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Entrevista Deportes LN

La nueva vida de Daniel Osvaldo: el mediático más anónimo de la Barcelona bohemia

Juan I. Irigoyen
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2 de octubre de 2018  • 00:58

BARCELONA. - Si hay un lugar de Barcelona en donde los inmigrantes argentinos pueden poner la nostalgia en stand by es en el Born. Parte del casco antiguo de la capital catalana, pasó de ser un barrio que vivía de su mercado para convertirse en el distrito más progre, casa de artistas y bares de moda. Hoy los turistas colonizaron el Born, un paisaje ideal para quien persigue el anonimato, sobre todo para aquellos a los que la popularidad le mostró su lado más sangriento. Daniel Osvaldo respira libertad en Barcelona. Se siente un argentino más, como muchos que le escaparon a las crisis del 2001, aunque él sólo le escapó a la burbuja del fútbol.

-¿La pelota fue tu primer juguete?

-Era mi mejor amiga. Estaba todo el día, creo que hasta dormía con la pelota. Todavía hoy me moviliza, veo un chico jugando en la calle y se la pido para que me la toque. Es imposible deshacerse de algo tan hermoso. El tema no es la pelota, ella es inocente. El problema es todos lo que lucran con la pelota. Destruyeron el fútbol.

-¿En qué sentido?

-En la presión mediática y social. A partir de un resultado, te dicen si vos valés o no. Eso es muy injusto. Para una persona sensible es muy duro.

-¿Pero te juzgan como jugador o como persona?

-En Argentina no se hacen críticas constructivas. Hemos destruido socialmente hasta a Messi. Y a Leo hay que agradecerle que todavía siga viniendo. Si yo fuese Messi pensaría: "Así que ustedes son tan buenos... Entonces jueguen sin mí y yo me voy de vacaciones". A ver si ganan algo.

Daniel Osvaldo en el bar Mr Robinson de Barcelona
Daniel Osvaldo en el bar Mr Robinson de Barcelona Fuente: LA NACION - Crédito: Mercedes Rago

-En tu última etapa en Boca, a veces parecías que eras una persona más del mundo del espectáculo que del fútbol.

-Me metían ahí. Me hacían quedar como algo que no soy.

-¿En un lugar al que no pertenecías?

-No solo era solo en un lugar al que no pertenecía, sino que también aborrecía. Pero bueno, era una situación personal porque estaba en pareja con una chica mediática. Y a los periodistas les encanta meterse en la vida de la gente. Es horrible. Los mismos problemas que tengo yo, también los tiene el carnicero de la esquina. Lo que pasa es que del carnicero de la esquina solo habla la vieja de enfrente. Yo jamás opinaría de alguien que no conozco. Y, al final, ya mezclaban todo y decían cualquier cosa.

-¿Cómo qué?

-Sufría una lesión y decían: "Cómo no se va a desgarrar si le gusta el rock, está todo el día drogado". Y no, No era así. Me desgarraba como le podía pasar a cualquier jugador. Pero la gente escucha eso y lo repite. No tienen una opinión propia. Es como los que solo leen un diario y repiten lo que se escribe en ese diario. Hay poca gente que lee todos los periódicos, para después sacar una conclusión. Si hubiera una educación buena, la gente podría opinar o, simplemente, en muchos casos optaría por no hacerlo.

-¿Dejaste de hacer cosas por el qué dirán?

-Obvio. Y no está bueno. A la gente no le tenía que importar lo que yo hacía un jueves a las 10 de la noche, sino lo que hacía el domingo a la hora del partido. Pero en esta sociedad, te estás tomando un café en un bar a la tarde y desde la mesa de al lado te sacan una foto. Yo pienso: "Pedímela". Cuando te estás comiendo un sándwich de milanesa no está copado que te saquen una foto. Y después van y la suben a internet. ¿Cuál es la noticia? ¿Qué estoy comiendo un sándwich de milanesa?

-En la sociedad actual, en la que parece que casi todos buscan la ser famosos, ¿vos quisiste ser anónimo?

-La palabra famoso es nefasta. [El odontólogo Rodolfo] Barreda es famoso, pero es famoso por ser asesino. No está bueno ser famoso a cualquier precio. En Argentina quieren la fama a cualquier costo. Y entonces, va cualquier pelotudo a la tele a contar cosas de otro. Yo quería ser futbolista, no quería ser famoso. Y ahora quiero ser músico, no quiero ser famoso. Quiero ser exitoso, la gente confunde fama con gloria.

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La charla con LA NACION transcurre en un bar del Born. Una especie de reducto argentino, en el que los lunes por la mañana, se habla más de Boca que del Barça, más de Gallardo que de Valverde. Eso sí, Messi siempre está presente en las conversaciones. Osvaldo está tranquilo, por momentos se ríe, en otros, frunce el ceño; nunca se esconde. Pide un whisky y en medio de la entrevista se toma un respiro para fumar un cigarrillo. A su lado está Agustín Blesa D´Angelo, su amigo y guitarrista de su banda, Barrio Viejo, que esta semana tocará en Argentina. El viernes 5 en Pituca Bar (Lanús), el jueves 11 en Berlina Vorterix (CABA) y el viernes 12 en Club Tucumán (Quilmes). "Un día fuimos a jugar un partidito al parque de la Ciudadela -el parque más famoso de Barcelona-. Había un par de chavalines que no sabían ni quien era Dani. Íbamos perdiendo, hasta que Dani se convirtió en Dani. Se pasó a todos e hizo un golazo. Uno de los pibes le dijo: 'Bien, eh". Yo me moría de risa", cuenta Agustín.

