La difícil apuesta de Macri: volver al futuro

Fernando Laborda
Fernando Laborda LA NACION
El Presidente enfrenta una nueva etapa de desafíos
El Presidente enfrenta una nueva etapa de desafíos Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
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2 de octubre de 2018  • 00:01

Durante su reciente viaje a Nueva York, Mauricio Macri dio a entender con suficiente claridad que está listo para disputar la carrera por su reelección presidencial.

Sorprendió que lanzara semejante afirmación cuando la economía argentina atraviesa su peor momento desde que la coalición Cambiemos llegó al gobierno nacional y cuando los indicadores de imagen positiva del primer mandatario distan de ser los más favorables.

Ni Macri ni ningún dirigente de su fuerza política pueden descartar la alternativa de que, si la economía no mejora, el actual presidente de la Nación tenga que dejar atrás su proyecto de gobernar al país durante ocho años, tal como lo hizo en la ciudad de Buenos Aires, y ceder la posta a otra figura de su partido, como María Eugenia Vidal u Horacio Rodríguez Larreta .

Pero ninguno de ellos lo reconocería a un año de las elecciones presidenciales, empezando por el propio Macri. Es lo que aconseja cualquier manual sobre preservación del poder. Desechar hoy la alternativa de la reelección lo convertiría muy prematuramente al Presidente en un "pato rengo", como se apoda en los Estados Unidos a aquel gobernante sin chances legales de ser reelegido que debe afrontar su último mandato.

Es cierto que la mayor preocupación de Macri pasa hoy por apaciguar los efectos de la crisis económica y no por su reelección personal. Pero el jefe del Estado prefiere no eludir las preguntas sobre su futuro político y opta por asegurar que sigue en carrera. Fundamentalmente, porque sabe que resignar públicamente su aspiración a ser reelegido en 2019 debilitaría aún más su figura y su gobierno.

La táctica presidencial de hablar de su reelección en el peor momento puede parecer una fuga hacia adelante. O una vuelta al futuro con el que se soñaba en aquellos tiempos de noviembre de 2017 cuando, tras las elecciones legislativas, todo el mundo parecía descontar que Macri tenía asegurada su reelección y que ahora ha quedado atrás.

Desde antes de la tormenta cambiaria y financiera se sabía que el gobierno de Macri no lograría cumplir su promesa de la campaña electoral de 2015, de reducir a cero la pobreza . Y ni siquiera alguien puede arriesgarse a pronosticar hoy que el nivel de pobreza con el cual terminará su mandato presidencial será inferior al porcentaje de pobres que heredó de la gestión kirchnerista.

En su momento, Macri confesó que su gestión debería ser evaluada por su capacidad para disminuir la pobreza. El hombre es esclavo de lo que dice. Y aquellos dichos de Macri podrían constituir uno de sus mayores errores políticos.

Su gobierno se ha quedado sin relato. Es altamente probable que, cuando concluya su mandato, los niveles de pobreza y de inflación estén, en el mejor de los casos, más o menos como los dejó Cristina Kirchner , tomando las estadísticas confiables y no las manipuladas por el Indec hasta 2015.

Cómo encontrar un nuevo relato que potencie la esperanza en materia económica entre los votantes es uno de los desafíos de los estrategas del macrismo. Porque los cuadernos de las coimas y los testimonios que dejaron al desnudo la corrupción kirchnerista pueden ayudar, pero no podrán hacer olvidar que los argentinos votan mayoritariamente con el bolsillo.

Si no se puede mostrar menos pobreza y menos inflación en 2019, al menos deberá persuadirse a la opinión pública de que se han sentado las bases para terminar con esos flagelos en un segundo período presidencial macrista. El primer objetivo pasará por convencer a la ciudadanía de que la actual crisis no será una más, sino la última. El segundo propósito será demostrar que, por primera vez en mucho tiempo, el Estado nacional no gastará más de lo que percibe como ingresos fiscales, y que se puede terminar con setenta años de déficit crónico.

Si, por el contrario, el oficialismo no encuentra en los hechos un fundamento para el nuevo relato, no le quedará otra alternativa que apostar exclusivamente a la división del peronismo; a que la eventual candidatura presidencial de Cristina Kirchner no deje crecer al polo opositor liderado por Sergio Massa , Juan Manuel Urtubey , Juan Carlos Schiaretti y Miguel Angel Pichetto, y a que se confirme la hipótesis de que la expresidenta no podría imponerse a ningún candidato macrista en una segunda vuelta electoral. En otras palabras, la estrategia polarizadora como único recurso.

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