Pariendo la República

Graciela Guadalupe
Graciela Guadalupe LA NACION
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30 de septiembre de 2018  

"Vamos a pasar tiempos difíciles. Es un parto de nacimiento de la República".

(De Elisa Carrió.)

En cualquier momento, la Argentina rompe bolsa y pare en forma natural (cesárea no porque es cara y el FMI nos reta si seguimos tirando manteca al techo). La imagen de un país a punto de parir es la que, con variantes, usan todos los gobiernos para decir que ahora sí, ahora viene lo bueno, lo que todos esperábamos: la salida del pozo, el ascenso a primera división, la mano de Dios y el gol de milagro. Para eso pusimos un papa argentino. Si no lo conseguimos ahora que tenemos línea directa, ¿cuándo?

Ya lo decía el kirchnerismo: "La Argentina es un país con buena gente". Baqueteada, pero buena. Ya lo resumía el macrismo: "Tenemos el mejor equipo de los últimos 50 años". Baqueteado.

"Vamos a pasar momentos difíciles. Es un parto de nacimiento de la República. No esperemos recuperación económica hasta marzo", sentenció Lilita Carrió. El problema de Cambiemos es que le pone fechas al despegue y no se cumplen. El vicio del kirchnerismo, en cambio, fue creerse el comandante del despegue. Y nos estrellamos.

No vamos a negar que muchos levantaron vuelo y rápido. En los cuadernos de las coimas hay una larga lista de exfuncionarios exitosos. Se entiende entonces que el chofer Centeno haya dedicado horas de su trabajo rentado por el Estado para llevar flores a mujeres, dos corderos a la casa de un amigo de Baratta y dos docenas de facturas a los suegros de Baratta (más que las facturas, el dilema es la distancia que recorrió el auto hasta dejarlas). Centeno usaba el vehículo oficial también para ir a regarle las plantas del departamento, encenderle la calefacción, trasladarlo a River a ver a U2, llevar disfraces a una fiesta de carnaval carioca y devolver películas a Blockbuster (por suerte ahora está Netflix y eso abarata los berretines de los nuevos Baratta).

¿Y cómo andan los tips de buenas prácticas de Cambiemos? Estuvieron recortando algunas cosas. Otras solo cambiaron de nombre. Y otras siguen sin variantes a pesar de la necesidad de dar el ejemplo y ser austeros. La semana pasada el Presidente usó el helicóptero oficial para ir a buscar a Antonia a la salida del colegio. En 2016, ese helicóptero había llevado a Dietrich a la casa y, en 2017, fue a Punta del Este a recoger a Antonia y a Juliana Awada.

Probablemente en el Gobierno se enojen porque la prensa repara en eso. Pero, como alguna vez se le dijo a Capitanich, las verdades no desaparecen rompiendo diarios.

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