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Los Pumas deben pensar en seguir construyendo y no en cómo vencer a los All Blacks

Jorge Búsico
Jorge Búsico PARA LA NACION
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29 de septiembre de 2018  • 22:02

La ilusión volvió a quedarse corta, pero quizás esta que pasó sea otra ocasión para entender que los objetivos de los Pumas no deben transcurrir por ganarles a los All Blacks , sino por seguir construyendo el camino para estar cada vez más cerca. La realidad sigue marcando que los bicampeones del mundo están lejos todavía, como lo están del resto de los seleccionados. Esta vez, sin brillar, solo defendiendo (numerosas veces en infracción), dominando el scrum y siendo clínicos en cada ataque, se llevaron otro test ante un equipo que estuvo desordenado y ansioso, tal vez afectado por las expectativas que se habían generado alrededor del 32° duelo entre ambos.

Sin haber estado nunca cerca en el marcador, los Pumas mostraron vergüenza deportiva y levantaron al público en los últimos minutos con dos tries y varias embestidas en las 20 yardas neozelandesas. Sin embargo, el equipo no mostró el nivel que tuvo en las victorias ante Sudáfrica y Australia y ni siquiera en la caída frente a los All Blacks en la ida disputada en Nelson. Hubo errores de manejo, obtención sucia de las formaciones fijas (el scrum no funcionó, sobre todo del lado de Herrera) y descontrol en la toma de decisiones. Por varios momentos, el equipo se pasó de revoluciones.

Pero, se insiste, si bien se entiende todo el fervor que genera enfrentar a los All Blacks en la Argentina y la ilusión por vencerlos por primera vez, la lupa sobre los Pumas hay que ponerla en el funcionamiento y cómo se va adaptando a este nueva etapa de un camino al Mundial del año próximo que ha tenido más puntos bajos que altos. Es verdad que el equipo está ahora con otro ánimo y que mostró progresos en el juego, pero aún necesita corregir el manejo de los tiempos en los partidos y, también, debe contar con más camino para agrandar la base.

Ya con los All Blacks campeones por tercera vez consecutiva del Rugby Championship y con Sudáfrica con el segundo puesto asegurado, el objetivo es hacer un muy buen partido el sábado con los Wallabies, en Salta, y evitar el último puesto. Porque más allá de la derrota de este sábado, los Pumas terminaron enteros y con la confianza alta, ya que, por otra parte, lejos estuvieron de ser apabullados por los bicampeones del mundo.

¿Aspectos por mejorar? El scrum; el line, que esta vez no estuvo tan seguro; el control de la pelota y más cabeza fría para definir en las situaciones de try. ¿Es posible en una semana? Por supuesto. Sería importante que los Pumas den ese salto y terminen por primera vez con tres victorias en el campeonato.

Por eso hay que mirar para adelante. Los All Blacks están en Marte. Seguramente alguna vez los van a poder vencer, pero el horizonte de los Pumas está en otra escala: en seguir puliendo detalles, en continuar trabajando lo mental y en no torcerse de este envión que tomaron en el actual Rugby Championship. El contagio y la actitud están intactos y eso es lo que vale rescatar de otro día en que se soñó con ganarles a los ABs y no se pudo.

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