A los obispos los inquieta el aumento de los despidos

Mariano De Vedia
Mariano De Vedia LA NACION
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1 de octubre de 2018  

La caída del salario real y el retorno de los despidos constituyen hoy para la Iglesia la cara más negativa de la crisis económica que impacta en el país. Los obispos lo comentan internamente con frecuencia y se lo han planteado hace diez días a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal , una de las funcionarias de Cambiemos que cuentan con el reconocimiento del papa Francisco.

Entre los obispos hay una plena disposición para colaborar con la ayuda social, en un contexto en el que crece el flagelo de la pobreza , aunque muchos de ellos no ocultan sus críticas al modelo económico. Una cosa no quita la otra.

"No hay una acción pastoral concreta de la Iglesia para promover un diálogo formal y acercar a todos los sectores sociales. Pero sí hay una clara vocación de colaborar en la crisis que se está viviendo en el país", resumió un colaborador del presidente del Episcopado, Oscar Ojea, en diálogo con LA NACION.

La posición de los obispos es que corresponde al Gobierno la convocatoria a un diálogo amplio entre todos los sectores sociales. Entre las principales urgencias que observan los obispos y los sacerdotes en sus diócesis ocupa un lugar excluyente el flagelo de la desocupación, por el impacto negativo que esa realidad tiene en las familias. "Hay una profunda preocupación por los despidos, una triste realidad que se extiende a distintos ámbitos. La Iglesia viene expresando su fuerte compromiso de acompañar a quienes sufren estas situaciones", observó la fuente episcopal.

Según informó recientemente el Indec, el desempleo subió casi un punto en el segundo trimestre del año y se ubicó en el 9,6 por ciento.

A ello se suma la medición de la pobreza, que subió al 27,3% en el primer semestre. En el plano netamente político, el acercamiento del gobierno argentino al Fondo Monetario Internacional (FMI) generó algunas observaciones en el mundo eclesiástico. En el reciente Foro Interreligioso del G-20, el arzobispo de San Juan, Jorge Lozano, advirtió que "la situación de necesidad de muchas familias es desesperante" y que la asistencia financiera del FMI "no siempre fomenta la producción y el trabajo". La preocupación eclesiástica por el cuadro social se palpa a partir del crecimiento de los chicos y sus familias que asisten a los comedores.

Al respecto, el arzobispo de La Plata, Víctor Fernández, dio la semana pasada pautas para la tarea pastoral de los agentes de Cáritas y advirtió que "la sociedad prefiere que los pobres se vuelvan invisibles, de manera que su presencia no cuestione sus hábitos de consumo y su estilo de vida".

En este difícil contexto político y social, dos obispos jesuitas predicaron el sábado último en un retiro espiritual organizado por la Pastoral Social del Episcopado para dirigentes sindicales y de movimientos sociales. La cita fue en la Santa Casa de Ejercicios, y las reflexiones estuvieron a cargo del presidente del organismo y obispo de Lomas de Zamora, Jorge Lugones, y el obispo auxiliar porteño Ernesto Giobando, ante dirigentes sociales de segunda y tercera línea que habitualmente participan de actividades pastorales.

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