Suscriptor digital

Duró dos años: el restaurante de Messi en Barcelona cierra sus puertas

Luego de dos años abierto, el local del astro del Barcelona cierra para dedicarse a eventos privados
Luego de dos años abierto, el local del astro del Barcelona cierra para dedicarse a eventos privados Fuente: Archivo
(0)
4 de octubre de 2018  • 16:46

Bellavista del Jardín del Norte, el restaurante de la calle Enric Granados de Barcelona que se abrió hace dos años y se atribuye a Lionel Messi y sus hermanos, cerrará sus puertas a causa los coletazos de una crisis económica que afecta de lleno a la gastronomía barcelonesa, según consignó el diario catalán La Vanguardia. El local se dedicará a albergar eventos y fiestas privadas.

Juan Carlos, Borja y Pedro Iglesias, copropietarios del lugar, fueron quienes se ocuparon del funcionamiento del restaurant y aseguraron que su interlocutor en la tarea no era Leo, sino su hermano Rodrigo Messi, a pesar de que el local gastronómico se había anunciado con bombos y platillos como el nuevo emprendimiento comercial del astro del Barcelona y de sus hermanos Rodrigo y Matías.

El local en cuestión es un espacio de más de mil metros cuadrados que evoca la vida de un pueblo, Bellavista. "Es un restaurante que es cruce de caminos gastronómicos, unión de todo lo bueno, que se encuentra en un espacio original, acogedor y entretenido", dice en su página oficial. El predio gastronómico que cerrará tiene varias salas que representan distintas partes de un pueblo: la iglesia, la plaza, la barbería, el cine, etc.

La dirección del restaurante emitió un comunicado en el que se anunciaba: "El establecimiento ha venido recibiendo múltiples solicitudes para albergar actividades y actos privados, tales como eventos de empresa y celebraciones particulares". De este modo, los propietarios del local informaban que el restaurant cerraría sus puertas para dedicarse a eventos de tipo privado, aprovechando las características del lugar, sus mil metros cubiertos más mil metros de jardín, que no utilizaban para no molestar a los vecinos.

Juan Carlos Iglesias contó a La Vanguardia que en el local habían recibido muchísimas peticiones para organizar bodas que no podían acoger para no entorpecer la actividad del restaurante. El empresario no ocultó que, a pesar de que arrancaron con éxito, estaban teniendo pérdidas. "Ha sido después de este verano atroz cuando hemos tomado la decisión de cambiar el modelo de negocio, lo que servirá para hacer una explotación más razonable del espacio", expresó Iglesias al medio catalán.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?