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Anulan la causa de las escuchas ilegales contra Mauricio Macri

La Cámara de Casación destrozó la instrucción que llevó adelante Oyarbide; el Presidente ya había sido sobreseído
La Cámara de Casación destrozó la instrucción que llevó adelante Oyarbide; el Presidente ya había sido sobreseído Fuente: Archivo - Crédito: Ricardo Pristupluk / LA NACION
Hernán Cappiello
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4 de octubre de 2018  • 14:59

Al final, la causa de las escuchas telefónicas por las cuales Mauricio Macri asumió la presidencia de la Nación como procesado era nula. Así lo determinó la Cámara de Casación Penal, que dijo que esa causa estuvo plagada de errores procesales desde la primera hoja. Y responsabilizó por ello al juez que instruyó el caso en ese momento, Norberto Oyarbide , y al fiscal Alberto Nisman , a cargo del expediente.

El fallo es de los jueces de la Sala III de la Cámara de Casación Penal Eduardo Riggi, Liliana Catucci y Juan Carlos Mahiques.

El tribunal coincidió en que el caso debe ser declarado nulo porque el delito que se investigaba -interceptación ilegal de comunicaciones telefónicas- es de acción privada, es decir, el caso debió ser impulsado por algunas de las víctimas y no por el fiscal, que era Nisman.

En su fallo, los jueces Catucci y Riggi critican a Oyarbide, de quien dicen que se mostró predispuesto a seguir con la causa a pesar de este vicio inicial, al igual que a Nisman. Por eso anulan el fallo desde la primera hoja. El recurso sobre el que resolvieron los jueces fue presentado por el excomisario general Jorge "Fino" Palacios, exjefe de la Policía de la Ciudad.

El presidente Mauricio Macri ya se encontraba sobreseído en esta causa por una decisión del juez federal Sebastián Casanello, que había dicho que no había ninguna prueba en su contra. Ese fallo está firme porque fue ratificado por la Cámara Federal.

La causa se inició luego de que la hija de Sergio Burstein, uno de los familiares de víctimas del ataque a la AMIA, denunció haber recibido una llamada anónima en la que le advertían que su padre tenía el teléfono pinchado y que el responsable era Palacios.

Hizo una denuncia en la comisaría 11°, que estaba de turno con el juzgado de Norberto Oyarbide . A la postre se probó que esa llamada provino de un agente de la SIDE.

Con esa denuncia, el juez Oyarbide, tras el impulso del fiscal Jorge Di Lello en un principio y de Alberto Nisman después, comenzó a investigar y llegó a procesar a Macri, a Palacios y a un policía que supuestamente retiraba los DVD con el producto de esas escuchas, que eran ordenadas por jueces de Misiones, en causas inventadas por los organizadores de las interceptaciones ilegales.

Ese caso siguió aun cuando Oyarbide dejó su juzgado y el juez Casanello dispuso el sobreseimiento de Macri, aunque no de los otros acusados, que llegaron a ser elevados a juicio oral y público.

Uno de ellos era Palacios, quien dijo que la causa estaba prescripta. Los jueces de la Casación analizaron el asunto y dijeron que en realidad el problema era que se trataba de un delito acción privada.

Es decir, Burstein debería haber ido con un abogado y presentado una querella ante la Cámara para que se sorteara entre los jueces. Además, al ser un delito de acción privada, el fiscal tiene prohibido intervenir, por lo que nunca debió actuar.

Con esos argumentos fulminaron el caso desde la primera página y dijeron que era todo nulo, con lo que Palacios y el policía Ciro James, entre otros, quedaron sin acusaciones pendientes en su contra. La fiscalía, de todos modos, puede recurrir esta sentencia ante la Corte mediante un recurso extraordinario.

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