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Cómo fue el experimento en la defensa de Boca que dio resultados para mantener la ventaja en Belo Horizonte

Izquierdoz y Magallán, pilares en la defensa de Boca
Izquierdoz y Magallán, pilares en la defensa de Boca Fuente: Reuters
Patricio Insua
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5 de octubre de 2018  • 08:15

Sin ser definitiva, la diferencia era importante y la premisa para Boca pasaba por lograr sostenerla. A partir del 2-0 con el que se había impuesto en el primer encuentro ante Cruzeiro, el conjunto de Guillermo y Gustavo Barros Schelotto sabía que si conseguía armar un sólido dique de contención en Belo Horizonte iba a estar en las semifinales de la Copa Libertadores . Y para resguardarse de lo que pudiese proponer Cruzeiro en ataque, los Mellizos propusieron una línea de cuatro en el fondo inédita. Así, el Xeneize acaso se traiga de Brasil no solo la clasificación sino también una defensa titular.

Consolidados Carlos Izquierdoz y Lisandro Magallán como la dupla central, esta vez tuvieron a los costados a Julio Buffarini y Lucas Olaza . Si bien en el primer tramo del partido el ex Ferro y San Lorenzo padeció el manejo de Georgian De Arrascaeta y las escaladas de Egidio, con el correr de los minutos se afirmó para evitar ser desbordado y tuvo prestancia para cerrar al momento de cubrir espacios hacia el centro. Con el juego menos cargado por la izquierda, Olaza de todas maneras estuvo a tono para cubrir su sector y salir con criterio en las ocasiones que se le presentaron.

El dispositivo defensivo de Boca volvió a tener en Wilmar Barrios a un hombre imprescindible. El colombiano y los zagueros tienen cada vez más aceitado un triángulo que repele los ataques frontales. Los laterales también contaron con una ayuda determina por el esfuerzo. Es que cuando Naithan Nández y Pablo Pérez se disponían hacia el eje interno en el mediocampo, Cristian Pavón y Sebastián Villa retrocedían para poner su velocidad en función defensiva.

Izquierdoz quiere consolidarse en la última línea de Boca
Izquierdoz quiere consolidarse en la última línea de Boca

En un partido en el que no conseguía generar juego (algo que recién logró en alguna medida con el ingreso de Fernando Gago en la segunda mitad), Boca tampoco sufría ante un rival que se repetía en sus intentos. Después del 1-0 anotado por Sassá a los 13 minutos del complemento, para Buffarini y Olaza se incrementó el desafío de contener los desbordes y evitar los centros. Pero las pelotas aéreas salían desde cualquier sector y entonces Izquierdoz y Magallán fueron dos torres para rechazar de cabeza una y otra vez.

Así como Esteban Andrada supo adueñarse del arco desde su llegada y hasta la fractura de mandíbula que lo sacó del equipo ( Agustín Rossi volvió a dejar dudas y se espera para el lunes la llegada de Carlos Lampe), un puñado de encuentros le alcanzaron a Carlos Izquierdoz para convertirse en el referente de la última línea, por la firmeza adentro de la cancha y la voz que impone afuera, como ocurrió tras la eliminación de la Copa Argentina ante Gimnasia.

"Nos defendimos, pero no tanto como Cruzeiro en Buenos Aires", analizó Guillermo en la conferencia de prensa posterior al partido cuando le consultaron por unos dardos verbales lanzados por Mano Menezes. Habituado a destacar la vocación ofensiva de su equipo, esta vez el Mellizo ponderó la capacidad para guarecerse. Y esa faceta, con una defensa inédita que ahora puede imponerse, hizo su parte para que Boca esté otra vez entre los mejores del fútbol sudamericano.

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