Llaman por primera vez a concurso para seleccionar el envío a la Bienal de Venecia

El pabellón argentino en Venecia
El pabellón argentino en Venecia
Celina Chatruc
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5 de octubre de 2018  • 19:32

Por primera vez, cualquier artista argentino que viva y trabaje en el país podrá participar de un concurso para exponer su obra en la Bienal de Venecia. "Este es un llamado a todos. Incluye a quienes no están en el circuito de la capital", dijo hoy el ministro de Relaciones Exteriores y Culto, el embajador Jorge Marcelo Faurie, en el Palacio San Martín.

"Era una deuda que tenía nuestro país con los artistas. Esta manera de democratizar la cultura llevó sus años", confirmó a su lado en conferencia de prensa Sergio Baur, director de Asuntos Culturales de la Cancillería. Agregó que, hasta ahora, los envíos a la bienal más antigua del mundo eran definidos por la Cancillería: en una primera etapa los artistas se elegían en forma directa y luego se convocó a curadores que presentaban proyectos.

Por primera vez desde 1901, y "con el objeto de dar transparencia y carácter federal a la convocatoria", el concurso tendrá carácter abierto. Las únicas condiciones serán que el artista sea de nacionalidad argentina y que viva y trabaje en el país, y que el proyecto de obra sea inédito. Está contemplada la posibilidad de que un curador presente una propuesta de un artista, así como también que el artista se proponga como curador de su propia obra.

La que resulte seleccionada se exhibirá el pabellón de la argentino de la 58a edición de la bienal, desde mayo hasta noviembre de 2019. Curada por Ralph Rugoff, la muestra se titulará "Afortunado quien viva en tiempos interesantes" en alusión a una antigua maldición china referida a tiempos de crisis e incertidumbre.

El jurado será presidido por Baur y estará compuesto por Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes; Laura Malosetti Costa, de la Academia Nacional Bellas Artes; el artista Jorge Macchi y el Consejo Asesor Ad Honorem de la Dirección de Asuntos Culturales. Este último está integrado por Teresa Anchorena, Eleonora Jaureguiberry, Adriana Rosenberg, Mauro Herlitzka y Esteban Tedesco.

La fecha tope para presentar los anteproyectos será el 31 de octubre de 2018, y el resultado se anunciará durante la primera quincena de noviembre. Las bases están disponibles en www.cancilleria.gob.ar.

En la última edición de la Bienal de Venecia, la Argentina estuvo representada por Claudia Fontes con la obra El problema del caballo. Su proyecto fue elegido por un comité integrado por Mauricio Wainrot, entonces director de Asuntos Culturales de la Cancillería; Andrés Duprat, curador del envío, y curadores de envíos anteriores: Rodrigo Alonso, Mercedes Casanegra, Fernando Farina, Fabián Lebenglik, Adriana Rosenberg, Américo Castilla, María Teresa Costantín e Inés Katzenstein.

El curador con mayor presencia en los envíos venecianos fue Jorge Glusberg, fallecido en 2012. El ex director del Museo Nacional de Bellas Artes asumió esa tarea desde 1984 hasta 1999, cuando compartió esa responsabilidad con Laura Buccellato.

La Argentina fue el primer país de América latina en participar de la Bienal de Venecia, fundada en 1895 por el rey Humberto de Saboya con la intención de crear una muestra de arte universal. Hoy es la vidriera artística sin fines comerciales más prestigiosa junto con la Documenta de Kassel, que se realiza cada cinco años en Alemania desde hace más de seis décadas.

El primer envío se realizó en 1901, con un díptico de Pio Collivadino. El artista volvería a representar al país en la siguiente edición con La hora del almuerzo, pintura que puede verse en el Museo Nacional de Bellas Artes.

Desde entonces, los grandes hitos de la Argentina en Venecia fueron los premios otorgados a Antonio Berni (1962), Julio Le Parc (1966) y a León Ferrari (2007), así como la coloración del Gran Canal realizada por Nicolás García Uriburu hace cinco décadas. Este último no se contaba entre los artistas invitados, lo cual le valió una detención policial bajo sospechas de terrorismo.

Un escándalo mediático similar, esta vez por motivos políticos, desató en 2013 la instalación presentada por Nicola Costantino. Inspirada en Eva Perón, sufrió la "intervención" del gobierno de Cristina Kirchner. La ex presidenta decidió cambiarle el título y agregarle tres videos sobre la vida de Evita a modo de "espacio informativo institucional", lo que convirtió la obra en una pieza de propaganda política.

Una de cal, y una de arena: fue también durante el gobierno de Cristina Kirchner que la Argentina logró tener un pabellón propio en Venecia, un antiguo galpón militar de 500m2 ubicado en los Arsenales, tras la firma de un comodato por 22 años y una inversión de dos millones de euros.

Durante casi una década nuestro país alquiló el pabellón de Finlandia, pero lo perdió por falta de pago en la década de 1970. Hasta 2012, cuando se estrenó el pabellón durante la Bienal de Arquitectura, la Argentina se vio obligada a peregrinar por distintos espacios alquilados y alejados del circuito principal.

"Es un momento muy difícil de la Argentina. Juntar los recursos va a ser una tarea ardua", advirtió hoy el embajador Faure. El secretario de Cultura, Pablo Avelluto, coincidió en que se espera avanzar en la cooperación de los sectores público y privado para "preservar la presencia de la cultura argentina en el mundo".

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