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Con lo justo, el candidato de Trump dio otro paso hacia la Corte Suprema

Brett Kavanaugh espera la definición del Senado para su ingreso a la Corte
Brett Kavanaugh espera la definición del Senado para su ingreso a la Corte Fuente: LA NACION
Rafael Mathus Ruiz
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5 de octubre de 2018  • 13:13

WASHINGTON.- En un clima caldeado, signado por una profunda división, los republicanos en el Senado lograron reunir los votos necesarios para darle la luz verde final a la nominación a la Corte Suprema de Justicia del juez Brett Kavanaugh, acusado de agresión sexual y de haber mentido bajo juramento, y lograr arraigar así una mayoría conservadora en el máximo tribunal del país.

Como un fiel reflejo de la grieta que divide a Estados Unidos, el Senado votó hoy 51-49 a favor de que la nominación de Kavanaugh atravesara el último obstáculo procesal, y fuera sometida, hoy, a una votación final, que salvo alguna sorpresa arrojará el mismo resultado. Kavanaugh, un juez federal conservador, reemplazará al magistrado Anthony Kennedy, quien solía romper la paridad de cuatro votos entre el ala progresista y el ala conservadora de la Corte, una de las instituciones que ha timoneado el rumbo de la primera potencia global.

El voto final a Kavanaugh pondrá fin a un controvertido, dramático y muy crispado proceso de confirmación, que dio un giro imprevisto cuando Christine Blasey Ford acusó al juez de haberla agredido sexualmente, borracho, durante una reunión de amigos hace 36 años. Kavanaugh y Ford testificaron en el Senado y dejaron al descubierto la profunda fractura en el país: los republicanos respaldaron al juez, y los demócratas, a Ford, todo con el transfondo del movimiento #MeToo, pronto a cumplir su primer año de vida.

Hoy, mientras los senadores discutían el destino de Kavanaugh en el piso del Senado, en los pasillos de la Cámara alta, en las entradas de los ascensores y en las puertas de entradas de las oficinas de los senadores, manifestantes y activistas contra el acoso y el abuso sexual protestaban y buscaban presionar a los senadores para torcer el destino de una votación en la cual la Casa Blanca y la cúpula oficialista en el Capitolio jugaron a fondo, ignotos a cualquier costo político con tal de torcer el equilibrio ideológico del máximo tribunal del país.

En un mensaje en Twitter, el presidente Donald Trump cargó contra las protestas, a las que acusó de estar pagadas por George Soros, un filántropo asociado a la izquierda en Estados Unidos.

"Los muy groseros gritos de los ascensores son profesionales pagados que solo buscan hacer que los senadores se vean mal. ¡No se dejen engañar! Además, miren todos los signos idénticos hechos profesionalmente. Pagado por Soros y otros. ¡Estas no son señales hechas en el sótano del amor! #Problemáticos", escribió el mandatario.

La suerte de Kavanaugh dependía de cuatro senadores indecisos: los republicanos Jeff Flake, Lisa Murkowski y Susan Collins, y el demócrata Joe Manchin, que este año buscará la reelección en Virginia Occidental, uno de los estados más trumpistas del país.

Durante todo el día, la atención estuvo puesta en esos cuatro votos. Los republicanos tienen una mínima mayoría de 51 votos en la Cámara alta.

El primero que reveló su decisión fue Flake, quien dijo que votaría a favor de la confirmación a menos que ocurriera "algo grande". Luego, Murkowski reveló que votaría en contra, al considerar que Kavanaugh "no era el mejor hombre" para el máximo tribunal en este momento. Murkowski tenía una ventaja: no buscará su reelección en el Senado hasta las legislativas de 2022. Collins también confirmó su voto a favor tras un largo discurso en el Senado, y, después, fue el turno de Manchin. Con esos respaldos, Kavanaugh se aseguró los 51 votos necesarios para llegar a la Corte

"El movimiento #MeToo es real. Importa. Es necesario y hace mucho tiempo que era necesario", dijo Collins, al intentar justificar su respaldo a Kavanaugh, sin dejar de atender el reclamo de miles de mujeres en todo el país.

La senadora por Maine, cuyo respaldo decidió la suerte del juez, habló también sobre el relato de Ford: "Encontré que su testimonio era sincero, doloroso y convincente. Creo que ella es una sobreviviente de un asalto sexual y que este trauma ha cambiado su vida. Sin embargo, los cuatro testigos que nombró no pudieron corroborar ninguno de los eventos", afirmó la senadora, en línea con la postura del oficialismo.

Los demócratas no ocultaron su decepción. La senadora Kamala Harris, una de las presidenciables para 2020, dijo que todo el proceso había sido una muestra de "crudo poder" para empujar a la Corte a un candidato sin aptitudes para el tribunal más importante del país.

"Todos los estadounidenses tienen derecho al beneficio de la duda. Pero nadie tiene derecho a un asiento en la Corte Suprema", afirmó Harris.

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