En La Matanza se registraron ocho muertes en tres días

La sucesión de homicidios incluyó ajustes de cuentas y peleas callejeras
Leonardo Scannone
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29 de septiembre de 2018  

La violencia urbana golpeó fuerte a La Matanza con ocho homicidios registrados en apenas 52 horas. El primer episodio de esa sucesión de crímenes ocurrió el viernes 21 en la localidad de San Justo, donde varios hombres golpearon a un albañil y lo arrojaron al paso de un colectivo para provocar su muerte. El último asesinato de la sangrienta serie sucedió el domingo pasado en González Catán, donde un hombre recibió dos mortales disparos por una antigua pelea comercial.

Estos hechos ocurrieron en el partido más poblado de la provincia de Buenos Aires, con más de dos millones de habitantes. El año pasado se consignaron allí 155 homicidios, con un tasa de 7,2% de asesinatos cada 100.000 habitantes, según las estadísticas del Ministerio de Seguridad de la Nación. En ese complejo territorio la violencia parece crecer. "Por lo que vemos hasta ahora, este año puede haber más muertes que en 2017", confió una fuente judicial a LA NACION.

El 21 de septiembre, a las 21, Gustavo Machado Rojas, un albañil aguardaba, junto con un compañero, el colectivo 97 sobre ruta 4 y Condarco, en San Justo. Un grupo de cinco personas lideradas, según identificaron fuentes policiales, por Nicolás Guillermo López y Gastón Corbalan comenzaron una pelea contra Rojas y el compañero. Casi de inmediato fue arrojado a la calle. En ese momento pasaba el colectivo de la línea 406 que lo atropelló y le causó la muerte. El miércoles pasado, López se entregó en la comisaría 6a. de Florencio Varela y confesó que le había pegado a Rojas, pero indicó que no era responsable por arrojar a la víctima frente al colectivo.

Pocas horas después, a las 23, en González Catán, dos vecinos discutieron por un conflicto que aún no está claro para los investigadores. Según fuentes judiciales, un hombre de apellido Mangano se acercó a la casa de la víctima, identificada como Castillo. Tras un breve altercado, Mangano disparó contra Castillo, en el instante en que este protegía a su bebé. Lo mató en el acto. Los disparos alertaron a vecinos, que como turba acorralaron al atacante. Mangano fue linchado por ese grupo y falleció dos días después. La venganza siguió en la casa de Mangano, donde fue agredida su esposa mientras una patota saqueaba la vivienda. La casa fue incendiada.

Esa investigación, al igual que los otros casos de esta sucesión de muertes, quedó en manos de la UFI temática de homicidios del departamento judicial de la La Matanza, a cargo de Claudio Fornaro.

Según fuentes judiciales, 50 minutos después del inicio de la mortal pelea entre Mangano y Castillo, a las 23.50, otro escenario mortal se montó en el Mercado Central de Buenos Aires, situado en Tapiales. Allí dos changarines discutieron en el área ubicada en las calles De La Tierra y De La Flor. La policía los identificó como Marcelo Alejandro Savalza y Alan García. Según relataron fuentes judiciales, Savalza tenía un viejo conflicto con García y se acercó a este con un "elemento punzante tipo cuchillo", según un testimonio en la causa.

Salvaza arremetió contra García y lo mató. Testigos afirman que García también portaba un puñal y que fue "un duelo criollo",

Apenas unas pocas horas después, el domingo a las 4, en la Tablada, los disparos volvieron a escucharse. Según fuentes policiales, dos personas de nacionalidad paraguaya mantenían una disputa por territorio en una zona de monoblocks. Los dos individuos se cruzaron en la calle y la pelea comenzó. Según la Justicia, Jonathan Sosa murió por un tiro en el pecho. Se investiga un homicidio originado en un posible ajuste de cuentas.

Dos horas más tarde, el oficial de la división de explosivos de Policía Federal, Orlando Villalba fue abordado en la puerta de su hogar por tres menores armados. Según fuentes de la investigación, Villalba sacó su arma reglamentaría y abatió a uno de los ladrones. El menor tenía antecedentes y un pedido de captura. En los posteriores allanamientos, la policía secuestró una arma calibre 32, que tenía rastros de un disparo. Los otros dos adolescentes continúan prófugos.

Una mortal pelea

Mientras Villalba se enfrentaba con los delincuentes, en la puerta del boliche Jesse James, en Isidro Casanova, un grupo de cuatro amigos colombianos terminaba una noche de diversión. En la caminata rumbo a sus casas, se cruzaron con dos hombres que los amenazaron con un cuchillo. Según fuentes policiales, los amigos lograron eludir ese ataque y continuaron hasta el cruce de las calles La Portería y Asia. Allí, seis sujetos aparecieron en un auto blanco. Dos de ellos eran los que los habían amenazado. Bajaron del auto y comenzó una feroz pelea que terminó con la vida del colombiano Julián Sánchez Upegui, mientras que dos de sus compatriotas fueron internados con graves lesiones.

El último homicidio en esos tres días de alta violencia en La Matanza ocurrió a las 13 de ese domingo. Según explicaron fuentes judiciales, Matías Domínguez caminaba por Villa Scazzo, su barrio. Allí se cruzó con un sujeto y por razones que se investigan recibió dos mortales balazos. El hermano de Domínguez también fue atacado, aunque resultó ileso. Los investigadores creen que la víctima -que había dejado la prisión una semana antes- y su atacante mantenían una disputa por venta de droga.

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