Suscriptor digital

El desquite: Guillermo Barros Schelotto regresa a las semifinales para saldar una deuda en Boca

Guillermo Barros Schelotto, en el encuentro que Boca empató en el Mineirao
Guillermo Barros Schelotto, en el encuentro que Boca empató en el Mineirao Fuente: AP
Franco Tossi
(0)
4 de octubre de 2018  • 23:49

Cumplió el objetivo en Belo Horizonte y se quitó una pesada y duradera carga. Boca se impuso a Cruzeiro en el resultado global de la serie (3-1) de la Copa Libertadores y se sentó a la mesa de los cuatro mejores equipos del continente: los xeneizes se sumaron a River, Gremio y Palmeiras, el próximo rival y con el que se reencontrará después de haberse visto las caras en la zona de grupos. Así es como el técnico Guillermo Barros Schelotto saldó una mínima deuda. Otra vez, Boca accede a una serie de semifinales, instancia que supo ser una pesadilla en el pasado.

Con la clasificación en la mano, Guillermo ya puede olvidarse de aquella eliminación impensada y dolorosa ante el humilde y casi desconocido Independiente del Valle, de Ecuador, que le arrebató de manera contundente el sueño de ser finalista de América en julio de 2016, al superarlo en la altura de Quito y también en la Bombonera. Un golpe que no supo traer consecuencias en aquel momento por una cuestión obvia: el ciclo del Mellizo llevaba solo cuatro de rodaje.

Tuvieron que esperar un poco más de dos años los hermanos Barros Schelotto para volver a pararse en la etapa en la que hoy se encuentra: casualmente, es la segunda vez que accede a las semifinales en solo dos participaciones, desde que son los conductores de Boca. Aunque en una institución grande como ésta la gente solo se conforma con la obtención de un título, resulta meritoria la labor. Porque además cosecharaon un bicampeonato en el ámbito local.

Más allá de que en las dos ooprtunidades no tuvo un juego vistoso, aspecto central de la crítica que se mantuvo siempre latente sobre el entrenador, se puede afirmar que las llegadas a las semifinales las consiguió de manera diferente. Porque en la Copa Libertadores del 2016, Boca se puso en marcha ante Deportivo Cali, en Colombia, con Rodolfo Arruabarrena a cargo del equipo, aunque a partir del siguiente encuentro, ante Racing, el Mellizo tomó las riendas. En conclusión: se las debió ingeniar para desarrollar su estilo de juego con un plantel que él no había elegido. Y mal no le fue. Por esa razón, los dirigentes consideraron que era injusto quitarlo del cargo.

Para el presente recorrido, sí fue el responsable, quien buscó los nombres para reforzar el grupo e intentar levantar un trofeo que resulta esquivo desde hace 11 años a los xeneizes. Y aunque demuestra muchos déficit en el manejo del equipo, sigue vivo en la competición que resultó el primer objetivo que se trazan los planteles con aspiraciones del fútbol argentino: gritar campeón de América y sumar la séptima réplica desde aquella primera Copa que obtuvo casulamente frente a Cruzeiro.

Además, el pase a semifinales es una caricia después de tantos sinsabores. No solo por los reveses recientes, sino también a lo largo de su ciclo. Esta alegría azul y oro llega para fortalecer el espíritu, tras las derrotas ante River en el superclásico de la Superliga, y la caída frente a Gimnasia LP en la Copa Argentina. Frustraciones que en la memoria se agregaron a otras dos eliminaciones de Copa Argentina ante Rosario Central (2016 y 2017), la caída frente a los millonarios en la Supercopa Argentina, jugada este año...

Sin la mochila que tanto pesaba sobre su espalda, ahora Guillermo Barros Schelotto puede dedicarse a pensar solo en Palmeiras, el rival frente al que como futbolista ganó por primera vez la Copa Libertadores.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?