El valor de respetar la fraternidad en las adopciones grupales

Fabiana Isa
Fabiana Isa PARA LA NACION
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1 de octubre de 2018  

Trabajar con niños privados del cuidado parental y que se encuentran institucionalizados a la espera de una familia enseña muchas cosas. La primera es que ellos necesitan con urgencia encontrar a alguien que los cuide y los acepte como son, con la mochila que traen, y que no intenten cambiarlos ni pedirles que renuncien a lo poco que les queda: su historia de origen, sus recuerdos, sus afectos y, en muchos casos, sus hermanos.

No solo les faltó una presencia amorosa, sino también palabras. Muchas veces nadie les habló para explicarles lo sucedido, se los separó de sus familias, se los ubicó en algún hogar y el tiempo fue transcurriendo.

No existió la posibilidad de relatar lo acontecido, solo silencio. Tal vez porque no se sabía demasiado o quizá porque era muy angustiante. Lo cierto es que a esos niños no se les habló.

Y así, casi sin darse cuenta, empezaron a olvidarse de que habían tenido otra vida, se empezaron a desdibujar esos rostros familiares y, como a muchos de esos chicos ya nadie los visitaba, comenzaron a sentir que también los habían olvidado.

Pero aquellos que pudieron permanecer junto a sus hermanos han podido resguardar su memoria gracias a no estar solos. Es por ello que es tan valioso para un niño no tener que perder la continuidad de su convivencia fraternal cuando desea tener una familia.

Para ese niño, devenido hoy adolescente, ese hermano tal vez sea lo único que pudo conservar de su origen. Privarlo de ello no solo sería cruel, sino también desafortunado. La fraternidad construida ofició de soporte emocional durante la institucionalización y también lo hará en la integración a una familia adoptiva. El hermano será el que estará dando fuerzas para no decaer ni perder la esperanza.

Estas historias de hermanos que pese al tiempo transcurrido y las diferencias de edad no abandonan el anhelo de encontrar una familia juntos nos enseñan el valor de la fraternidad y nos inspiran. Esa lealtad es digna de admiración y respeto.

Adoptar hermanos es una experiencia transformadora que nos permite descubrir el valor que un vínculo amoroso previo tiene en la construcción de la nueva familia.

Psicóloga y docente de la Universidad de Buenos Aires

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