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Buenas decisiones: cómo renovar ambientes a partir de la decoración

Sol van Dorssen
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8 de octubre de 2018  • 12:50

Una buena: no necesariamente hay que tirar paredes ni levantar pisos para cambiarle la cara (y la función) a un ambiente: El paisaje cotidiano se puede transformar radicalmente mediante la decoración. Son esas modificaciones pensadas, deseadas y sobre todo más accesibles, las que recrean los espacios que habitamos. Aquí, algunos ejemplos.

De rincón ocioso a colorido escritorio

Mismo lugar, mismo elemento central. Otra vida.
Mismo lugar, mismo elemento central. Otra vida. Crédito: Enrique Menossi

Más que ubicarlas, hay cosas que "estacionamos" alguna vez en algún rincón y ahí quedan, sin mejorarle la vida a nadie ni dar su máximo potencial. Es el caso de esta mesa blanca en un corredor. Veamos qué se hizo para convertirla en un espacio productivo y magnético.

  • Apenas sobre la altura de la vista, un cuadro sin centrar rompe la simetría y da movimiento. En este caso, se trata de una obra del fotógrafo Juan Hitters.
  • Sintetizar usos y colores: una silla y una lámpara de brazo flexible en el mismo tono convirtieron la mesa en un atractivo escritorio.
  • Un par de macetas de madera o cerámica artesanal con plantas que tengan hojas de buena caída mejoran el aspecto general y la carga energética. Y cada tanto, darse el gusto de poner flores frescas.
  • Los canastos blandos siempre vienen bien para terminar de armar estos pequeños espacios y sirven tener a mano libros, papeles o revistas.
  • Si el piso es de baldosas con dibujo o de madera con veta muy marcada, poné una alfombra lavable de pelo corto dentro de la gama elegida para la lámpara y la silla. Son fáciles de limpiar, sectorizan, mejoran la acústica y dan calidez.

Sin obra, nueva vida al living

  • Esta pared era demasiado amplia y clara como para quedar desnuda. El vacío se arregló con una composición de láminas de distintos tamaños y el mismo tipo de marco.
  • Independientemente del tamaño de la ventana, colgar las cortinas directamente desde el techo da la sensación de tener más altura. En este caso se eligió un algodón muy fino y liviano que permite el paso de la luz.
  • En ambientes pequeños, conviene inclinarse por muebles livianos y con algo de transparencia, como esta pequeña mesa redonda que sirve como apoyo junto al sillón.
  • Manteniendo una base neutra en el sillón y las paredes, el espacio puede mutar cada temporada con solo variar los colores de los complementos. Acá, naranja y amarillo sobre una mezcla de texturas: de algodón y aterciopeladas.
  • Los objetos blancos y transparentes le dan más claridad a una mesa de madera sin necesidad de pintarla. En esta versión, una botella de vidrio con menta y vasos con flores frescas a tono con los almohadones levantan el espacio y el ánimo.
  • No hay por qué ir por la alfombrita discreta. Ésta de motivo geométrico sectoriza bien y, en blanco y negro, combinará con cualquier textil que pongamos en el futuro.

Ayer, lavadero; hoy, comedor diario

Crédito: Enrique Menossi

Sin llegar a la complicación de la obra, la pintura es un paso más arriba en la escala de la simple deco, pero de un poder de transformación asombroso. Y a no olvidar la pintura para azulejos para renovar, también, baños y cocinas.

  • La ventana que comunicaba la cocina con el lavadero se transformó en pasaplatos. Resultado: más luz en la cocina y simpático apoyo, en el alféizar de la ventana, para libros de receta o alguna aromática.
  • El ambiente recibe mucha luz durante gran parte del día, y el azul mar que se eligió para las paredes equilibra la calidez del sol. De noche, con luces y velas, se convierte en un espacio completamente distinto.
  • Sin salirse de presupuesto, se cambió la lámpara de papel una sólida, reluciente y de un tono parecido al de las paredes. Según desde dónde se mire, se recorta del techo blanco o se pierde en el color de los muros.
  • El lavatorio, sin función ni belleza para aportar, se quitó. En tanto, las molduras, que antes pasaban sin pena ni gloria, se aprovechan para apoyar láminas enmarcadas en tonos azules y amarillos, que se destacan y encienden las paredes. Además, tienen la ventaja de que se pueden renovar fácilmente.
  • Frente a un piso con dibujos, es recomendable pensar en paredes y muebles monocromáticos y de formas netas pero fuertes. Si hay que trabajar, la mesa se puede poner junto a la ventana para recibir más luz y volver al centro si llegan invitados.

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