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Secretos de la Galería Alvear: los murales de Monsegur y un jardín oculto

Cecilia Acuña
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2 de octubre de 2018  

Entre Callao y Rodríguez Peña, en pleno Recoleta, aún subsiste la Avenida Alvear. A pesar de su deterioro y de los pocos locales en funcionamiento, forma parte del paisaje afrancesado de la zona. Con una vuelta sobre sí misma, tiene dos accesos paralelos que empiezan y terminan en la avenida que le da nombre.

Por qué la elegimos

Porque junto con la Promenade, son las dos únicas galerías que existen en una de las avenidas más elegantes de la ciudad. Además de albergar obra de uno de los muralistas más interesantes de la Argentina, al fondo de su recorrido, cuando sus dos pasillos paralelos se convierten en uno, se abre una gran extensión de verde. Una porción de cielo entre edificios.

Fuente: Brando - Crédito: Claudio Larrea

El arquitecto

La galería fue terminada en 1957 por el arquitecto Arturo Dubourg, famoso por el diseño del Hotel Claridge, el Bristol Buenos Aires y el edificio Sudamérica, ubicado en Cerrito y Posadas. Es reconocido también por las numerosas viviendas que edificó en Punta del Este y en Mar del Plata. Uno de los sellos propios de Dubourg parecen ser las estructuras sinuosas, como el interior de la galería Alvear, que tanto en su recorrido como en sus techos muestra siluetas onduladas acompañadas por gargantas de iluminación -se ve la luz, pero no el artefacto- y spots embutidos en los cielorrasos. El estilo pertenece a mediados de los años 50.

Fuente: Brando - Crédito: Claudio Larrea

Los murales

Fueron pintados por el artista -también músico y poeta- Raúl "Chinchín" Monsegur. Nacido en 1913 y formado en Francia, pasó gran parte de su vida en el Delta, en donde construyó una casa flotante y se hizo aficionado a la navegación. Muchos de sus cuadros se inspiraron en ese paisaje, como El junquero, que forma parte de la colección del Museo de Arte de Tigre. Su producción como muralista -todavía se pueden apreciar obras en edificios y espacios públicos, especialmente en Chaco- abarca más de 30 obras. Murió en 1963, cuando su canoa se tumbó en un río cordillerano en la Patagonia.

Fuente: Brando - Crédito: Claudio Larrea

Restauración clandestina

Cuenta la nuera de Monsegur, Patricia Borensztejn: "Su esposa, Elvira, a quien sí conocí y a quien quise mucho, era ceramista. Recuerdo que un día , allá por el año 73, yo de novia con su hijo, me contó que estaba restaurando por las noches los murales que su marido había hecho en la Galería Alvear. ¿Querés venir? me preguntó. Si, le dije. Y fui. Ella estaba sola, con un delantal todo manchado de pintura en esos pasillos semioscuros. Había una reja, y ella estaba subida a una escalera cuando yo llegué. Bajó de la escalera, y me abrió. Allí vi por primera vez esos maravillosos murales. Me quedé toda la noche con ella".

Fuente: Brando - Crédito: Claudio Larrea

Olvidados.

Lamentablemente, hoy las pinturas de Monsegur se encuentran en muy mal estado. Aún así, la belleza de sus diseños se impone, en una búsqueda artística y moderna de la tridimensionalidad.

Fuente: Brando - Crédito: Claudio Larrea

Jardín secreto.

Ocupa el terreno del techo de las cocheras; por eso es una suerte de terraza verde con canteros, cuyo paisaje principal son los contrafrentes de los edificios linderos que en conjunto forman un paisaje extraño y contenedor.

Fuente: Brando - Crédito: Claudio Larrea

Park Avenue

Imitando las coquetas calles neoyorquinas, los dos accesos al público de la galería cuentan con toldos en azul marino, con letras doradas, para cuidar a los visitantes de las inclemencias del clima. El conjunto se completa con un edificio de departamentos que tiene una entrada independiente y exclusiva para los vecinos. La fachada principal es característica de la avenida Alvear: su presencia contribuye a la esencia estética de la zona, con construcciones afrancesadas en color natural que son, en realidad, una transición de estilos hacia los edificios racionalistas y más funcionales.

Fuente: Brando - Crédito: Claudio Larrea

Elegida por: Rodrigo Ruiz Medina y Clara Miguens

Juntos conforman el estudio RM2 especializado en planificación urbana y diseño del espacio público. Rodrigo Ruiz Medina es arquitecto y Clara Miguens es licenciada en planificación y diseño del paisaje. Se desempeñan como consultores y asesores en proyectos de espacio público de distintas escalas y temáticas. Sus trabajos en el sector privado van desde viviendas unifamiliares hasta desarrollos urbanos a escala barrial. Participan en concursos nacionales e internacionales, y han logrado premios en varias oportunidades.

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