La vida colonial en el Fuerte San Miguel

Daniel Balmaceda
Daniel Balmaceda PARA LA NACION
(0)
28 de septiembre de 2018  • 20:36

El Fuerte de San Miguel no sólo fue asiento del Poder Ejecutivo, sino que por allí pasaron varios gobernadores de Buenos Aires. Según crónicas de la época, en 1620 se realizó el primer acarreo de un caballo que estaba "mal estacionado" frente a una pulpería. El gobernador ordenó que lo retiraran de allí y lo llevaran al Fuerte. En 1631, dos boqueteros hicieron un agujero y robaron los caudales que estaban dentro del muro, pero luego fueron atrapados.

El huésped mas extravagante fue Jacinto de Láriz y Villodas, conocido como "el Loco", quien asumió en 1646. Llamaba la atención porque salía del Fuerte, y se recostaba a tomar sol con poca ropa en la zona de la actual Plaza de Mayo. Además, le gustaba jugar al billar, y, como en el Fuerte no tenía mesa, hizo incautar una de un negocio vecino al Cabildo, y lo transportaron a lo largo de toda la plaza hasta el Fuerte.

El lugar fue habitado por los once virreyes, desde Pedro de Cevallos hasta Baltasar Hidalgo de Cisneros, pasando por Nicolás de Arredondo y Antonio Olaguer Feliú, entre otros. Además, allí vivió William Carr Beresford, durante los dos meses en los que fue gobernador de la efímera colonia británica de Buenos Aires, en reemplazo de Rafael de Sobremonte.

Cuentan que Beresford tenía debilidad por los dulces. Por eso, las vecinas enviaban a sus criadas al Fuerte con bandejas de manjares para obsequiarle al inglés. Diez años más tarde, Beresford se enteró de que la costumbre era devolver las fuentes. Entonces, las reunió y se las devolvió a las damas con notas de disculpas.

Cisneros, durante la Semana de Mayo fue visitado por patriotas que le pidieron que convocara a un Cabildo Abierto. El virrey estaba jugando a las cartas con su mujer y los atendió molesto, sin prestarles demasiada atención, lo que indignó a los patriotas. Pocos días después, así se instaló la Primera Junta.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.