Al rescate de la comida: reciben alimentos de donantes anónimos para llevar a comedores mendocinos

Pablo Mannino
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4 de octubre de 2018  • 18:25

Bananas maduras, manzanas manchadas, tomates picados, lácteos por vencer o catering sin consumir. Un variado menú que suele terminar en la basura. Por eso, un grupo de mendocinos solidarios decidió salir al rescate de los alimentos, para acercárselos a quienes más lo necesitan, bajo estrictas medidas de seguridad e higiene. Los donantes son anónimos y los receptores, más de 20 comedores de la provincia. Las cifras son contundentes: ya han entregado casi 200.000 raciones alimentarias en lo que va del 2018.

Se trata de la iniciativa voluntaria "La Comida No se Tira", que nació en 2015 pero que se afianzó en julio de este año, al integrarse a la red latinoamericana Alimendar, junto con tres proyectos regionales. Desde ese espacio apuntan a la toma de conciencia en todo el continente con un claro objetivo: que la iniciativa se replique en todas las ciudades, empezando con pequeños "rescates". En definitiva, buscar cumplir la meta de "hambre cero, desperdicio cero" dispuesta por la FAO, la organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

"Funcionamos como un nexo entre aquellos lugares donde se producen alimentos en perfecto estado de ser consumidos, pero por cuestiones comerciales, estéticas y de normas, se descartan a la basura. Intervenimos ahí y brindamos al donante el anonimato. Retiramos esa mercadería y la entregamos a comedores comunitarios, que forman parte de un registro. Trabajamos con normas de seguridad, en manipulación de alimentos, y nuestro fuerte son las frutas y las verduras", expresó a LA NACION, Verónica Barrera, coordinadora de la iniciativa voluntaria, que tiene como objetivo trabajar para generar conciencia y reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos en todo el planeta.

La entidad benéfica está alineada a los propósitos de desarrollo sostenible de la FAO. El futuro de la seguridad alimentaria se ha convertido en una preocupación mundial, que se pone sobre la mesa y se visibiliza más por estas horas, ya que el 16 de octubre es el Día Mundial de la Alimentación.

De acuerdo al organismo internacional, que rige el movimiento de los mendocinos, hay tres pilares claves para tener en cuenta a la hora de evaluar el fenómeno de la comida que se desecha: el impacto en el medioambiente que existe entre la producción y los desperdicios, el golpe económico, por las pérdidas a nivel mundial, y la disparidad, en cuanto a los sobrantes que se generan y la cantidad de población subalimentada en el mundo.

Por año, en el mundo se desperdician 1.300 millones de toneladas de comida, lo que representa un cuarto de la producción mundial de alimentos, ya sea en la etapa de producción como en la posterior. Así, si se juntaran todos los desperdicios se podría llenar la superficie de Canadá y si se contara a esas pérdidas como un país, sería el tercero en el mundo en emisiones de gases del efecto invernadero. "Argentina no está exenta de esta problemática, con 16 millones de toneladas anuales de comida desperdiciada. De acuerdo a la FAO, se calcula un kilo por persona por día de comida perdida", indicó Barrera, quien contó que en lo que va del año se recuperaron 95 toneladas de alimentos. "Si con medio kilo alimentás a una persona, estamos hablando de unas 190.000 raciones de comida que han llegado a distintos sitios comunitarios de Mendoza", explicó la mujer de la asociación, que es parte de La red Alimendar, junto con un proyecto de rescate alimenticio de Mar del Plata, otro de Posadas en Misiones y uno de Cartagena de Indias, en Colombia. La iniciativa mendocina ya ha sido reconocida por universidades y siguen además el lema del papa Francisco de trabajar por el cuidado de "nuestra casa única" en cuanto a lo ambiental y a la lucha contra las carencias alimenticias, por fuera de todo banderío político y religioso. "Trabajamos en pos de reducir los desperdicios de alimentos. Si llegamos a un evento y no hay un excedente de producción va a ser un logro. Por eso, queremos instalar la cultura de mejorar la cantidad de producción, en las compras y los cálculos, y si hay un excedente, saber que hay una manera de llegar al que lo necesita, antes de que se pierda. La comida tiene que ser comida, no terminar en la basura", agregó Barrera, quien aclaró que no juntas las sobras en los platos, sino que trabajan con lo que queda disponible en las cocinas. "Lo último que hicimos fue esta semana, en un evento donde faltó la mitad de los comensales. Montamos un operativo y coordinamos con el comedor para que recibieran la comida de inmediato y la dispusieran en las heladeras", recordó.

La Comida No Se Tira incorpora voluntarios activos de manera permanente y están en alerta ante cualquier aviso de rescate, ya sea una panadería, confitería, restaurante, verdulería o un evento donde haya excedente de comida. Para ello disponen de perfiles en las redes sociales, con el fin de que los interesados en sumarse los contacten por estas vías ( https://www.facebook.com/LaComidaNoSeTiraMendoza/ ).

"Nos sentimos felices de poder ayudar. Estamos recibiendo cada vez más interesados en sumarse", contó a este diario, Andrea una de las principales colaboradoras del proyecto. En tanto, Mauricio Blanco, de la verdulería Aires de Uco, se mostró orgulloso de participar de la iniciativa. "Entregamos verdura en buen estado que la gente no quiere comprar. Son unos 40 kilos semanales que los donamos a las chicas", explicó el joven.

"Lo que nos mueve es el compromiso por reducir y dimensionar las perdidas de alimentos y el impacto que tiene, pero sobre todo lograr una sociedad mas comprometida y sustentable en todos los aspectos. Simplemente, amamos este proyecto", concluyó Barrera, quien espera que la legislatura provincial y el Congreso le den sanción definitiva al proyecto de declarar el 29 de setiembre como Día de la Reducción de Desperdicios de Alimentos.

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