Los días de la fragilidad: magnífica recreación de una historia conmovedora

Carlos Pacheco
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30 de septiembre de 2018  

Manuela Méndez, con la actitud precisa y necesaria
Manuela Méndez, con la actitud precisa y necesaria

Los días de la fragilidad / Autor: Andrés Gallina / Intérpretes: Manuela Méndez, Iván Moschner / Escenografía y vestuario: Isabel Gual / Iluminación: Facundo David / Música y diseño sonoro: Patricia Casares / Asistencia de dirección: Naiquén Aranda / Dirección: Fabián Díaz / Sala: Espacio Chacarita / Reservas: losdiasdelafragilidad@gmail.com / Funciones: domingos, a las 17 / Duración: 50 minutos / Nuestra opinión: muy buena

Un universo atrapante, cargado de sensibilidad, en el que conviven dos criaturas muy entrañables dan forma a la nueva pieza del dramaturgo Andrés Gallina (La última película de Paul Ellis, La bestia rubia).

Un extenso y muy bello poema con personajes sin nombres en el que las situaciones irán tomando forma a medida que el relato aporta algunas pistas sobre el paisaje. La acción se desarrolla en Miramar, donde resultan materiales fundamentales la arena, el mar y el espacio abierto.

Ella es una reconocida goleadora del Club Atlético Once Unidos y él un poeta mudo que escribe las canciones para esa institución. Él siente un profundo amor por ella y la muchacha se va dejando impregnar poco a poco de ese amor. Juegan un partido de fútbol en la playa y algo va a modificar notablemente sus vidas.

Una historia de profundas soledades marcada primero por distancias corporales y luego por el traslado de ciudad de la jugadora de fútbol. Pero el mudo posee una fuerza casi irracional y se encamina a su objetivo con la seguridad que la pasión es verdadera y finalmente logrará lo que se propone. Conseguir gritar un gol que es como expresar que se sabe más vivo que nunca.

El espacio se reduce a un cuadrilátero rodeado por butacas y la trama irá desarrollándose en los bordes. Pocas veces los intérpretes llegan al centro. Esos personajes intuyen que será más fácil exponer sus inquietudes manteniendo una separación adecuada. Allí los pensamientos del hombre y las palabras de la mujer irán construyendo un discurso escénico integral que va ganando poco a poco la emoción del espectador.

Fabián Díaz desde la dirección pone en juego los gestos más pequeños de los personajes, los discursos a veces son potentes susurros que arman un ping-pong de frases que de inmediato encuentran eco en el cuerpo desprotegido de los actores o en el de ese espectador que sigue con interés y sorpresa la historia.

Manuela Méndez es una jugadora de carácter intenso, su físico entrenado está preparado para modificar cuanta actitud sea necesaria a la hora de dar cauce al desarrollo de una personalidad que pelea por ocupar un espacio profesional cada vez más destacado y, a la vez, aceptar que puede comprometerse emocionalmente con la relación que le propone ese hombre que la admira.

Iván Moschner expresa una variedad de sentimientos con una naturalidad extrema. Deseo, impotencia, dolor, ansiedad, temor. Con breves transiciones expone a un ser aislado que se resiste a mantener al margen sus sentimientos. Su pelea es apasionada y el trayecto que completa resulta muy movilizador para quien observa.

Los días de la fragilidad es una experiencia escénica de gran riqueza que expone con mucha pureza los mundos creativos de quienes las llevan a cabo.

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