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Pensar en el mediano plazo, una tarea titánica en un país con una coyuntura caliente

La nueva edición de la Conferencia Anual de FIEL hizo una pausa en medio de otra semana agitada para pensar en "los fundamentos para crecer"
La nueva edición de la Conferencia Anual de FIEL hizo una pausa en medio de otra semana agitada para pensar en "los fundamentos para crecer" Crédito: Max Aguirre
Paula Urien
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30 de septiembre de 2018  

Con una mirada centrada en el mediano plazo, la nueva edición de la Conferencia Anual de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) dejó de lado, por la mañana y a modo de pausa, la caliente coyuntura de la economía actual. Una suerte de plan para sentarse y "barajar de nuevo".

De todas maneras, no faltaron críticas, entre ellas una fuerte advertencia por parte de la representante del BID. Carola Pessino, a la falta de políticas contracíclicas en América Latina, y por supuesto en la Argentina, donde se gasta de más en épocas de bonanza y se hacen fuertes ajustes en períodos de contracción de la economía, cuando el mundo desarrollado va en sentido contrario. "En la prosperidad se gasta, y durante la recesión se ajusta a más no poder", criticó.

Palabras como "previsibilidad" se dejaron de lado, por lo menos en los pasillos, para dar lugar a otras, como "desprolijidad", para referirse a la súbita renuncia de Luis Caputo a la presidencia del Banco Central un día antes de realizar la apertura de la Conferencia de FIEL y también el mismo día del paro general impulsado por las asociaciones gremiales, y también en plenas negociaciones de la comitiva argentina con el FMI en la ciudad de Nueva York. Esta situación irregular se vio reflejada un día después en el Financial Times y otros medios en el mundo.

"Hoy estamos en un pico de incertidumbre", dijo Hugo Hopenhayn, profesor de Economía de la UCLA, en un espacio muy importante para FIEL llamado Armando Musich Lecture. "Si hay que tomar decisiones hoy pero no entendemos cuáles van a ser los retornos, es muy difícil. No se puede anticipar la rentabilidad de las inversiones y esto afecta las decisiones".

Sin embargo, a la hora de hablar de la Argentina, las primeras horas del encuentro privilegiaron una mirada lejos del cortoplacismo con la exposición de Hopenhayn. Extrapolando la teoría de supervivencia de Darwin a la supervivencia de las empresas, Hopenhayn dio varias pautas para lograr que las compañías sean más productivas y generen más empleo , y eso, según el profesor, no se logra con medidas proteccionistas.

"Los principios de la selección natural están relacionados con la coexistencia de variedades y la pelea por los recursos", dijo. "Las políticas que interfieren en la reasignación de los recursos interfieren en realidad en la eficiencia económica".

El empleo en la Argentina

Según analiza el economista jefe de FIEL, Juan Luis Bour, de acuerdo con los últimos datos que presentó el Ministerio de Producción y Trabajo, "el empleo público está frenado desde hace varios meses y año a año tendrá valores negativos. Por otro lado, el empleo asalariado formal cae desde marzo y eso va a seguir al menos hasta diciembre". Para impulsarlo hacen falta medidas urgentes, sobre todo para las pymes.

Según Hopenhayn, la distribución de las compañías según su tamaño da como resultado en la Argentina, tomando cifras de 2016, que un 86% de las firmas cuentan con hasta 9 personas, mientras que un 11% tienen de 10 a 49 empleados, solo el 2% tienen de 50 a 100, y el 1%, más de 200 personas contratadas.

Por otro lado, la distribución de empleo por tamaño de las firmas marca que las más pequeñas proveen el 20% del empleo; las que tienen entre 10 y 49 personas a cargo brindan el 22% del empleo, lo mismo que las que llegan hasta 200 personas. Y son las más grandes, las que superan los 200 empleados (es decir, el 1% de las empresas), las que proporcionan el 36% del empleo.

Está comprobado que las empresas jóvenes son las que menos chances tienen de sobrevivir. En los Estados Unidos, por ejemplo, las que tienen entre 1 y 5 años tienen un 40% de probabilidad de cerrarse, pero de no hacerlo son las que más crecen. "En la Argentina muchas empresas comienzan con dos empleados. Si sobreviven, irán tomando a más gente", dice Hopenhayn. Pero para que esto suceda enfrentan desafíos mayúsculos.