-¿Es verdad que te costó encontrar departamento?

-Estaba feliz cuando encontré mi depto. Al principio dormía en una habitación compartida, tenía el ventilador en la oreja toda la noche.

-¿Realmente?

-¿Qué iba a hacer? ¿Ir a un hotel de cinco estrellas? Dejé el futbol porque quería vivir como la gente normal, en el fútbol vivís en una nube de pedos. Pasé de viajar en avión privado a ir en turista. Ir en primera te cuesta tres veces más, con lo que me ahorro me puedo comprar una guitarra. No hay que tirar la plata. Obvio que no voy a vivir mal, porque gracias a Dios laburé y me fue bien. Gasté mucha guita al pedo en mi época de futbolista, autos, relojes, yates..., pero esa vida te puede alejar de tu gente. Mi familia no vive así, mis amigos tampoco. Y yo quiero vivir como ellos.

-¿Sos una excepción?

-No lo sé, hay muchos que le agarran el gustito a esa vida y quieren tenerla siempre. Por eso después se van a jugar a China. A China que vaya otro, yo quiero comer asados con mis amigos.

-Entonces, ¿cuándo te retiraste del fútbol ya habías hecho la diferencia que necesitabas?

-Eso es problema mío. Obviamente, no voy a hacer algo que me perjudique. Tampoco tengo mi vida salvada. Tengo que seguir laburando y hacer mis cosas.

Daniel Osvaldo en el bar Mr Robinson de Barcelona
Daniel Osvaldo en el bar Mr Robinson de Barcelona Fuente: LA NACION - Crédito: Mercedes Rago

-¿Con la música?

-En la vida se pueden hacer muchas cosas. Hay futbolistas que dejan de jugar al fútbol y piensan: "¿Ahora qué hago?". ¿No lo pensaron antes, muchachos? ¿No sabían que iban a retirarse?

-¿Mucha gente se sorprendió con tu nueva vida?

-Sí, mucha. Mis ex compañeros me preguntaban si ganaba plata con la música. ¡Qué voy a ganar, pierdo! Pero no va por ahí el tema, es otra cosa. Cuando arranqué a jugar a la pelota no pensaba en ganar plata. Con la música me pasa lo mismo, si empezás con la idea de ganar plata está errado.

-¿Por qué este primer disco se llama "Liberación"?

-Porque fue eso... Una liberación. Me saqué una mochila que me pesaba, para ser libre.

-¿Tan mal la pasaste?

-En el último tiempo, la verdad que sí.

-¿Y ahora cómo estás?

-El ambiente de la música es más sano. El que te viene a ver si le gustó la música, quizás vuelve; pero no te va a gritar: "Tocá bien el bajo, puto".

-¿La gente admira a las bandas, pero se siente dueña de los clubes?

-Puede ser. En Argentina parece que la gente es la protagonista. Por un lado, está bueno; pero por otro, es peligroso. También es protagonista cuando le tiran gas pimienta a los jugadores.

-¿Por qué crees que pasa eso?

-Creo que el periodismo deportivo tiene mucho que ver. Por ejemplo, cuando Zárate pasó a Boca a TyC Sports lo hubiese prendido fuego.

-¿Por qué?

-Es lo más amarillista que puede haber en el planeta. Un periodista decía: "Creo que todo el estadio de Vélez va a insultar a Zárate". Es una situación que están provocando ellos. ¿Por qué dicen eso? ¿Porque pasó de un club a otro? ¿Tanta importancia tiene? Es violento. Qué lo dejen tranquilo al pibe. Si la gente de Vélez lo quiere putear, que lo putee, pero no se lo metas vos en la cabeza.

-Pero el rock también está futbolizado.

-Cuando era pendejo escuchaba los Redondos y no escuchaba Soda Stéreo. Después crecí y escuché a Cerati y pensé: "Mira lo que me estaba perdiendo. Soy un tonto". Pero te lo implantan en la cabeza. Por suerte, lo pude escuchar. Eso es lo que tiene la música: es perpetua.

Daniel Osvaldo en el bar Mr Robinson de Barcelona
Daniel Osvaldo en el bar Mr Robinson de Barcelona Fuente: LA NACION - Crédito: Mercedes Rago

-¿Te interesa perpetuarte?

-No, esto no es para nosotros. Es importante nos guste lo que hacemos [Barrio Viejo está por sacar un segundo disco, producido por Jimmy Rip, que trabajó con Prince, los Rolling Stones y Mick Jagger, entre otros]. El rock es combativo.

-¿Qué le reprocharías a la sociedad?

-A la sociedad, nada. Está sufriendo. Hay que reprocharle al poder. Yo vengo acá y me parece Disneylandia.

Después de una hora de entrevista, Osvaldo pide disculpas: "Perdón nos tenemos que ir, quedamos en ir a tocar". Saluda a todos en el bar. Y paga la cuenta.

Sus últimos momentos como futbolista: el adiós a Boca

La declaración de Osvaldo que provocó su salida de Boca - Fuente: YouTube

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