El candidato de Trump a la Corte deberá pasar una prueba de fuego ante el FBI

Los grupos defensores de los derechos de las mujeres mantuvieron hoy las protestas frente a la Corte Suprema norteamericana en contra de la nominación de Brett Kavanaugh, acusado de agresiones sexuales
Los grupos defensores de los derechos de las mujeres mantuvieron hoy las protestas frente a la Corte Suprema norteamericana en contra de la nominación de Brett Kavanaugh, acusado de agresiones sexuales Fuente: AFP
Rafael Mathus Ruiz
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28 de septiembre de 2018  • 15:42

WASHINGTON.- En un clima de profunda división y tensión, los republicanos lograron avanzar con la nominación a la Corte Suprema del juez Brett Kavanaugh luego de la dramática audiencia en la cual una de las mujeres que lo acusó de agredirla sexualmente, Christine Blasey Ford, contó su historia por primera vez en público, bajo juramento.

Sin embargo, la Comisión Judicial del Senado anunció que pedirá al gobierno de Donald Trump ordenar una nueva investigación del FBI sobre Kavanaugh. La decisión apunta a que los republicanos en el Senado han accedido a posponer la votación final sobre la confirmación del juez conservador por una semana para dar tiempo a que se haga la investigación, como los demócratas habían exigido.

Esa audiencia, que mantuvo en vilo al país y conjugó el destino del futuro del máximo tribunal del país con movimiento #MeToo, perpetuó las profundas divisiones políticas que mantienen fracturado al país: mientras los demócratas se abroquelaron detrás de Ford, a quien dijeron creerle, y pidieron investigar las acusaciones y cajonear el pliego de Kavanaugh, los republicanos defendieron al juez, y acusaron a la oposición de orquestar una "farsa" y un "circo" y dieron sobradas muestras de querer apurar el proceso para llevarlo a la Corte, sin importar las consecuencias políticas.

Kavanaugh rechaza renunciar tras testimonio de acusadora en EEUU - Fuente: AFP

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El presidente, Donald Trump, le había puesto presión a los senadores con un nuevo mensaje de respaldo a Kavanaugh en Twitter luego de escuchar los testimonios del juez y la profesora.

"El juez Kavanaugh le mostró a Estados Unidos exactamente por qué lo nominé. Su testimonio fue poderoso, honesto y fascinante. La estrategia de búsqueda y destrucción de los demócratas es vergonzosa y este proceso ha sido una farsa y un esfuerzo total para retrasar, obstruir y resistir. ¡El Senado debe votar!", dijo Trump.

El Comité Judicial del Senado se reunió y todo indicaba que el pliego de Kavanaugh iba a ser enviado al Senado sin demora. Los republicanos lograron contar con todos los votos necesarios luego de que Jeff Flake, un moderado que estaba indeciso, anunció que votaría a favor del juez. Flake era el único voto en duda de los 11 senadores republicanos del comité.

"Nuestro sistema de justicia otorga la presunción de inocencia al acusado, ausente evidencia corroboradora", justificó Flake.

Luego de que se conoció su respaldo, dos mujeres lo confrontaron cuando entraba a uno de los ascensores del Congreso.

"¡Le está diciendo a todas las mujeres que no importan!", le dijo entre lágrimas, mientras Flake la miraba en silencio desde el ascensor. "¡Míreme cuando le hablo! ¡Usted me está diciendo que mi ataque no importa!", le achacó.

Pero tras varias horas de debate y de negociaciones detrás de escena, Flake le dio una vuelta a la historia "en un esfuerzo por unir al país": propuso que el voto final del Senado se suspendiera por una semana para permitir que el FBI realizara una investigación de las acusaciones contra Kavanaugh, un reclamo de los demócratas que había sido infructuoso.

Ahora, la duda es si el Senado demorara su decisión final o no. El controvertido magistrado logrará reunir 51 votos para alcanzar la máxima aspiración de muchos abogados del país: un asiento en la Corte Suprema. De llegar ese desenlace, el máximo tribunal del país tendrá una mayoría de cinco jueces conservadores -todos hombres- por varios años. Esa mayoría, además, podría ampliarse pronto. Dos jueces del ala "progresista" tienen más de 80 años: Stephen Breyer (80), y Ruth Badger Ginsburg (85), un ícono de la izquierda norteamericana.

Las miradas recaían en cuatro senadores indecisos: Lisa Murkowski, de Alaska, y Susan Collins, de Main, ambas republicanas moderadas, quienes todavía no anunciaron si respaldan o no a Kavanaugh, y Joe Manchin y Heidi HeitKamp, demócratas de estados republicanos. Ninguno ha decidido su voto.

Kavanaugh había sumado más rechazos antes de que el comité se reuniera, y un respaldo: una carta firmada por Mark Judge, su amigo que, según el testimonio de Ford, presenció el ataque sexual. Judge dijo que no recuerda ningún evento como el descripto por Ford. "Nunca vi actuar a Brett en la manera que describe la Dra. Ford", dice la carta, también firmada por una abogada de Judge.

Los demócratas desestimaron la carta, y pidieron que Judge brindara testimonio bajo juramento antes de avanzar con el pliego.

A la par de ese pedido, se acumularon reclamos fuera del Congreso para que la nominación de Kavanaugh fuera congelada hasta tanto se realizar una investigación por parte del FBI. Hubo tres pronunciamientos concretos de alto calibre. Uno provino del Colegio de Abogados de Estados Unidos (ABA, según sus siglas en inglés), quien reclamó posponer la votación. El otro, del decano de la facultad de abogacía de Yale, alma mater de Kavanaugh, quien se sumó al reclamo de ABA. Por último, la revitsa America, una publicación jesuita que había apoyado la nominación, retiró su respaldo.

"La nominación del juez Kavanaugh se ha convertido en un referendo sobre cómo abordar las acusaciones de agresiones sexuales", dijeron los editores de la revista.

"Por el bien del país y la futura credibilidad de la Corte Suprema en un mundo que finalmente está aprendiendo a tomarse en serio los informes de hostigamiento, asalto y abuso, es hora de encontrar un candidato cuya confirmación no repudiará esa lección", afirmaron.

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