Dudas en la Justicia sobre el relato de la docente agredida

Fuente: Archivo
El procurador Conte Grand advirtió que las circunstancias podrían ser diferentes
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30 de septiembre de 2018  

El testimonio de la docente Corina de Bonis, quien denunció haber sido secuestrada y torturada en el distrito de Moreno, es analizado en la Justicia, ante posibles contradicciones que habrían detectado los investigadores.

Así lo dio a entender, en declaraciones periodísticas, el procurador general bonaerense, Julio Conte Grand, quien advirtió que "las circunstancias son diferentes de cuando iniciamos la investigación".

Las dudas que aparecieron entre los investigadores se sustentan en que algunas pruebas recolectadas en las últimas semanas no son coincidentes con las declaraciones de la docente, que a mediados de septiembre denunció un ataque intimidatorio y mostró el mensaje "ollas no" grabado en su cuerpo, atribuido inicialmente a una intimidación de carácter mafioso.

Denuncia por secuestro y tortura a una docente en Moreno

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Los gremios docentes y el propio gobierno bonaerense respaldaron a la maestra De Bonis, quien relató que sufrió el ataque a pocas cuadras del barrio La Anita, en el municipio de Moreno.

"Creemos que la maestra es una víctima y analizaremos qué fue lo que le pasó", afirmó ayer Conte Grand en declaraciones al diario Clarín, al aclarar que la docente no será imputada por falso testimonio, aunque sus afirmaciones dejan algunas dudas.

Al explicar las posibles contradicciones que investiga la Justicia, se estima que la maestra habría relatado que fue secuestrada en "un auto viejo, de color bordó", vehículo que no se observa en las cámaras de seguridad de la zona

Por otra parte, las imágenes registradas en las cámaras muestran a la docente caminando en dos sitios diferentes, en un tiempo cercano al que denunció haber sido capturada.

Tampoco resultaría clara la amenaza telefónica que De Bonis denunció haber recibido el 23 de agosto, a través de una llamada al teléfono del Centro Educativo Complementario 801. Según dejaron trascender fuentes judiciales, el único contacto que se encontró de esa jornada fue una llamada de la madre de una alumna, que se prolongó un minuto, un tiempo considerado excesivo para una eventual intimidación, se indicó.

Otro elemento que despierta dudas es que las fotos que se conocieron de la maestra luego de la denuncia muestran una inscripción en su abdomen con la leyenda "ollas no". Algunos especialistas habrían indicado en las pericias que se trata de un trazo parejo, posiblemente incompatibles con un intento de tortura.

Al margen de la denuncia de la maestra, el aparente ataque sufrido por la docente fue la última advertencia que recibieron miembros de la comunidad del Centro Educativo Complementario 801. Algunos de ellos padecieron robos y se encontraron con sus autos rayados, entre otras agresiones intimidatorias, según se informó oportunamente.

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