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Entre rejas

Diana Fernández Irusta
Fuente: AFP - Crédito: Edición fotográfica: Julián Bongiovanni
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1 de octubre de 2018  

KINSHASA, REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO.- Hay, podría decirse, cierta complicidad. En un rincón de una feria de Kinshasa, República Democrática del Congo, un babuino extiende el brazo por fuera de su jaula, en línea directa -¿confianzuda?- hacia el gesto amistoso que le propone un hombre. Y hay algo en la mirada de ese mono que, sí, inquieta. Como inquieta aquel dato más o menos reciente que indica que los babuinos comparten 91% de su ADN con los humanos. Tan lejos y tan cerca. Tan compañeros de ruta en esto de ponerle garra a una existencia que siempre, estemos del lado de la naturaleza o mecidos por la cultura, nos termina sobrepasando. Ahí están, el hombre, el mono y su particular versión de la empatía. Porque siempre conmueve la imagen de un animal encerrado. Aún más, si lo sólido de su celda insiste en recordar lo invisiblemente férreo de nuestras prisiones.

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