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La soledad creativa, combatida con el estímulo de la mirada compartida

Jazmín Carbonell
Jazmín Carbonell LA NACION
El equipo de Teatro líquido en su hábitat: el espacio Callejón
El equipo de Teatro líquido en su hábitat: el espacio Callejón
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30 de septiembre de 2018  

Parte de la esencia del misterioso e indescifrable teatro alternativo es su capacidad para experimentar y probar materiales nuevos. No teniendo que ser eficaz, este teatro se erige como un verdadero laboratorio creativo. Una particularidad conocida pero que no se palpa es la interacción autoral. Directores que piden la mirada de aquellos artistas que admiran, autores que se visitan en sus trincheras y que aportan lo suyo para futuras creaciones. Este sistema está resumido en lo que Javier Daulte llama Teatro Líquido.

"Encuentro en ese ayudar y dejarse ayudar por los colegas un valor importantísimo que vengo reivindicando de forma privada. Es una práctica habitual y que me atrae muchísimo. Teatro Líquido surge como modo de hacerlo explícito. Nos pusimos la disciplina de hacer un trabajo en colaboración y así surgió este colectivo creativo en el que cada uno hace, escribe y dirige su obra de forma totalmente autónoma, pero que tiene su génesis en una especie de taller semanal autoconvocado. El estímulo de recibir la mirada, la lectura y el análisis de gente que uno quiere y respecta es invaluable y tiene mucho que ver con el teatro alternativo, independiente en términos artísticos, que es absolutamente desinteresado porque lo hacemos porque queremos", explica Javier Daulte, director, dramaturgo, actual dueño de Espacio Callejón e impulsor de este colectivo de trabajo que comenzó su trabajo a mediados de 2017. De su propia autoría ya se puede ver Valeria radiactiva.

"El antecedente de Teatro Líquido puede remontarse a unos meses atrás de esta convocatoria en una charla que tuvimos con Javier -cuenta el actor Héctor Díaz, participante de este colectivo-. Conversábamos sobre la soledad creativa y lo importante que es mantener viva una zona de diálogo permanente con pares para motorizar ideas. Javier me miró y me dijo que se quedaba pensando en algo. Y ese algo derivó en este colectivo". Para Díaz significó el estímulo y la motivación suficiente como para probarse como dramaturgo. Además de participar como actor en Valeria radiactiva, también dirige su primera obra propia. Desde el jueves podrá verse Amor de película, con María Inés Sancerni, Gerardo Chendo, Javier Niklison, Luli Torn y Rubén De la Torre.

A Daulte y a Díaz se suman Silvia Gómez Giusto, María y Paula Marull. Los cinco, además de amigos, comparten ideas creativas desde hace tiempo y se asesoran permanentemente. Desde ahora, será en este marco concreto. "Javier hizo mención a Amor líquido, de Zygmunt Bauman, como puntapié inicial, pero solo como una referencia indirecta, y eso produjo un rebote de algunos temas vinculados a la actualidad: el traspaso de una experiencia vital a otra de una manera fluida, sin duelo; cierta fugacidad de estos tiempos, donde todo parece relacionarse con todo y con nada a la vez", explicita Díaz.

Desde el viernes se podrá ver Un cuerpo salvaje, de Silvia Gómez Giusto. Y en el verano se estrenarán las del sello Marull: La mujer invisible y La oportunidad.

Aunque partieron de la premisa de no condicionarse con ejes temáticos sino trabajar libremente sin consigna alguna "el primer día que llevamos algo para leer, las primeras páginas que leyó Javier hablaban de una exitosa guionista de televisión y las mías de un guionista de cine en decadencia intentando venderle una idea trillada a un productor. Así que se produjo una integración líquida, sin haberlo convenido", recuerda Díaz, que escribió una comedia ambientada en el mundo del cine como excusa para poder hablar de lo que, afirma, es lo que más le interesa contar: cómo se construye lo teatral. "De alguna manera este colectivo viene a legalizar algo que ya ocurría -agrega María Marull-. Siempre nos estábamos consultando, pidiendo consejos, llamándonos para ver ensayos y Javier nos daba su aporte creativo y su experiencia. Y logramos ir a fondo con el espíritu teatral porque muchas veces el equipo se termina formando luego, con el elenco armado, pero el proceso de escritura siempre se da en solitario". Las hermanas Marull duplicaron el valor de lo colectivo. Es que cada una hace su aporte dramatúrgico en el trabajo de la otra. María empezó a trabajar La mujer invisible y Paula sumará ideas. Por su parte, La oportunidad, la obra que Paula comenzó trabajando en el taller, terminó siendo autoría de ambas. "En lo estrictamente económico también nos unimos. La idea es que los subsidios o las cosas que salgan para una obra se dividan entre todas. Y compartimos la ficha técnica, lo que tiene que ver con los restantes rubros: escenografía, iluminación, vestuario, diseño gráfico", agrega Marull, que se propone estrenar en este verano y continúa dirigiendo los éxitos del off La Pilarcita e Hidalgo.

Para Daulte, el colectivo le dio valor para seguir indagando los temas que más lo obsesionan. En Valeria radiactiva vuelven a filtrarse los temas sobre la creación y la ficción, los límites. "Uno es un creador solitario en una parte del proceso, y navegar en la inseguridad y en la desconfianza natural que se tiene a veces sobre sus propias ideas e impulsos está muy bueno cuando se pueden corroborar en el colectivo algunas instancias del proceso creativo. No se trata de un acelerador de partículas pero sí es muy inspirador", concluye.

Para agendar

Valeria radioactiva, de Javier Daulte. Martes, a las 20.30.

Amor de película, de Héctor Díaz. Jueves, a las 21.

Un cuerpo salvaje, de Silvia Gómez Giusto. Viernes, a las 22.30.

La mujer invisible, de María Marull, y La oportunidad, de Paula Marull. Desde febrero de 2019.

Todas en Espacio Callejón, Humahuaca 3759.

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