River vuelve a sacar chapa en la Copa Libertadores: derrotó a Independiente y es semifinalista

Copa Libertadores Cuartos de final
  • 3
River Plate

River Plate

  • Ignacio Scocco /
  • Juan Quintero /
  • Rafael Santos Borré
  • 1
Independiente

Independiente

  • Silvio Romero
Claudio Mauri
(0)
2 de octubre de 2018  • 19:30

De tanto que le tomó el gusto a estas series, River no se priva de ningún bocado. Y las semifinales de la Copa Libertadores figuraban en su menú principal. No fue exquisito, lo salvó el hambre, el ojo de lince del cazador. La personalidad del que ya sabe de lo que va este asunto. Cuando todo parecía incierto, a media hora del final, River mostró los dientes, le salió el instinto depredador. Podía caer, pero de pie ejecutó a su presa.

En el primer tiempo había salido beneficiado por la mala aplicación del VAR, y en el segundo, cuando el partido salió del corset táctico, a River no le tembló el pulso para voltear a este Independiente que planteó resistencia y pagó caro algunos errores y descuidos. A este River no se le puede dar esa licencia. Por algo Gallardo ya le ganó finales o series eliminatorias internacionales a los otros cuatro equipos grandes de la Argentina. Por algo de los 32 encuentros en el Monumental por copas con el Muñeco, se impuso en 22 y sólo perdió tres. A Gallardo le quedaba la cuenta pendiente de vencer por primera vez en cinco partidos a Ariel Holan. Y también canceló esa deuda.

Otra historia fue el primer tiempo. El frenesí y el ida y vuelta se quedaron en Avellaneda. La revancha se hizo más cortada y friccionada, con más pelotazos que pases. Hubo una batalla táctica para neutralizar y cortar, menos afinada para crear. Ni bien Independiente puso la pelota en juego, Borré lo fue a presionar a Franco cerca del área visitante. Toda una declaración de intenciones del tipo de partido que iba a proponer River, dispuesto con tres delanteros al decidirse Gallardo por el muy buen momento de Scocco para reemplazar al lesionado Pity Martínez, para cuya gambeta y desequilibrio en los últimos 30 metros no hay sustitutos.

Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

River tuvo un comienzo más ambicioso, mientras Independiente se paraba con una línea de tres zagueros al retrasar al chileno Francisco Silva entre Franco y Figal, con Bustos y Gastón Silva más adelantados por los costados para no quedar en inferioridad numérica en el medio. River tenía más movilidad y despliegue, exigía algunas atajadas de Campaña con remates de media distancia.

A diferencia de la ida, abundaron los foules y rápidamente aparecieron los amonestados. Y también la polémica que hasta aquí no había entrado a escena: en un despeje dentro del área, Pinola se deslizó con su pierna levantada e impactó de lleno a la altura de la rodilla de Benítez. Era penal y tarjeta amarilla. Pudo no haberlo interpretado el árbitro Daronco, pero lo insólito fue que los encargados del VAR (el brasileño Sampaio) entendieran que solo se trató de un choque. Fue una circunstancia puntual que favoreció a River, pero mentalmente pareció afectarlo, jugó disperso el último cuarto de hora.

Tenía que entrar Gigliotti, un jugador vinculado a varios episodios trascendentes en la historia reciente de River, para que el partido se desatara y recuperara el torrente de emociones de Avellaneda. El delantero sustituyó al invisible Pablo Hernández. El mensaje de Independiente era que reforzaba el ataque, que iba a buscar más. Lo hizo al minuto de la segunda etapa, con una definición de Gigliotti que desesperadamente tapó Pinola. Tras esa jugada, River encontró de contraataque los espacios que le faltaban. Scocco construyó y combinó con Borré para sacar una definición con su sello: precisa, junto a un poste.

Ahora sí el encuentro se liberó de sus ataduras. Enseguida tuvo el empate Romero, que remató alto. Y tres minutos más tarde, Gigliotti entró como una locomotora por la derecha; ni Pinola ni Maidana pudieron frenarlo. Sólo Armani consiguió taparle el disparo y Romero apareció debajo del arco para empatar.

Empezaba otro partido. Independiente intentaba enfriarlo con pérdidas de tiempo y desde los bancos se buscaron soluciones y alternativas, como el ingreso de Quintero por un Pratto que no influyó menos que otras veces.

Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

El partido entró en una montaña rusa. Presión, aciertos, errores. Una moneda al aire. Palacios recuperó una pelota en campo visitante y de un rebote le quedó a Quintero, que le sacó jugó a su picante pegada: 2-1.

De lo que era un avance amenazante de Independiente, un pase mal dado de Domingo a Gigliotti nació la réplica que condujo De la Cruz y definió con gran clase Borré, la gran figura de la noche. A Independiente le quedaba un cabezazo en el travesaño para lamentar su mala suerte. River avanza con su instinto, corazón y estocadas. En las semifinales lo espera Gremio de Porto Alegre. Alcanzó un récord como invicto de 31 partidos. El de anoche no era uno más: se trató del duelo con el que reforzó su condición de gran candidato al título.

Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

La polémica del primer tiempo: ¿penal para Independiente?

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