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La entrenadora de fútbol que no esperó al "príncipe azul" y salió a la cancha sola

La entrenadora de fútbol Evelina Cabrera durante su presentación en el W20
La entrenadora de fútbol Evelina Cabrera durante su presentación en el W20 Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
Sofía Terrile
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2 de octubre de 2018  • 20:19

"Vengo de un lugar donde me enseñaron que los sueños son solo para algunas personas, para quienes tienen cómo y con qué hacerlo", comenzó la entrenadora de fútbol Evelina Cabrera en su participación de la cumbre del Women20 ( W20 ). En su charla, que cerró la primera jornada pública de la reunión, repasó todas las trabas que se encontró en su vida y explicó cómo las superó: convencida de que lo que ella reclamaba era un derecho que le correspondía.

"Cuando sos mujer y pobre te dicen que 'ojalá te aparezca un príncipe'. Ese príncipe sería alguien con más dinero que vos y que, si se enamora, puede sacarte de esa realidad. Generalmente eso no sucede y las mujeres tampoco buscamos eso", resaltó.

Describió la situación de sus congéneres en los sectores más humildes: dijo que trabajan varias horas en las peores condiciones y que muchas son madres adolescentes porque "no recibieron ni siquiera educación sexual".

En ese contexto, Cabrera descubrió algo que le cambió la vida: el deporte. Comenzó a preguntarse por qué no lo había descubierto antes y se dio cuenta de que no era por su origen humilde, sino porque ella era mujer. Más adelante, debió dejar de ser jugadora por un problema de salud y pasó a ser entrenadora.

Evelina Cabrera, entrenadora fútbol, durante su presentación en el W20
Evelina Cabrera, entrenadora fútbol, durante su presentación en el W20 Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo

Allí buscó el apoyo de la AFA para poder impulsar el fútbol femenino, pero la asociación no demostró interés, narró. Así decidió fundar la Asociación Femenina de Fútbol Argentino, donde reúne a federadas y no federadas de todo el país.

"Hoy nuestro país creció por las mismas jugadoras, porque hubo un cambio de paradigma: la mujer ya no espera más que le den los recursos, hoy va y se los genera. La mujer se volvió autónoma", resaltó.

Para terminar, hizo a la audiencia ponerse de pie. Con su silbato, las invitó a formar parte de un equipo donde no importa la religión, el nivel socioeconómico ni el color de piel. Pidió dejar de lado las diferencias e intentar hacer un solo gol: el de la igualdad.

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