Productos orgánicos: una demanda global que el país ya suple

El consumo de estos alimentos crece de forma constante en el mundo; la Argentina, que ya tiene ganado su prestigio como el segundo país que los produce y exporta, apuesta a diversificar su oferta avanzando en nuevos campos con planes de capacitación, financiamiento y promoción
Nieves Guerrero Lozano
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4 de octubre de 2018  

La Argentina se ubica en el segundo lugar de países exportadores de productos orgánicos, detrás y muy cerca de Australia
La Argentina se ubica en el segundo lugar de países exportadores de productos orgánicos, detrás y muy cerca de Australia Crédito: Shutterstock

En un escenario internacional que demanda cada vez más el consumo de productos saludables, la Argentina se ha consolidado por su producción orgánica certificada y detenta una oferta contra estación para abastecer la demanda insatisfecha en este nicho. Con sus 3,1 millones de hectáreas de producción, ocupa el segundo lugar en el ranking de países exportadores en el mundo, detrás y muy cerca de Australia.

"Nuestro país está muy bien posicionado para responder a la demanda mundial de productos orgánicos y tiene un prestigio ya ganado en años de inserción y respuesta. Por un lado, cuenta con una estructura legal de fiscalización reconocida internacionalmente, apoyada en normativas equivalentes a las que poseen en la Unión Europea para regular la actividad, además de una gran diversidad productiva", destaca el Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO).

Teniendo en cuenta que el 95% de las empresas exportadoras locales de productos orgánicos son pymes, el MAPO encara trabajos articulados con la Secretaría de Agroindustria y con la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (Aaici) como la reciente realización de nuevas rondas de negocios de dos jornadas, que tuvo lugar en Buenos Aires, con la participación de cuarenta empresas locales que están en condiciones de exportar, y potenciales compradores extranjeros.

"Estas rondas profundizan el trabajo con las pymes de todo el país y ofrecen alternativas de exportación de alimentos elaborados, ya listos para el consumo", subrayó el secretario de Alimentos y Bioeconomía de la Nación, Andrés Murchison, quien estimó que "el trabajo con las distintas entidades permitirá darle respuesta a la cada vez mayor demanda internacional" de estos productos orgánicos.

Durante ambas jornadas se realizaron 234 reuniones bilaterales, de las que surgió un gran interés y contactos avanzados para la venta de productos orgánicos, traduciéndose en un potencial inicial de ventas de US$3,25 millones y 84 pedidos de cotización, según datos que consignó la Aaici tras el encuentro.

Diversificar la oferta

El foco de esas rondas estuvo puesto en dos ejes: "Aumentar el comercio con aquellos mercados donde los productos orgánicos argentinos ya tienen participación, como es Europa, y en segundo lugar, identificar mercados incipientes, donde tenemos baja participación, pero altas probabilidades de crecimiento, como es el caso de China o Corea", señaló Patricio Pizzoglio, gerente de Agro y Alimentos de la Aaici.

Aclaró que, en este caso, "dado que Estados Unidos y Europa concentran casi el 90% de nuestras exportaciones de productos orgánicos, priorizamos convocar compradores de otros mercados para promover la diversificación de nuestras exportaciones", por lo cual participaron grandes y pequeñas empresas de Perú, Brasil, Uruguay, Colombia, China, Corea, Suiza y Alemania.

En tanto, el director general de Comercio Internacional de la Aaici, Alejandro Wagner, amplió que durante esa ronda "se generó espontáneamente un espacio de networking entre los productores, que en general son pequeños, y surgieron iniciativas e ideas para trabajar y exportar en conjunto, aumentando sus oportunidades de negocios o haciendo sinergia en cuestiones logísticas".

Consideró también que, atentos al crecimiento del 12% del mercado internacional de alimentos orgánicos en el último año, entre los cuales sobresalen "los de Estados Unidos, la Unión Europea, China, el sudeste asiático y Medio Oriente, como mercados emergentes, esto es una gran ventaja para nuestro país, que tiene una oferta contra estación para estos países de alto consumo".

