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La Justicia vuelve a complicar al PT en la recta final

Se hizo público parte del acuerdo del exministro arrepentido Palocci
Se hizo público parte del acuerdo del exministro arrepentido Palocci Fuente: AFP - Crédito: Suamy Beydoun
Alberto Armendáriz
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2 de octubre de 2018  

RÍO DE JANEIRO.- En una decisión que puede tener un fuerte impacto para el Partido de los Trabajadores en las elecciones de este domingo en Brasil , el juez federal Sergio Moro, que determinó la prisión del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva en primera instancia y es responsable de la mayor parte de los casos de corrupción de la Operación Lava Jato, permitió ayer mismo que se hagan públicos trechos del acuerdo de delación premiada firmado por Antonio Palocci, exministro de Economía de Lula y exjefe de Gabinete de Rousseff.

En su confesión ante la Justicia, Palocci reveló que Lula estaba al tanto desde al menos 2007 del esquema de sobornos, desvíos y sobreprecios que se enquistó en Petrobras y que sirvió para financiar ilegalmente campañas del PT.

Palocci apuntó que el partido gastó el triple de lo que oficialmente reconoció para elegir a Dilma en 2010 y reelegirla en 2014, y que la mayor parte de ese dinero provenía de aportes ilícitos, no declarados, de empresas a las que luego se favoreció con contratos de obras públicas.

Las revelaciones pueden complicar la última semana de campaña de Fernando Haddad, elegido candidato por el PT tras la inhabilitación de Lula, que con un 22% de intención de voto hoy pasaría a segunda vuelta junto al ultraderechista Jair Bolsonaro (28%).

Anteanoche, en el penúltimo debate presidencial televisivo antes de la primera vuelta, los principales candidatos de centro se unieron en su estrategia tácita de atacar la creciente polarización que muestran las encuestas entre Bolsonaro y Haddad.

"A usted que vota por Bolsonaro porque no quiere al PT, a usted que vota por el PT porque no quiere Bolsonaro, los entiendo de corazón. Pero si eso continúa, tenga la certeza de que esta crisis se profundizará. Nuestro país no lo aguantará", resaltó ante las cámaras del canal Record el exgobernador de Ceará Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista, a quien el último sondeo de Datafolha ubicó en un distante tercer puesto, con 11%.

Prácticamente el mismo recado de alarma pasaron el exgobernador de San Pablo Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña, la ecologista Marina Silva, de la Red Sustentabilidad, y el exministro de Economía Henrique Meirelles, del oficialista Movimiento Democrático Brasileño (MDB), relegados respectivamente al 10%, 5% y 2% de las preferencias. Todos apuntaron que aunque Bolsonaro y Haddad lideran las encuestas, detentan las mayores tasas de rechazo (46% para el aspirante del PSL; 32% para el representante del PT), y que la mitad del país no se siente convencido por ellos.

Con vehemencia, Silva recordó el pasado militar de Bolsonaro, un excapitán del ejército que ha defendido la última dictadura y resaltó los escándalos de corrupción que marcaron los gobiernos petistas de Lula y Dilma.

Ausencia

El encuentro no contó con la participación del diputado Bolsonaro, que a pesar de haber recibido el sábado el alta médica del hospital en San Pablo en el que estaba internado tras el atentado con cuchillo que sufrió el 6 de septiembre, prefirió quedarse en reposo en su casa en Río de Janeiro. Eso sí, durante toda la noche se mantuvo activo en las redes sociales con mensajes a sus fervorosos seguidores y condenas a los rivales que lo criticaron.

Existía la expectativa de que Bolsonaro participara al menos del último debate antes de los comicios, en la influyente cadena Globo este jueves, pero su equipo cree que una mayor exposición del diputado en un ambiente no controlado por la campaña podría provocar serios daños a sus ambiciones.

En tanto, en la cita en la Record, Haddad, exalcalde de San Pablo, intentó no enfrentarse directamente a sus contrincantes. Heredero de la candidatura de Lula -impugnado por hallarse preso, condenado en segunda instancia a 12 años de cárcel por corrupción-, el ascendente petista trató de mantener un discurso positivo y apeló a la memoria de los años del boom económico brasileño durante los gobiernos de Lula. "La imagen que vislumbro es la de cada brasileño con su certificado de trabajo en una mano y un libro en la otra. No con armas. En el tiempo que vivimos con el expresidente Lula, la gente era feliz. Creamos 20 millones de empleos, abrimos escuelas técnicas y universidades para los jóvenes", subrayó luego de referirse a Lula como "el mayor presidente de la historia de Brasil, que recibe semanalmente apoyo de líderes de todo el mundo en función de su injusta situación".

Trump se mete ahora con Brasil

Trump había presentado ya el nuevo acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canadá y México cuando un periodista indio le pidió que explicara su reclamo a la India por los aranceles que le impone a los productos norteamericanos. Trump aprovechó y tiró un dardo a un nuevo blanco: Brasil. "Brasil es otro", dijo el mandatario, luego de quejarse de los aranceles indios. "Es una belleza. Nos cobran lo que quieren. Si le preguntas a algunas de las compañías, dicen que Brasil está entre los más difíciles del mundo, tal vez el más duro del mundo", agregó.

Brasil y la India quedaron así entre los países del planeta que, en la visión de Trump, tratan de manera injusta a las empresas norteamericanas y mantienen una relación comercial con Estados Unidos que desfavorece a la primera potencia global.

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