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La revancha de los noctámbulos: trabajar de noche es productivo

Gonzalo Ramírez aprovecha el silencio nocturno, cuando todos duermen, para actualizar su blog de viajes
Gonzalo Ramírez aprovecha el silencio nocturno, cuando todos duermen, para actualizar su blog de viajes Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Cichero/AFV
Laura Marajofsky
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29 de septiembre de 2018  

"Al que madruga Dios lo ayuda", anuncia el refrán. Y es que la idea de levantarse temprano como comportamiento "normal" no solo tiene un lugar en el decir, sino también en el hacer y las interpretaciones que se desprenden de esto. Sin embargo, mucho antes de la llegada de la luz artificial, la omnipresencia de la tecnología y el imperativo de dormir o trabajar a ciertas horas, el sueño se administraba de forma diferente. Lejos de ser una anomalía o un problema, y gracias a diversos estudios y teorías recientes, aquellos que son más activos durante la noche o que incluso duermen fragmentado hoy están siendo reivindicados.

¿En qué medida ser un nigth owl tiene sus ventajas? ¿Pueden estos patrones bien entendidos no solo no ser perjudiciales para la salud, sino incluso productivos para el individuo? ¿Es hora de replantearnos ideas culturalmente validadas en torno a cómo dormimos?

"Fisiológicamente, el sueño del humano lleva millones de años definido por un predominio nocturno vinculado a la luz ambiental. Hormonas como la melatonina, que responden a la luz, se secretan con la caída del sol para facilitar el sueño, y este fenómeno ha permanecido así por mucho tiempo. Las culturas no tecnológicas aún son diurnas. Nuestra sociedad moderna ha enfrentado el nuevo reloj cultural y social desde hace mucho menos tiempo con muchos menos mecanismos de adaptación", explica el Dr. Eduardo Borsini, neumonólogo y parte de la Unidad de Sueño del Hospital Británico.

Historiadores como Roger Ekirch, con décadas de seguimiento del tema, hablan de cómo la modernidad incidió en nuestros patrones del sueño más de lo que creemos: antes de la irrupción de la luz eléctrica en la sociedad occidental preindustrial, la modalidad de "dormir en dos partes" o "sueño segmentado" era un patrón común. Si levantarte temprano te cuesta, o bien sos de acostarte a dormir y despertarte en medio de la noche totalmente descansado y mentalmente activo, resulta que tus hábitos no son ni tan estrambóticos ni tan antinaturales como creés.

Asimismo, Matthew Walker, director del Center for Human Sleep Science en la Universidad de California, explica en el libro Why We Sleep (2017) que no todos tenemos los mismos patrones de sueño y que aproximadamente el 40% de la población es gente de la mañana, el 30% funciona mejor a la tarde y el resto cae más o menos en medio de estos dos extremos.

"Toda la vida fui noctámbula. Me costaba levantarme temprano para ir al colegio, sufrí especialmente en el secundario. Siempre fui muy deportista y entrené de noche, así que desde chica me cuesta dormirme. Yo digo que comienzo a vivir a las 3 de la tarde, y entre las 7 pm y las 2 am es el momento en que me siento con más energía. Por suerte logré a lo largo de los años, y porque mi profesión me lo permite, trabajar por la tarde. Salvo los lunes, que doy clases por la mañana, y alguna otra vez en la semana, no me levanto antes de las 10", relata Susana Temperley (42), bailarina, crítica y docente.

Como reporta el periodista y noctámbulo Alex Williams en una graciosa nota titulada "Tal vez tu problema del sueño no es un problema": en la Universidad de Rockefeller acaban de descubrir una mutación genética que da cuenta de la existencia del DSPS (delayed sleep phase disorder), es decir, aquellos que tienen un fenotipo del sueño tardío. "Ahora que ya soy adulta la gente lo respeta más, aunque consideran que es al menos excéntrico y casi un lujo poder levantarse a las 10 am. Cuando era más chica me catalogaban de "inmadura", desordenada, etcétera. Hoy creo que en el fondo la gente lo sigue desaprobando, pero dentro de todo en el mundo intelectual en el que me muevo no se lo ve tan grave", agrega Temperley.

Susana Temperley dice que su mejor momento es desde las 7 de la tarde hasta las 2 de la mañana
Susana Temperley dice que su mejor momento es desde las 7 de la tarde hasta las 2 de la mañana Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Cichero/AFV

Creatividad y relax

Más allá de que los especialistas advierten sobre generalizar, la recomendación de seguir los ritmos de trabajo a libre demanda ( free running), ya que no todos tenemos un predominio nocturno y puede ser nocivo para salud, lo cierto es que para muchos la noche es, simplemente, el mejor momento para hacer cosas. Gonzalo Ramírez (37), blogger de viajes, no tiene rutinas muy extrañas y de hecho trata de no acostarse más tarde de la una, pero siente que la noche es el mejor momento para trabajar. "Mi mejor momento de creatividad y relax para escribir es por la noche. Entre las 9 y las 19 vivimos apurados, haciendo más de una cosa a la vez, pendientes de los recordatorios del celular, atendiendo mensajes y demás obligaciones diarias. Recién después de comer siento que me bajé de la vorágine del día y entonces es el momento en que me siento conectado, con ganas de hacer lo que me gusta. El silencio de la noche es un clima necesario para poder enfocarme y concentrarme. Lo opuesto a la cantidad de estímulos y distracciones que hay en el día", reflexiona Ramírez sobre el encanto intangible pero real de la noche.

