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Apuestas, arreglo de partidos y lavado de dinero: "El crimen organizado está corrompiendo a los deportistas”

Olimpismo en Acción, el foro que se desarrolla en el marco de los Juegos y sumó voces al debate
Olimpismo en Acción, el foro que se desarrolla en el marco de los Juegos y sumó voces al debate Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk
Pablo Vignone
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6 de octubre de 2018  • 01:00

Competencias, apuestas, redes sociales, dinero, mucho dinero: una combinación peligrosa que está envenenando el deporte. "El crimen organizado esta corrompiendo a los deportistas", denunció el especialista italiano de la Interpol Claudio Marinelli, de la unidad de Integridad en el Deporte de la policía internacional. "Muchos delincuentes están utilizando las apuestas para lavar dinero y para ello no dudan en involucrar directamente a los atletas", aseguró en un panel sobre el preocupante tema en el Foro Olimpismo en Acción, una iniciativa del Comité Olímpico Internacional (COI). El foro se desarrolla en el marco de los Juegos Olímpicos de la Juventud, que comienzan mañana en Buenos Aires.

Richard Watson, director ejecutivo de la Comisión de Juego de Gran Bretaña, coincidió con Marinelli en que el panorama es "siniestro". "Los atletas no ganan mucho dinero pero suelen verse tentados a gastarlo y entonces toman decisiones equivocadas. A veces nos cuentan situaciones que nos parecen siniestras, pero cuando las referimos a los atletas, ellos nos dicen que son normales", señaló.

"El arreglo de partidos es todo lo que se hace en una competencia para sacar una ventaja indebida", sostuvo Marinelli. "Tiene que ver más con las apuestas, por las cuales delincuentes se organizan para corromper a deportistas de manera de sacar una ventaja económica, que con la ventaja deportiva, tratar de no enfrentar a un rival peligroso hasta una fase decisiva. Pero aún en este caso, si no hay apuestas de por medio, para la legislación europea la manipulación de resultados también es ilegal".

Según el miembro de la Interpol, "el arreglo de partidos favorece el lavado de dinero. Grandes bandas inyectan muchísimo dinero sucio en el mercado de las apuestas; si pueden controlar de antemano los resultados, entonces pueden recuperarlo ya limpio y con un beneficio".

Los atletas de elite no son inmunes al estímulo delictuoso. "La perspectiva de dinero fácil es una tentación", señala Marinelli. "He escuchado conversaciones telefónicas entre futbolistas en las que se hablaba de que podían gastarse ¡100 mil euros en una sola noche! Algunos son adictos al juego, pero otros necesitan simplemente gastar dinero y así es como los delincuentes los atrapan, gracias a su codicia".

En los arreglos, los atletas son el eslabón más débil. "Para los criminales solo es cuestión de dinero, pueden ir a la cárcel, pero los deportistas arriesgan algo muy diferente: si los descubren, es el final de su carrera y la ruina de su reputación", apunta Watson.

El problema es que las apuestas mueven mucho más dinero que las políticas para controlar los arreglos de partidos. "Tomemos el caso de la India -señala el funcionario inglés-. Allí las apuestas no son legales, pero hay 100 mil tomadores de apuestas que mueven 60 mil millones de dólares al año". Otros mercados muy poderosos, como Estados Unidos o China, también mueven cifras millonarias sin estar regulados o, incluso, con las apuestas directamente prohibidas.

Pero la legalización de las apuestas no necesariamente erradicaría el arreglo de partidos: casi un 80 por ciento de los asistentes al panel -dirigentes, atletas, empresarios, representantes de los medios- opinó en un sondeo que la legalidad no sería una solución efectiva.

Los grandes acontecimentos deportivos suponen la puesta en juego de cifras monumentales en términos de apuestas. "En Río 2016 se movieron de 6 a 10 mil millones de euros, y los deportes más atractivos para las apuestas fueron el fútbol, el tenis y el beisbol", revela Karl Stoss, miembro del COI. "En los Juegos de Invierno de Pyeongchang la cifra fue menor, de 1.000 a 1.500 millones, con el biathlon como principal objetivo".

¿Qué soluciones pueden implementarse? Según Thomas Lund, de la Federación Mundial de Badminton, "la solución es la educación: si los atletas dijeran no, no tendríamos este problema". El badminton sufrió un resonado escándalo en los Juegos de Londres de 2012, cuando se descubrió a atletas que se dejaban vencer solo para evitar enfrentar a otros en ruedas sucesivas y facilitarse su camino a la final.

"Es claro que el arreglo de partidos es más difícil de descubrir que el doping: no hay muestras allí. Por eso tenemos que asegurarnos de que los atletas estén educados, que sean monitoreados y que se los llame al orden cuando se vean tentados", repone Lund.

Según Stoss, la clave es evitar que los deportistas apuesten en competencias de su disciplina y en los Juegos Olímpicos, según la primera máxima del Código de Conducta del COI. "Encontramos fraudes en Río, pequeños, nada de grandes cantidades, pero en contra del Código. El mercado de apuestas está creciendo muy velozmente; el COI quiere proteger a los atletas limpios, para que puedan competir con justicia, pero tenemos que estar a la vanguardia en esta lucha", cerró.

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