El colmo de Interpol: su jefe desapareció en China

Se trata de Meng Hongwei, presidente de la agencia de cooperación internacional policial
Se trata de Meng Hongwei, presidente de la agencia de cooperación internacional policial Fuente: Reuters
Meng Hongwei viajó de Estocolmo a Pekín el sábado pasado; habría sido detenido por el órgano disciplinario del Partido Comunista
Luisa Corradini
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6 de octubre de 2018  

PARÍS - Al frente de la organización policial de alcance global, el chino Meng Hongwei, presidente de Interpol, desapareció la semana pasada apenas aterrizó en China, donde hizo su carrera como alto cargo del Partido Comunista en puestos relacionados con la seguridad.

Mientras continuaba ayer el silencio de las autoridades chinas, el diario independiente South China Morning Post, que se edita en Hong Kong, informó que Meng había sido detenido por los jefes disciplinarios del Partido Comunista de su país para ser "investigado".

La policía francesa abrió ayer una investigación sobre la desaparición, denunciada por su esposa, que no tenía noticias de Meng desde el 29 de septiembre, fecha en que viajó a China desde Estocolmo y no de Lyon (centro de Francia), donde tiene su sede la red policial internacional. El dirigente "no desapareció en Francia", aseguró ayer una alta fuente de esa organización planetaria que reagrupa 192 países.

Meng habría sido detenido por las autoridades disciplinarias del Partido Comunista apenas aterrizó en China la semana pasada.

Las autoridades de Interpol comunicaron varias veces a Pekín su inquietud por ese extraño episodio y la policía francesa realizó una gestión similar por vía diplomática. En París, la cancillería advirtió que la desaparición de Meng es un tema que concierne "tanto a las autoridades francesas como a las chinas".

Hasta ayer, en todo caso, ningún responsable chino había dado información sobre el paradero de Meng. Pekín hizo divulgar la noticia de la "retención" de Meng a través del South China Morning Post al parecer para responder en forma indirecta a la investigación abierta por la policía francesa por "desaparición inquietante".

Una fuente no identificada citada por el diario indicó que "no está claro qué tipo de averiguaciones están realizando las autoridades chinas".

Por su cercanía con la cúspide del poder chino, la elección de Meng en 2016 en reemplazo de la francesa Mireille Ballestrazzi había generado un gran malestar entre las organizaciones defensoras de los derechos humanos. Todas temían que Pekín pudiera utilizar los recursos de Interpol para perseguir a opositores al régimen.

Sus temores se confirmaron al parecer en abril de 2017, durante el mandato de Meng, cuando Interpol divulgó un pedido internacional de captura -procedimiento conocido como "alerta roja"- sobre la fugitiva millonaria Guo Wengui, buscada por las autoridades de Pekín.

La organización, que coordina la acción policial internacional en la lucha contra el crimen organizado, aseguró en ese momento que el presidente no se ocupa de la conducción operativa. Sus funciones son, básicamente, aplicar las orientaciones decididas por los miembros y supervisar el trabajo del secretario general. Ese puesto es ocupado en la actualidad por el alemán Jürgen Stock.

La desaparición y detención de Meng se produce en un contexto de extrema tensión en el gobierno chino. Hace dos meses el país fue conmovido por la desaparición de la famosísima actriz Fan Bing Bing, de 37 años, que se había convertido en una estrella de Hollywood por sus actuaciones en las películas Iron Man y X-Men. La megastar reapareció el 3 de octubre y se excusó a través de Weibo -red social china equivalente de Twitter- por haber cometido fraude fiscal, delito por el que fue condenada a pagar el equivalente de 70 millones de dólares.

Desde que llegó al poder en 2012, el presidente chino, Xi Jinping, inició una vasta ofensiva contra la corrupción, el fraude y el enriquecimiento ilícito.

Esa campaña, destinada a combatir "a las moscas y los tigres", es decir a todos los niveles de la sociedad, se tradujo en la sanción de 14 altos jerarcas del régimen y de 1,34 millones de funcionarios. Pero los sinólogos suelen explicar que esa gigantesca operación de moralización oculta en realidad una despiadada lucha de poder contra los adversarios de la línea política que encarna Xi Jinping. A lo mejor, esa represión explica la extraña desaparición de ese tigre que corre el riesgo de terminar su vida como una mosca.

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