Sigue a prueba: Agustín Rossi no despejó las dudas en el arco de Boca contra Cruzeiro

Agustin Rossi alternó entre buenas y dudas
Agustin Rossi alternó entre buenas y dudas Fuente: Reuters
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4 de octubre de 2018  • 23:57

Entre la confianza y las dudas, firme para protagonizar una atajada imponente ante un furioso remate de Lucas Silva y desairado al tratar de conectar la pelota en los centros cruzados. En Belo Horizonte, Agustín Rossi ocupó el arco de Boca con aciertos y defectos, con la convicción de haber demostrado su capacidad para calzarse los guantes xeneizes pero también con la inestabilidad de una titularidad a plazo fijo sin renovación.

Apenas iban 11 segundos de partido cuando embolsó la pelota en una potente volea del uruguayo De Arrascaeta. Era un buen indicio, el primer paso con firmeza si es que Cruzeiro se iba a desplegaba en un aluvión contra su arco. Pero las exigencias se distanciaron en un partido en el que Boca no conseguía generar juego pero tampoco sufría ante un rival al que también le faltaba claridad.

En el final del primer tiempo volvió a sufrir con un envío aéreo desde el costado, cuando dejó la pelota corta a disposición de Hernán Barcos para que el delantero la mande al fondo del arco. Pero no fue gol por el riesgo al que lo había sometido Dedé, falta que sancionó el árbitro Andrés Cunha. Sí, otra vez el central del Cruzeiro contra el arquero de Boca, como en el primer partido. A diferencia de aquella vez contra Andrada, esta vez sí la acción del brasileño había sido imprudente, con la pierda derecha extendida en lo alto.

Después del 1-0 en el que nada pudo hacer, aguantó los pelotazos que caían en el área con la desesperación de Cruzeiro por buscar el gol que forzase los penales. Moviéndose dentro del área, estuvo bien ubicado para no sufrir más de la cuenta. Cuando quedaban menos de cinco minutos, sintetizó su actuación en un jugada: tras un grave fallo en un pelotazo frontal al corazón del área en el que erró con los puños, se recuperó para cerrar con los pies sobre la línea para remendar lo que hubiese sido una condena segura. Pese a todo, con él en el arco Boca logró llegar a la semifinales de la Copa Libertadores.

"Rossi es el arquero de Boca y va a ser el arquero de Boca. Está bien y tiene nuestra confianza". Con esas palabras lo había respaldado Guillermo Barros Schelotto en la previa del superclásico, asegurándole el puesto hasta la recuperación de Andrada. En el regreso a Buenos Aires lo espera un nuevo compañero en el puesto, el boliviano Carlos Lampe. Rossi se acostumbró a la competencia y las miradas de reojo; el domingo ante Racing, sabe que volverá a estar a prueba.

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