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El encuentro de Francisco con los obispos corre el riesgo de quedar eclipsado

Elisabetta Piqué
Elisabetta Piqué LA NACION
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4 de octubre de 2018  

ROMA.- El sínodo de obispos sobre "Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional", el tercero de Francisco , arrancó ayer bajo la sombra del escándalo de abusos , un tema que muchos temen que opacará los trabajos en las cuatro semanas que durará la reunión, de la que participan obispos de todos los continentes.

Más allá de que hubo una protesta de algunas víctimas de abusos sexuales italianas en los jardines del Castel Sant'Angelo, a principios del mes pasado el arzobispo de Filadelfia, Charles Chaput, había pedido suspender esta asamblea que reúne a prelados de todo el mundo después de que un exnuncio acusó, sin pruebas, al Papa y a sus dos predecesores de haber encubierto a un excardenal abusador, algo que causó gran conmoción en el seno de la Iglesia .

De hecho, aún se espera que el Vaticano dé una respuesta "aclaratoria" al respecto, tal como anunció hace unas semanas el G-9, el grupo de cardenales consultores del Papa.

Otro prelado norteamericano, el cardenal Joseph Tobin, arzobispo de Newark-Nueva Jersey, decidió quedarse para enfrentar las consecuencias del escándalo. Y un obispo holandés, Robert Mutsaerts, directamente decidió boicotear la reunión al considerar que no tiene credibilidad.

Esta vez, el terreno de batalla podría darse en cuestiones vinculadas con la moral sexual -que incluso los jóvenes católicos no entienden, tal como indica el documento de trabajo que se preparó para el sínodo-, la homosexualidad y el rol de los jóvenes y de las mujeres en la Iglesia.

Representantes de medios católicos estadounidenses ultra-conservadores desembarcaron en Roma para cubrir el sínodo y lanzar dardos contra la agenda reformista de Francisco, que aboga por una Iglesia en salida, que acompañe y no condene y que no excluya a nadie.

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