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Alta Fidelidad. Messi y el himno: ¿apatía o vanguardia?

El Himno, un sufrimiento
El Himno, un sufrimiento
Fernando García
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30 de septiembre de 2018  • 00:45

"La Peor Cita" (567.818 visitas), uno de los videos de La Faraona, representa un género que le debe toda su expansión a You Tube. Teatro en la era de Internet habita una zona limítrofe entre el monólogo del stand up y la exposición de los Youtubers. La genealogía de La Faraona, el personaje de Martín Cirio, hay que buscarla en performers como Batato Barea que brillaban en el under de los 80 y hacían de la transgresión un arte. La Faraona es escatológica y explícita pero el contexto no requiere de transgresión alguna: acceder a ella es facilísimo. El punto de contacto, más allá del travestismo, es la parodia. En este caso de un consultorio sentimental donde La Faraona responde inquietudes que le dejan sus seguidores de Instagram (617.000). En "La Peor Cita", además, este doctor amor gay se mete con la interpretación que la starlet Lali Espósito hizo del Himno Nacional Argentino. Lali se grabó cantando a capella el original de Vicente López y Planes y Blas Parera en diciembre de 2017 durante los incidentes en el Congreso y subió su himno a Instagram. La Faraona, que es naturalmente mala, cabalga sobre el rictus dolido de la actriz y cantante hasta volverlo una máscara. Dice que ya no podrá escuchar el himno sin pensar en ese "salud" suplicante de Lali. La música popular lo ha reversionado para certificar su status de melodía fundante del cancionero argentino: un monumento sonoro en Mercedes Sosa y un aire de blues gótico con Charly García. Himno en lenguaje de señas (Patricia Sosa); Himno en solo de armónica (Los Piojos), Himno híbrido (Bajo Fondo).

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La pieza 4' 33" se interpretó por última vez en Buenos Aires en el auditorio de la Fundación Proa en setiembre de 2012, en el marco del centenario de John Cage. Compuesta en 1952, su partitura solo dice "tacet", lo que le indica al instrumentista que debe guardar silencio durante cuatro minutos y treinta y tres segundos.

La interpretación en Proa corrió por cuenta de Lucas Urdampilleta que conforme a la indicación se sentó al piano y dejó correr el tiempo mientras el silencio era intervenido por ruidos minúsculos y tosecitas con las que el público trasuntaba su incomodidad ante la irreductibilidad de la pieza. "En parte, el drama es tan contundente por la total simpleza del concepto. El compositor no crea nada de nada. El intérprete sube al escenario y no hace nada. La audiencia presencia este acto tan básico, el de quedarse sentado y en silencio. Además, todo esto tiene lugar en una sala de conciertos en Occidente, que confiere a esos gestos una gravedad histórica y artística que nos urge a encuadrarlo todo en algún contexto de peso, cargado de importancia", había escrito James Pritchett, uno de los mayores Cageólogos. En 1966, en ocasión de la III Bienal Americana de Arte de Córdoba, Cage envió una pieza que estrenó Morton Feldman en el cine Centro República durante las Primeras Jornadas de Música Experimental. La Bienal era patrocinada por Industrias Kaiser Argentina (IKA), una automotriz de bandera. Industria nacional y vanguardia mundial alineadas: otro país, che.

El Himno argentino en la final de Italia 90 - Fuente: Youtube

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Video

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Mucho del riesgo país se juega en la interpretación que se la da al Himno Nacional Argentino en las competencias deportivas. Hay ahí una historia que va en paralelo con las versiones y apropiaciones de la música popular. La larga reescritura de la letra original (cuya cólera antiimperialista se fue suavizando entre 1813 y 1900) termina con las notas al pie de Diego Maradona en la final de Italia 90: insultos a un estadio irrespetuoso con la ejecución de la melodía de mayo. Los Pumas, que alternan buenas y malas, son en cambio idealizados como coreutas patrios. La publicidad de una prepaga que sponsorea a la selección de Rugby trabaja su branding con un aviso que vuelve sobre la potencia pulmonar de nuestros players cantores. La contrafigura de ellos es Messi. Evita la interpretación impetuosa de los Pumas y los arreglos expresionistas de Maradona. Su silencio ha causado demasiado ruido acerca de su (falta de) compromiso con el equipo y, peor, el país todo. ¿Y si se tratara de diferencias artísticas? Acaso ese Messi mudo esté menos impulsado por la apatía que por la aventura de la vanguardia. Sí, nuestro John Cage de pantalones cortos no cantando la canción que sabemos todos.

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