Los Mellizos Barros Schelotto, en jaque: su futuro en Boca quedó condicionado a la Copa Libertadores

Franco Tossi
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29 de septiembre de 2018  • 01:00

Guillermo Barros Schelotto quedó en jaque. El DT quedó muy debilitado luego de las últimas dos derrotas consecutivas, ante River (en la Bombonera), por la Superliga, y ante Gimnasia (en Córdoba), por la Copa Argentina, lo que significó una nueva eliminación en octavos de final de Boca. En ambas caídas, además, una imagen apática basada en la falta de juego, actitud y rebeldía. Su continuidad quedó atada al futuro xeneize en la Copa Libertadores.

El Mellizo quedó condicionado porque, tanto por los resultados como por las formas que se dieron esos resultados, perdió la confianza de varios jugadores y hasta los dirigentes lo miran de reojo. Tras la eliminación ante Gimnasia en el estadio Mario Kempes, aparecieron incluso los rumores de una renuncia, a partir de la imagen de Guillermo y Gustavo en el banco de suplentes, solos y a oscuras. Nunca pensaron en irse. Pero, mientras ellos hablaban fueron muchos los dirigentes que intercambiaban mensajes de WhatsApp enojados por otra pálida imagen del equipo, además del costo económico y deportivo que generaba otra eliminación de Copa Argentina en una instancia tan anterior a la final. Y, al mismo tiempo, los jugadores (muy golpeados) perdían la confianza en los conductores del grupo.

Daniel Angelici, el presidente, arrancó a trabajar temprano en la mañana del viernes: "De ninguna manera voy a echar a los Mellizos. Y ellos tampoco dijeron nada", dijo en radio La Red. No obstante, aunque parece prematuro, todos creen que en diciembre, con la finalización de su contrato, Guillermo dejará Boca. ¿Gane o pierda? Según pudo averiguar la nacion, si el equipo queda eliminado de la Libertadores, los dirigentes no le renovarán el contrato que vence en diciembre. Y si se da un escenario de eliminación ante Cruzeiro (se impuso en la Bombonera 2-0), el DT podría renunciar antes. Pero tampoco habría que descartar que, si llegara a salir campeón de América, igual pegara el portazo a fin de año. ¿Por qué? Por el desgaste de un ciclo que siempre recibió cuestionamientos, incluso siendo bicampeón de la Superliga, por la relación que se fue tensando con un plantel extenso en jerarquía y cantidad.

De quedar Boca eliminado el próximo jueves en Belo Horizonte, Guillermo podría renunciar o ser despedido. El superclásico es un partido que siempre deja huellas sin importar en qué momento y contexto se dispute; y la eliminación ante el Lobo terminó de cansar a las distintas partes del Mundo Boca: algunos jugadores y gran parte de dirigentes e hinchas.

¿Qué cambió? Analizan que el bicampeonato local de este cuerpo técnico es meritorio. Y lo festejaron todos. Aunque no con el goce de haber conseguido algo meramente importante para Boca: la Copa Libertadores, que tiene un sentido trascendental en su historia y también en la gestión de Angelici.

En ese sentido, a lo largo de este año la sentencia dirigencial era clara: "Ni siquiera un mal resultado en la Supercopa contra River le va a marcar el camino de salida. La evaluación de su ciclo se hará en base a lo que suceda en la Libertadores", le habían confiado a la nacion. Aquel especial clásico del 14 de marzo en Mendoza bien podría haber tenido un asterisco fuertemente resaltado para tener en consideración, pero... fue derrota ante River 2-0 por la Supercopa Argentina.

De todas maneras, Boca sigue en carrera en el certamen continental, con Guillermo en el banco y grandes chances de clasificarse a las semifinales. Si Boca incluso hace un gol en Brasil, obligará a Cruzeiro a tener que hacerle cuatro para eliminarlo. Debería estar todo bien, pero lo que pasó en el medio parece no tener retorno: "Hoy la ecuación es más fácil: pase lo que pase, en diciembre se termina su contrato", le dijeron a este diario las mismas fuentes.

¿Por qué? Muchos dirigentes le soltaron la mano con tres meses de antelación. Notan que pasan los partidos, los entrenamientos, las semanas y los meses (ya pasaron 60 días desde que comenzó la temporada) y no hay reacción en un equipo que solo se sintió cómodo ante rivales de menor calibre. También hay varios futbolistas con los que la relación se fue desgastando con el tiempo. Es un grupo lleno de figuras, y por ende de enormes egos, a los que Guillermo no se terminó de adaptar ni supo manejar del todo bien afuera y adentro de la cancha.

Angelici está preocupado: ayer, antes de la práctica vespertina, se reunió con el Mellizo no solo para seguir tratando el tema del contratar un arquero, un puesto que seguirán buscando con la idea de prevenir un futuro debut del juvenil Javier Bustillos en un partido copero caliente. También para trasladarle su inconformismo con el juego del equipo y, en efecto, la intranquilidad de todos de cara al viaje a Belo Horizonte.

Esta tarde, en el Hotel Boca, en donde se concentrarán para el duelo de mañana, a las 20, ante Colón, el presidente también irá a ver a los jugadores para que, entre todos, charlen sobre una situación que los tiene encerrados. Ante el Sabalero, se verá si la Bombonera habla como en otras ocasiones. Otro termómetro que indicará si la historia puede terminar antes de tiempo.

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