Estiman que los precios de los autos están atrasados y seguirán subiendo

Carlos Zarlenga, presidente de GM para la Argentina y Brasil
Carlos Zarlenga, presidente de GM para la Argentina y Brasil Fuente: Archivo
Francisco Jueguen
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4 de octubre de 2018  • 16:21

En la industria local no hay dudas. Los precios de los autos -un producto altamente dolarizado- subieron fuertemente durante este año, pero no lo suficiente para alcanzar el desplazamiento de la divisa estadounidense y de la inflación argentina. Por eso, creen, seguirán aumentando.

Así lo estimó Carlos Zarlenga, el presidente de General Motors (GM) en la Argentina y Brasil en una entrevista con LA NACION. También ratificó las inversiones de la firma norteamericana para su planta de Rosario, donde fabrica el Cruze, pese a las suspensiones que actualmente están sufriendo por la baja de producción. "Son temporarias", dice el directivo, que espera que esa baja dure poco tiempo gracias a una mejora en el mercado brasileño.

Pese a que el ejecutivo señaló que mantendrán las inversiones de US$ 500 millones comprometidas en el país, consideró fundamental que el Gobierno ratifique las estabilidad de reglas de juego en el largo plazo. Traducido: que la reforma tributaria aprobada en diciembre del año pasado sostenga -en medio de la discusión de presupuesto 2019- la rebaja de "impuestos distorsivos". En tanto, dijo entender la suba de impuestos (baja de reintegros y suba de retenciones) en el corto plazo para alcanzar en el corto plazo el equilibrio fiscal.

"Creo que hay un atraso (con el precio de los autos)", argumentó el presidente de GM. "Hay un atraso y creo que va a haber todavía más incrementos de precios. Pero creo que es un fenómeno que no se va a mantener mucho en el futuro si el dolar termina operando dentro de la banda esperada", agregó. "¿Cuánto van a aumentar?", repreguntó LA NACION. "Depende del modelo, pero hay un retraso en general", respondió Zarlenga.

"Hay una aumento de precios en la industria impulsada por la devaluación del peso muy fuerte. No han alcanzado a la devaluación, pero la sigue relativamente de cerca", explicó Zarlenga, que sostuvo, sin embargo, que los salarios aún no alcanzaron ese nivel y que esa es una de las causas clave por las que se pinchó el mercado en septiembre (además de una base de comparación alta) y en el segundo semestre. "Hay gente que iba a participar del mercado y decidió no participar. Pero también están los que dijeron que nunca van a comprar un auto con un precio en dólares tan bajo. Y ahí se dio una sustitución", agregó el hombre que estimó un mercado este año rondando las 800.000 unidades y el año que viene, entre 700.000 y 800.000.

Sin embargo, el empresario reconoció que la corrida cambiaria y las elevadas tasas de interés que hay actualmente en el mercado tuvieron un impacto muy fuerte en los planes de ahorro (cayeron las suscripciones, l os patentamientos por esta vía y hay gente que sale porque no lo puede pagar), pero también complicó la compra de autos a través del financiamiento.

"Las exportaciones tienen que ver mas que ver más con el mercado en Brasil que con la devaluación", analizó Zarlenga y agregó: "Ahí veo una oportunidad. Brasil creció este año y creo que el año que viene va a crecer de vuelta". Estimó que el año que viene el socio más grande del Mercosur tendrá un mercado de 2,8 millones, algo superior al de este año. "¿Gane quien gane el domingo?", preguntó LA NACION. "Lo mas importante de esta elección fue el periodo largo de incertidumbre. No hubo claridad sobre quiénes eran los candidatos con más chances mas temprano en el año. Esa claridad llegó ahora, cuando faltan cinco días", dijo. Así justificó Zarlenga la mejora de los datos bursátiles y el real en los últimos días.

Para analizar la Argentina, Zarlenga respaldó el acuerdo con el FMI porque "resta volatilidad" y señaló que el país sigue siendo considerado importante en el exterior para los inversores. "Hay que separar la coyuntura del largo plazo", estimó el empresario. "En diciembre de 2017 se aprobó la reforma fiscal, que contemplaba una reducción gradual de impuestos distorsivos. Y si mirás los tiempos de inversión de esta industria, cualquiera que esté haciendo una inversión ahora probablemente va a tener el producto en la calle cuando esas reducciones ya hayan ocurrido. Hasta este momento, el Gobierno fue muy claro en que la disminución de (los impuestos) distorsivos no van a cambiar y que la ley está vigente", aclaró el presidente de GM.

"Esto lo han dicho (el Gobierno) en forma pública y también privada. Aquellos que estábamos haciendo inversiones, nosotros hicimos una por US$ 500 millones en Rosario, nos preocupa la estabilidad de las reglas. Hasta ahora el Gobierno nos ha asegurado que eso no va a cambiar. Con esa expectativa, no hacemos cambios en nuestros procesos de inversión", completó.

"En el corto plazo, si bien es cierto que hubo una reducción de los reintegros, el costo reintegrable bajó mucho por la devaluación. Cuando uno hace la cuenta, estas en una situación similar o mejor. No cambia la ecuación en el total. Pero esa es la parte menos importante. La mas importante es que los compromisos que se asumieron con la ley no cambien, porque están asociados a grande inversiones que tienen que encontrar su retorno en el capital invertido y dependen mucho de eso", señaló Zarlenga en medio de la discusión del presupuesto.

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