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Aeumc: las claves del nuevo acuerdo comercial norteamericano

Tras más de un año de duras negociaciones, Estados Unidos, México y Canadá salvaron al bloque, una decisión que alivió a los mercados
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4 de octubre de 2018  

Es poco probable que el Aeumc sea peor que ningún acuerdo. Sin embargo, debe ser ratificado por el congreso de cada país para que pueda entrar en vigor
Es poco probable que el Aeumc sea peor que ningún acuerdo. Sin embargo, debe ser ratificado por el congreso de cada país para que pueda entrar en vigor

Estados Unidos, México y Canadá lograron un acuerdo para renovar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan), vigente desde hace casi 25 años, anunció el lunes el presidente estadounidense, Donald Trump. El flamante Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (Aeumc), fue alcanzado después de más de un año de duras negociaciones iniciadas a instancias de Trump, que calificó el Tlcan como "un desastre" para su país.

El nuevo acuerdo, que salva una zona de libre comercio en la que viven 450 millones de personas, tiene el objetivo de regresar la manufactura a Estados Unidos, aunque este país también tuvo que hacer concesiones. Los analistas destacan que el nuevo acuerdo alterará -aunque probablemente no revolucionará- la forma en que operan los negocios en el bloque comercial.

En general, los mercados financieros están aliviados de que los países llegaran a un acuerdo. Por un tiempo, parecía que Estados Unidos se saldría del pacto comercial regional o lograría uno sin Canadá, su segundo socio comercial.

La firma del Aeumc podría producirse el 29 de noviembre en Buenos Aires, en el marco de la cumbre del G-20, donde coincidirán Trump; el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, y el mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto, quien deja la presidencia el 30 de noviembre para ser sustituido el 1º de diciembre por Andrés Manuel López Obrador. A continuación, un primer vistazo de lo que significa el acuerdo para las diferentes partes:

Sector automotor

EL Tlcan rediseñó el mercado automotor norteamericano. Las armadoras construyeron complicadas cadenas de suministros que traspasaban las fronteras de Norteamérica. Al hacerlo, tomaron ventaja de las fortalezas de cada país: mano de obra barata en México y trabajadores calificados y cercanía con clientes en Estados Unidos y Canadá.

El nuevo pacto cambia las cosas. De entrada, el porcentaje contenido de un auto que debe construirse dentro del bloque comercial para calificar para el estatus libre de aranceles aumenta de 62,5% a 75%. Una cláusula más atrevida requiere que entre 40% y 45% de las partes de un auto se construyan donde los trabajadores ganen 16 dólares la hora. Eso significa que la producción regresará a Estados Unidos y Canadá, se retirará de México y probablemente aumente la presión para que suban los sueldos mexicanos.

Tales cláusulas podrían aumentar los precios de los vehículos para los clientes.

El nuevo acuerdo también proporciona algo de protección a Canadá y México si Trump cumple su amenaza de imponer entre 20% y 25% de aranceles a autos, camionetas y autopartes importados. Excluirá de los aranceles propuestos a 2,6 millones de vehículos de pasajeros tanto de Canadá como de México.

Lácteos

Trump se quejó de los aranceles de Canadá a los lácteos, que pueden alcanzar hasta 300%. Los productores estadounidenses también se quejan de las políticas canadienses, cuyos precios dejaron fuera a Estados Unidos del mercado de algunos productos en polvo y permitieron que Canadá inundara los mercados mundiales con sus propias versiones.

El nuevo acuerdo también pone fin a la fijación discriminatoria de precios y limita las exportaciones canadienses de lácteos en polvo.

También aumenta el acceso de Estados Unidos a hasta 3,75% del mercado lácteo canadiense (en lugar del 3,25% del Acuerdo Transpacífico, TPP, que la administración de Barack Obama negoció, pero que Trump rechazó en su primera semana en el poder). Arriba de ese nivel, productores estadounidenses pagarán los duros aranceles de Canadá. Y el sistema de administración de suministros que Canadá utiliza para proteger a su industria se mantiene en gran parte inalterado.

Aun así, el abogado mercantil Daniel Ujczo, de la firma Dickinson Wright, dijo que "la industria láctea de Estados Unidos parece contenta... por ahora".

Farmacéuticas

El nuevo pacto ofrece muchas oportunidades a las compañías farmacéuticas que hacen medicamentos biológicos, fármacos sumamente caros producidos a partir de células vivas. Les da diez años de protección de la competencia genérica, de los ocho que la administración de Obama negoció en el TPP.

Sin embargo, las buenas noticias para la industria farmacéutica podrían ser malas para los usuarios de los medicamentos y los políticos que intentan contener los costos de los servicios de salud.

"Nuevos privilegios de monopolio para las empresas farmacéuticas podrían socavar las reformas necesarias para hacer los medicamentos más accesibles aquí y aumentar los precios en México y Canadá", expresó Lori Wallach, directora de Global Trade Watch y fuerte crítica del Tlcan.

Minoristas

Estados Unidos presionó a Canadá y México para aumentar la cantidad de dólares a la que deben llegar los envíos antes de ser sujetos a impuestos de importación. Canadá, por ejemplo, permitirá embarques libres de impuestos y aranceles por hasta 40 dólares canadienses (31 dólares), de los 20 dólares canadienses (16 dólares) contemplados por el Tlcan.

El cambio hace que los productos estadounidenses sean más competitivos en Canadá porque serán sujetos a menos impuestos en la frontera y representarán ahorros para los canadienses que compren en internet. Sin embargo, el aumento puede ser un riesgo para los minoristas canadienses, señala Ujczo.

Solución de disputas

Como otros acuerdos comerciales de Estados Unidos, el Tlcan permitió que compañías multinacionales fueran a cortes privadas para impugnar las leyes nacionales que a su parecer las discriminaban y violaban los términos del acuerdo comercial. Los opositores han criticado el proceso que les daba a las compañías una forma de darles vuelta a las leyes medioambientales y laborales, y a regulaciones que no les gustaban, y en el proceso quitaba autoridad a gobiernos electos.

El representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, quien negoció el nuevo acuerdo, tenía otra queja: las cortes quitaban algo del riesgo a la inversión en países inestables y corruptos como México. ¿Por qué -alegaba Lighthizer- Estados Unidos debe negociar acuerdos que fomentan la inversión en otros países?

El nuevo pacto reduce las cláusulas que protegen inversiones extranjeras.

Wallach, por su parte, elogió el nuevo acuerdo por refrenar lo que ella llamó el "indignante" sistema de tribunales que permitía que grandes compañías "lanzaran ataques contra políticas medioambientales y de salud".

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