Un discurso de "paz y amor" forzado por las necesidades

Laura Serra
Laura Serra LA NACION
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4 de octubre de 2018  

Después de varias semanas en estricto silencio, Marcos Peña regresó al escenario público con la premisa de no confrontar con la oposición. Paz y amor pareció ser el lema y el jefe de Gabinete lo cumplió a rajatabla a lo largo de su exposición ayer en la Cámara de Diputados . No lo animó el altruismo político, sino más bien la necesidad de sumar votos opositores para aprobar la ley de presupuesto 2019 en tiempos perentorios. Ese es el objetivo prioritario del Gobierno en esta nueva etapa de su política económica y frente a un Fondo Monetario Internacional que exige gestos concretos.

El jefe de Gabinete debió contenerse frente a los embates de la oposición, que lo esperó con las bancas cubiertas de letreros que rezaban "Presupuesto-Rehacer". Atrás pareció quedar aquel Peña confrontativo y algo soberbio en épocas de bonanza, aquel que, apenas un año atrás en el mismo recinto, le enrostró al kirchnerismo ser cínico y vendedor de humo. "¡Háganse cargo de una vez!", fue la recordada frase que le dedicó al exministro de Economía Axel Kicillof .

Los roles se dieron vuelta. Ayer, Kicillof no se privó de achacarle a Peña el agravamiento de la crisis económica con cifras de impacto: al cabo de los cuatro años de gestión de Cambiemos, aseveró, el PBI per cápita habrá caído un 6%, la inflación habrá subido un 217%, el tipo de cambio se habrá devaluado en el orden del 333%. Peña no cuestionó las cifras, evitó responder las preguntas del kirchnerismo y se aferró al discurso con que llegó a la Cámara: reivindicó la necesidad de alcanzar el equilibrio de las cuentas públicas, instó a las fuerzas políticas a trabajar en conjunto en pos de ese objetivo y enfatizó que el proyecto de presupuesto 2019 "tiene coherencia" y permitirá reducir "nuestra vulnerabilidad al financiamiento externo".

"¡No nos obliguen a discutir un presupuesto que ustedes mismos dicen que es mentira!", espetó el presidente del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi , convencido -al igual que el resto del peronismo- que las proyecciones macroeconómicas del presupuesto quedaron trastocadas tras el acuerdo con el FMI . "Estamos peor que hace cuatro años; Dios nos libre y nos guarde si resultan reelectos", enfatizó en medio de los aplausos. "¡Qué lindo que es que te aplaudan cuando no tenés memoria!", respondió Mario Negri , el jefe del interbloque de diputados oficialistas, quien recordó que el kirchnerismo finalizó su mandato con un déficit de 7 puntos de PBI, un 38% de inflación y un aumento del empleo público del 60%. "Pisaron las tarifas, se fumaron las reservas y destruyeron las estadísticas públicas. Vivíamos con la cajita feliz y a las puertas del default", asestó. Negri pudo continuar con su rosario de reproches al kirchnerismo, pero optó por bajar el tono. "Ahora estamos discutiendo un presupuesto junto a una adenda al Pacto Fiscal. En este contexto de vulnerabilidad hay que recuperar la tranquilidad, la previsibilidad, no atizar el fuego", dijo.

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