En ese sentido, realzó la actividad de las economías regionales: "En todas las provincias del país se elabora una gran variedad de especialidades orgánicas, de las cuales el 99% son productos de exportación, que se reparten 45% a los Estados Unidos; otro 45 a Europa, y el resto a otros mercados. Se trata de productos cuyo diferencial de precio varía entre un 10 y un 50% más que los mismos que no poseen certificación como orgánicos, naturales o saludables".

Apoyo institucional

Las pymes constituyen el 95% de las empresas exportadoras locales de productos orgánicos
Las pymes constituyen el 95% de las empresas exportadoras locales de productos orgánicos Crédito: Shutterstock

El seguimiento de este tipo de encuentros es "clave, ya que ahí las empresas ofrecen sus productos, hablan de sus características y hasta en varios casos llegan a realizar una cotización, aunque difícilmente cierran ventas en el momento. Por eso, desde la Agencia, junto con la Secretaría de Alimentos hacemos un seguimiento al finalizar la ronda, otro a los seis meses y un último a los doce meses", detalló Pizzoglio.

"En simultáneo, consultamos a los importadores para conocer su impresión sobre los productos argentinos; no es habitual, pero puede suceder que por calidad, precio o presentación no consiguen exactamente lo que necesitan en la ronda; en ese caso, los conectamos con otra oferta de proveedores para que la producción argentina no pierda la oportunidad", añadió.

Como es sabido, convertirse en un exportador sustentable (que pueda hacerlo durante tres años seguidos) "conlleva tiempo y esfuerzo, pero la recompensa es alta, porque una vez que se logra, el salto de calidad es enorme en todo sentido, más aún en productos con valor agregado como los orgánicos", remarcó Wagner, y sostuvo que la Agencia acompaña a las empresas desde su inicio, con distintas acciones: "Formación, en cuanto a inteligencia comercial, diseño de producto y certificaciones; financiamiento pre y post; facilitación, destrabando trámites burocráticos, y promoción".

"El financiamiento es muy importante para el desarrollo de las exportaciones y actualmente el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) tiene líneas en dólares muy competitivas", acentuó Wagner.

"Otro producto clave -agregó- son los hubs logísticos que permiten a las empresas tener stock de sus productos hasta un año en consignación, con financiamiento del BICE. Cuando el producto se vende, recién en ese momento se factura y se le devuelve el dinero al banco. Actualmente, los tenemos en Shanghai, Dubai, y tendremos próximamente en Bélgica, Panamá, Miami, Singapur y en más ciudades de China. Esto se complementa con el Programa de Certificaciones, con el que financiamos hasta el 70% de cualquier certificación", entre otros.

Nuevos desafíos

Pizzoglio enumeró que actualmente, "los principales productos que la Argentina exporta bajo certificación orgánica son: cereales, como trigo y maíz; oleaginosas de girasol, soja y sus derivados, como aceites, expeller y harinas; peras, manzanas y arándanos; ajo, cebolla, zapallo; cultivos andinos, como chía, amaranto y quinoa; vinos; pulpas; jugos; tes; aceites esenciales; miel; carne; lana y azúcar".

En tanto, "mermeladas, salsas, conservas, galletitas, chimichurri, yerba mate y también cosméticos conforman la variedad de productos orgánicos procesados que se han identificado para diversificar la oferta exportadora local. Es una gama que ya se está comercializando en el mercado interno", explicó Wagner.

Para avanzar sobre ese segmento, dijo que se promueve la participación argentina "en las principales ferias internacionales, porque nos permite reconocer las tendencias mundiales, acercárselas a nuestros empresarios e impulsar la elaboración de esos productos".

El mercado internacional de alimentos orgánicos creció un 12% en el último año, con ventas globales cercanas a los 90.000 millones de dólares en facturación

Apuntar a este mercado "va en línea con nuestra idea de industrializar productos y no solo commodities, y también permitiría mayores ingresos porque su precio promedio de exportación es de US$1200 por tonelada, contra US$700 por tonelada de las manufacturas de origen agropecuario", distinguió Wagner.