El primero de ellos es el enorme costo que existe en la Argentina para abrir una empresa en comparación con otros países. Aquí, el costo representa, según las estimaciones 2018 del informe Doing Business (Haciendo negocios) del Banco Mundial, un 10,4% del ingreso per cápita, mientras que en Chile es el 3%, y en Brasil, el 5%. Esta y otras trabas hacen que la Argentina esté en el puesto número 117 del ranking del Banco Mundial para hacer negocios, pero 157 en el ítem "facilidad para comenzar un negocio", ya que hay que hacer 13 procedimientos y el trámite dura 24 días para llegar a buen puerto. Otro ejemplo: en cuestiones impositivas, por ejemplo, la Argentina ocupa el puesto 169 entre 190 países, y hay que dedicar 311 horas por año a cumplir con los deberes fiscales.

Por otro lado, están los desincentivos para tomar personal causados por los altos costos de despedirlo, lo que hace que no se arriesgue a agrandar la empresa o a probar con nuevas líneas de negocio que podrían aumentar los niveles de empleo formal.

También menciona el profesor de economía los impedimentos para lograr financiamiento y las dificultades jurídicas a la hora de la contratación. "En un mundo idealizado, los mejores empresarios perduran, pero sucede que suelen hacerlo solo aquellos que tienen acceso al crédito, y no todos los que tienen buenas ideas. El mercado de crédito es muy importante para el desarrollo de las mejores empresas".

Por su parte, como conclusión, Juan José Cruces, director del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la UTDT, dijo que el análisis de las medidas a mediano plazo tienen un enorme impacto para aflojar la tensión distributiva de los ingresos. "Hay un conjunto de impedimentos que no permiten grandes subas en la productividad, necesarias para mejorar el salario y los empleo. Hay que pensar en subas sostenibles en el tiempo de los ingresos de la población".

Efectos no deseados

En un cuadro impactante, Carola Pessino, economista principal del BID, mostró los "efectos no deseados de programas no contributivos", entre ellos, la Asignación Universal por Hijo (AUH). El gasto en AUH es del 0,72% del PBI; el beneficio aparente, 2 puntos porcentuales en la reducción de la pobreza. El efecto no deseado es de 0,6 puntos porcentuales de la pobreza a causa de la informalidad, por lo que el verdadero beneficio es de 2,2 puntos porcentuales en la reducción de la pobreza.

Pero también se hizo una proyección extrapolando estos números a todos los programas sociales, que dio como resultado 3,5 puntos porcentuales de aumento de la pobreza debido a los incentivos a la informalidad. Se trata del hecho de no estar "en blanco" para no perder el plan, una opción que atenta contra el trabajo de calidad. Fue en el marco de la presentación del libro Mejor gasto para mejores vidas. Cómo América Latina y el Caribe pueden hacer más con menos, editado por Alejandro Izquierdo, Carola Pessino y Guillermo Vuletin.

Otros aspectos presentes en el libro son los peligros de la explosión de la seguridad social a causa del crecimiento de la edad de la población; el aumento de la inversión en educación que no se refleja en un aumento en su calidad, y un seguro de desempleo que no está desarrollado (en otros países funciona como estabilizador del empleo).

Finalmente, el libro se refiere a las "tentaciones" en materia de corrupción en las compras del sector público. Como sugerencia, propone fomentar los datos abiertos a toda la sociedad para lograr una mayor transparencia. El "debe" en materia de transparencia toca de cerca a América Latina, según el análisis del BID. En particular, en la Argentina, hoy la mirada está puesta en los empresarios.

Al respecto, Alberto Grimoldi, presidente de la firma que lleva su apellido, dijo que "el empresario en la Argentina es poco querido. Es una consecuencia de que la sociedad ha visto que la acumulación de capital ha sido de la mano del Estado, a través de privilegios que conformaron un costo para la sociedad. Es cierto para algunos, pero injusto para otros, porque hay empresas que invierten su capital de manera genuina, que arriesgan". Son estas empresas las que necesitan más herramientas para crecer y menos trabas y costos para prosperar, y así generar empleo genuino y de calidad con la mirada en el mediano plazo.

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