Las 24 horas de vértigo de Garavano, de la renuncia al respaldo de Macri

Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk
Santiago Dapelo
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4 de octubre de 2018  • 20:34

En medio de la escalada por el escándalo, Germán Garavano llegó este jueves a la Casa Rosada con decisión de presentarle la renuncia al presidente Mauricio Macri . La razón era simple: el ministro de Justicia no quería transformarse en un "problema" para el Gobierno.

Así, antes de la reunión de gabinete, Garavano encaró al Presidente y le dijo que si fuera necesario se iba del Gobierno. "Mirá que me voy a mi casa feliz", le dijo Garavano. Pero el jefe del Estado no dudó un segundo y lo mandó a dar una conferencia de prensa para que cuente "todo lo que hizo hasta ahora" al frente de Justicia.

La reacción fue un respaldo absoluto, así lo vivió el funcionario que quedó en el centro de la escena tras la amenaza que lanzó Elisa Carrió de que pedirá su juicio político en el Congreso .

Fueron 24 horas de una intensidad que no olvidará nunca, en el que recogió, según confiaron allegados a Garavano, apoyos desde ámbitos muy variados. Según pudo saber la nacion, lo llamaron funcionarios, magistrados, fiscales, titulares de ONGs y hasta de Juan Carr, de Red Solidaria, con quien charló un rato largo.

Todo comenzó el miércoles mientras se encontraba con el Presidente y la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, en Misiones, en donde inauguraron un jardín de infantes que se construyó con los dólares que el empresario venezolano Guido Antonini Wilson intentó ingresar al país desde Venezuela, en 2007.

"¡El jardín se hizo con plata de la corrupción! Fue uno de los días más felices de su gestión", describió uno de los hombres más cercanos al ministro. Pero ese estado de ánimo le duró poco.

Con muy mala señal en el teléfono, Garavano recién se enteró de lo que ocurría antes de regresar a la ciudad de Buenos Aires. El teléfono del funcionario "había explotado" con mensajes. La génesis del conflicto fue una frase que dijo el ministro en una entrevista. "Nunca es bueno y nunca puede ser bueno para un país que un expresidente este detenido y que se pida su detención", declaró el funcionario.

Carrió vio detrás de las palabras de Garavano un pacto de impunidad y anticipó que avanzará con un pedido de juicio político contra el ministro. En el Gobierno hubo coincidencia de que la reacción de Carrió fue desmedida. La amenaza pública de la líder de la Coalición Cívica, pieza clave del frente Cambiemos, generó mucho malestar.

Desde la Casa Rosada reiteraron que Garavano no defendió a la expresidenta Cristina Kirchner, que enfrenta varios procesamientos. Ni siquiera era la primera vez que declaraba eso, por eso se sorprendió por el efecto que causó.

" No hablo sobre casos concretos. He sido juez y fiscal y tengo esa limitación, uno habla en abstracto, sobre consideraciones genéricas. A los países les hace muy mal esta situación, como fue el caso de Brasil donde Lula fue condenado, pero recién luego de denegarle la apelación lo detuvieron", se defendió el responsable del área de Justicia.

Ya en el avión de vuelta desde Misiones, Garavano le dijo a Macri y al secretario General de la Presidencia, Fernando de Andreis, que "la doctora [Por Carrió] se había enojado" por sus dichos.

En el Gobierno creen que Carrió relacionó la frase de Garavano con la decisión de la Cámara de Casación, máximo tribunal penal, que hoy absolvió al expresidente Carlos Menem y dejó sin efecto la condena en su contra por el contrabando de armas a Ecuador y Croacia. La diputada también ya avisó pedirá el jury de los camaristas que absolvieron a Menem.

Para que no haya dudas, Garavano se sumó a los cuestionamientos al tribunal que benefició a Menem. "No comparto el fallo de Casación que consagra altos niveles de impunidad en nuestro país. La celeridad de los procesos judiciales vital para evitar este tipo de cuestiones. Con Carrió somos parte de un mismo espacio y tenemos un objetivo común, luchar contra la impunidad", dijo a La Nación Garavano.

Las diferencias entre la líder de la Coalición Cívica y el ministro no son nuevas. Uno de las más fuertes fue después de que los abogados de la Unidad AMIA, que dependen del Ministerio de Justicia, no solicitaron penas para los exfiscales Eamon Mullen y José Barbaccia en el juicio por encubrimiento del atentado a la AMIA, lo que provocó la renuncia de Mariana Stillman, abogada de Carrió.

Además, la diputada nacional siempre desconfió de la relación que Garavano mantuvo con el expresidente de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti, uno de los principales enemigos de Carrió. Pero pese a las furiosas críticas, cerca del ministro les bajaron el tono a los desacuerdos.

"Carrió nos ayudó mucho en la gestión", dijeron fuentes oficiales.

Más temprano, ante los medios acreditados en la Casa de Gobierno, Garavano buscó mostrarse tranquilo y anticipó que las críticas no cambiarán la forma de trabajo con el espacio que representa la diputada. "Vamos a seguir trabajando, reconocemos y valoramos enormemente el aporte que hace la diputada Carrió y la Coalición Cívica en este combate contra la corrupción que reclaman todos los argentinos", manifestó.

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