"El sector orgánico y de alimentos saludables es uno de los de mayor dinamismo por la tendencia local y mundial a prestar cada vez más atención a la buena alimentación. Es un sector que no tiene techo y la Argentina reúne todas las cualidades para seguir creciendo y consolidando su posición como jugador global en este mercado, y estamos orientados en ayudar a las productoras para hacer crecer sus negocios en el extranjero", expresó el directivo.

La producción orgánica en la Argentina está amparada por la ley 25.127 y definida por organismos oficiales y privados internacionalmente reconocidos, como el Codex Alimentarius o la Asociación Ifoam, e incluye un sistema de certificación y control.

En tanto, los productos locales que revisten la condición de orgánicos llevan un isologotipo oficial que los identifica. Para el caso de las exportaciones, dependiendo del lugar, las características del producto deben ser resaltadas en el empaque, destacando su calidad de alimento orgánico.

Los productores y sus experiencias

Las rondas de negocios "son una herramienta sumamente interesante, dado que con una inversión baja se logra contacto con compradores legítimos. A su vez, el comprador puede ver in situ en el país de origen las empresas, los productos y el entorno de negocios", evaluó Christian Martínez, dueño de una empresa que comenzó hace diez años la elaboración de arroz orgánico, sumando diversas variedades y mix de integrales a medida que se consolidaba en Dinamarca, Nueva Zelanda y Tailandia. Todos esos productos se desarrollan y exportan con la marca Pampa's Grain y continúan desarrollando otros nuevos desde sus plantas de Entre Ríos, Corrientes, Chaco y Formosa, como trigo, cebada, pop corn, lino, chía, soja y variedades de legumbres "destinadas al mercado interno y en un 98% para exportar".

En la última ronda, Martínez detectó "interés en productos listos para el consumo de empresas de Perú, Colombia, Uruguay, China y Suiza, mientras que las de Brasil mostraron más interés por insumos para la industria alimentaria", comentó.

Para Sebastián Sala, otro productor que participó en septiembre en la Feria de Baltimore, "la exportación no es algo sencillo, es un proceso largo de aproximación al cliente para que conozca la fábrica, las plantaciones, la empresa". Su firma es Ecoholding, dedicada desde hace veinte años a fabricar purés de frutas y verduras orgánicas que exportan "a las principales compañías de alimentos para bebés de Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Alemania y Australia", con el agregado de "ingredientes premium que pueden usarse en helados, bebidas, rellenos de panadería, dulces, refrigerios y mucho más", mencionó.

El precio promedio de exportación en el país es de US$1200 por tonelada, contra US$700 por tonelada de las manufacturas de origen agropecuario

Acerca de su participación en Baltimore, remarcó que "es importante mantener una presencia permanente en estos encuentros, porque suma valor, aunque esta última no convenció. Pero siempre nos ha ido bien con esta estrategia y seguiremos participando".

Coincidió con el diagnóstico de Sala, la creadora de Anamê Vio, Graciela Ceballos, que estuvo también en el pabellón argentino en Baltimore, y atribuyó "un poco al mal tiempo climático" que la feria no saciara las expectativas de los expositores. No obstante, la emprendedora puso el énfasis en que el éxito de estos negocios radica "en el esfuerzo constante" de cada uno. En su caso, cuenta con orgullo el haber desarrollado "una línea de cosmética totalmente orgánica, certificada bajo la norma NOP de Estados Unidos, y la norma orgánica argentina, que es compatible con la europea, con una trayectoria de más de veinte años en el rubro del cuidado de la piel".

Por su parte Alejandro Farías, dedicado a la producción y comercialización de ajo negro orgánico, se prepara para en el pabellón argentino de otra feria, la SIAL París 2018, con su ajo negro proveniente de Mendoza. Tras dos años de investigación y desarrollo, montaron una planta en Buenos Aires. "Fuimos los primeros en obtener el certificado de producto orgánico otorgado por la Organización Internacional Agropecuaria y en exportar hacia la Unión Europea", dijo complacido.

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