En la misma línea está Giuliana Luchetti (23), realizadora audiovisual. Aunque todos en su familia le decían que era malo dormirse tarde, ella no hacía caso. Con una inclinación natural por la noche, había días que se la pasaba despierta escribiendo o editando. Si bien ahora cambió un poco sus hábitos, ya que reconoce que socialmente no está muy aceptado, tampoco lleva un ritmo promedio. "Me pasa que tengo sueño fragmentado, me acuesto relativamente temprano, tipo 11, y me despierto a las 2 de la mañana superdescansada. Generalmente, si me es imposible volverme a dormir leo algo o realizo alguna tarea que tenga pendiente para el día y después me acuesto de nuevo. A la noche estoy con todas las luces, no hay ruido, nadie me molesta, estoy yo sola conmigo misma y puedo dejarme ser al cien por cien", confiesa. "Realmente extraño trabajar de noche. Todo se resume a la tranquilidad que te da ver apagarse el frenesí de la ciudad que se va a dormir, y quedás vos solo con la oscuridad".

Jony Camiser (35), músico, también aprovecha este momento cuando la ciudad está en silencio para trabajar y componer. "Siempre me costó levantarme, aun yéndome a dormir temprano. Cuando iba al colegio (e incluso en la facultad), la mañana era imposible. Aún hoy no funciono en las primeras horas cuando me despierto temprano. En esos días me agarra un decaimiento fuerte a eso de las 14 y tengo que dormir. Son 25 minutos y recargo. Me costó aceptar que se podía trabajar de noche y arrancar el día un poco más tarde. Hay algo cultural muy arraigado con la 'responsabilidad' de la mañana".

Jony Camiser, músico, prefiere componer cuando se va el sol
Jony Camiser, músico, prefiere componer cuando se va el sol Crédito: Santiago Cichero/AFV

La explicación médica dicta que cuando se obliga a una persona nocturna a madrugar se está forzando una maquinaria que todavía está offline o que no precalentó, y esto a largo plazo no es bueno. Desde un punto de vista evolutivo, la función de vigilia hasta la madrugada puede haber tenido un papel crucial en la supervivencia de las sociedades nómades de cazadores, acechadas por animales u otras tribus.

"Nuestro reloj biológico no entiende de modernidad, sigue funcionando siempre igual. Nos dormimos y nos despertamos cuando el reloj lo indica porque es parte de nuestra fisiología. Forzarlo a que trabaje de manera diferente tiene sus consecuencias. Ser night owl (búho, noctámbulo) o alondra (mañanero) es algo que viene determinado por cronotipo. Lo importante es respetar las ocho horas de sueño diario. No se trata de reivindicar los hábitos nocturnos, se trata de respetar los ritmos biológicos. Los búhos tienden a tener su mejor rendimiento después de las 18, por lo tanto se despabilan y activan durante la noche", advierte Mirta Averbuch, directora del Instituto Somnos Medicina del Sueño y jefa de la Unidad de Medicina del Sueño de la Fundación Favaloro. Es decir, la influencia de la cultura sobre la biología tiene sus límites, y no es saludable sobrepasarnos hacia ningún extremo. "Hoy vemos mucha gente que elige dormir poco, y esto sí tiene claras consecuencias perjudiciales en la salud".

Aun así, mientras ciertos estilos de vida o profesiones validan a los night owls, no siempre es tan fácil. En este sentido, mientras en el ambiente tecnológico y entrepreneur o artístico puede ser más común (con muchos desarrolladores trabajando hasta altas horas o casos de artistas que son más creativos a la noche), el formato de trabajo de 8 a 18 todavía prevalece, así como la idea de productividad asociada al schedule diurno.

¿Qué cambios se están dando a nivel social? Compañías que ofrecen cada vez más trabajo flexible y customizando los ritmos que mejor se ajustan a cada empleado, grupos haciendo lobby para terminar con el famoso horario de verano, organizaciones educativas que promueven la entrada al colegio más tarde para acomodar los diferentes cronotipos (en particular de los adolescentes), con resultados que muestran que los chicos llegan más descansados y rinden mejor. Hasta ya se habla de "diversidad de cronotipos" en los ámbitos empresariales como variable a tener en cuenta a la hora de armar equipos.

"Ciertos estudios demuestran que siestas permisivas de corta duración son eficaces para aumentar el rendimiento laboral. De manera similar, si se identifica un fenotipo búho, es posible que el rendimiento de estas personas sea mayor en período vespertino, y quizá sería ilógico darles horarios estrictos muy temprano, cuando su productividad es menor", puntualiza Borsini. Conocer la propensión genética de cada uno hacia la actividad y el descanso es un comienzo para desarmar axiomas. Aunque quizás haya que escuchar el reloj interno y conectarnos con algo mucho más esencial y descuidado: nuestros sueños y nuestro descanso.

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