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Afirman que el funcionamiento del INTA está comprometido

La poda del presupuesto afecta los laboratorios del organismo de investigación agropecuaria, según un informe interno
La poda del presupuesto afecta los laboratorios del organismo de investigación agropecuaria, según un informe interno
Fernando Bertello
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29 de septiembre de 2018  

En el Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas (Cicvya) del INTA Castelar hay investigadores preocupados. Allí, en ese centro, el más grande de los cuatro que tiene el organismo en el lugar, con casi 600 personas trabajando y cinco institutos vinculados, hicieron malabares este año para asegurar el mantenimiento de laboratorios claves para la investigación, y el temor es que el próximo año, con un presupuesto más acotado, haya varios laboratorios que directamente tengan que dejar de operar.

Según el proyecto de presupuesto 2019 para el INTA, el organismo contará con fondos por $7516 millones. Es un 14,4% más que en 2018 en términos porcentuales, pero en términos nominales una poda que, según pudo saber LA NACION de diversas fuentes, se reflejará en estos números: 19% menos en el rubro insumos para investigación y desarrollo en laboratorio y a campo, elementos de higiene y seguridad laboral, combustibles y aditivos para vehículos empleados en tareas de extensión; 20% menos en servicios básicos, conectividad, seguros, seguridad y limpieza de unidades del INTA, servicios de higiene y seguridad laboral, recolección, tratamiento y disposición final de residuos peligrosos, servicios de agrometeorología y mantenimiento de recursos genéticos; 49% menos en el rubro construcciones, equipamiento y funcionamiento de unidades INTA, equipamiento estratégico, investigación, desarrollo, transferencia y extensión, entre otros.

Con ese recorte de fondos, según fuentes consultadas, el INTA, que tiene 51 estaciones experimentales a nivel país, necesitaría al menos unos $300 millones más de lo previsto para funcionar. El pago a los más de 7000 empleados está asegurado con el presupuesto, pero la cuestión que se está analizando por estas horas pasa por la operatividad de este instituto nacional. Desde el año pasado, el INTA ya redujo entre 50 y 70% los gastos en viáticos, pasajes, combustibles, reparaciones y mantenimiento de activos fijos, y viene de dar de baja 2400 celulares sobre 3600.

En este contexto, hoy en centros como los de Castelar la pregunta clave pasa por el futuro inmediato con la estrechez de fondos. "Lo que se ha resentido en 2018 y esperamos se profundice en 2019 es el equipamiento especial, como los microscopios electrónicos, los secuenciadores automáticos (para el ADN). Se complicó hacer un mantenimiento óptimo. Acá tenemos un laboratorio de bioseguridad 3, donde trabajamos con virus exóticos, como de la fiebre aftosa, y el riesgo es que no se podría seguir trabajando con ese virus", apuntó una fuente consultada en ese organismo. Agregó que este año el mantenimiento de muchos laboratorios como de este tipo fue "con lo justo", y que para 2019 hay chances de que algunos dejen de operar. "Vamos a tener dificultades para mantener este centro", señaló.

Según contaron allí, las subas de las tarifas complicaron la situación. Pagan, por ejemplo, entre 1,2 y 1,3 millones de pesos por mes. "Hasta octubre podremos pagar la luz, pero ya no en noviembre", indicó. En Castelar desde hace tres años está parado un laboratorio para pruebas con animales para la vacuna aftosa. Ponerlo en funcionamiento requiere una inversión de US$5 millones hoy no disponible.

Según trascendió, el INTA el próximo año tendría dificultades para contar con fondos para investigación. Ante una consulta de LA NACION, Juan Balbín, presidente, lo negó. "No estamos pensando en dejar de hacer cosas", dijo. "No estamos pensando en cerrar nada, pero no sobra nada", agregó.

"No se dejarán de hacer cosas"

Balbín admitió que 2019 "va a ser un año duro" para el organismo, en relación a la operación, pero remarcó el concepto de que "no se dejará de hacer cosas". En el INTA están haciendo recortes en limpieza, seguridad y alquileres, entre otros rubros. Próximamente se va a dejar de alquilar uno de los tres edificios que tiene así en Buenos Aires. El organismo está trabajando en una nueva carpeta de programas a cuatro años. Participan en eso referentes internos y externos al organismo. Ellos identificaron 253 temas/problemas y van a bajar ese número a no más de 70/80.

Mientras en el INTA se preparan para un 2019 estrecho, anteayer hubo despidos de 20 empleados de planta permanente de la Fundación ArgenINTA. Ayer hubo una protesta frente a uno de los edificios del organismo, en la avenida Rivadavia, en la Capital Federal.

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