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En Zurich en un mismo local funciona un espacio gastronómico y un gimnasio

En pleno distrito financiero de Zurich funciona un local en el que convive un espacio gastronómico con un gimnasio
En pleno distrito financiero de Zurich funciona un local en el que convive un espacio gastronómico con un gimnasio
Leandro Murciego
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8 de octubre de 2018  

Zurich logró unir en un sólo local comercial dos de los rubros que más cultores cosechó en los últimos tiempos: un gimnasio y un espacio gastronómico. El sitio que se desarrolló bajo el nombre de Balboa Bar and Gym, y que parece nacer de entre las piedras, se recreó donde hasta hace unos años funcionaba la antigua cantina de Credit Suisse, uno de los espacios más tradicionales de la ciudad. Uno de los secretos de este proyecto es la mancomunión de los dos rubros, no sólo como alianza estratégica comercial sino también como fusión estética, ya que alguno de los atractivos del bar son los espacios vidriados del suelo que vinculan ambos mundos, el deportivo y el gastronómico, proponiendo una nueva dinámica que de alguna manera define el perfil del visitante.

El trabajo de los diseñadores de interiores logró una estética impactante y cruda, donde reina el hormigón y el cuero, la madera y el acero. Ellos no sólo dan forma a un espacio estimulante sino que además propone el nexo entre ambos rubros. El hormigón y el acero, son los materiales que se vinculan con la fuerza y el cuero y la madera de los muebles junto con el cobre de la barra invitan a despertar el viaje de los sentidos.

Según los arquitectos, Balboa es una puesta en escena para realzar las aptitudes físicas. El inmueble que se encuentra en medio del distrito financiero de Zurich, es sin duda un concept store o una tienda de concepto que en presenta una singular mezcla de arte, cultura y moda. Además, el complejo cuenta con un amplio salón y un área de terraza al aire libre, ambos inspirados en el gran personaje de Hollywood Rocky Balboa, creado por Silver Stallone.

Los arquitectos explican que el diseño del proyecto se basa en la funcionalidad, la autenticidad, la colectividad y la transparencia. El objetivo, no sólo era crear un nuevo lugar donde funcionar, si no que también desafiar la percepción común de lo que el "fitness" puede lograr, y hacer crecer a la comunidad Balboa más allá de los gimnasios. El concepto son las personas y la interacción.

"El concepto mezcla dos usos que normalmente no serían considerados una coincidencia. La planta baja funciona plenamente como un bar normal y el gimnasio se encuentra en el sótano. Esta mezcla poco ortodoxa se celebra en la arquitectura: generosas aberturas más o menos cortadas permiten conexiones visuales entre las dos plantas en parte diferentes y también se lleva la luz natural al sótano", explica Paco Savio, director creativo de Balboa.

El efecto de conexión se amplifica por la iluminación, pues amplias ventanas descubiertas conectan la barra con el mundo exterior.

El espacio gastronómico fue concebido como un punto de encuentro para reuniones distendidas entre amigos y trabajadores del distrito financiero. La larga barra de cobre, las anchas fuentes de agua potable de hormigón, una gran mesa común y la zona mixta, se presentan -según los arquitectos- como los espacios ideales para el diálogo.

Bar & Gimnasio Balboa está situado en la planta baja y el sótano de un edificio de oficinas modernista de los años 60. La funcionalidad de la organización espacial se ha optimizado, añadiéndose nuevas conexiones entre los pisos para sacar el máximo provecho del espacio disponible en las tres dimensiones.

El local comercial cuenta con una característica singular, es un proyecto que por medio de sus transparencias vincula las distintas actividades que allí se realizan.

Dos mundos

Hace unos años en París, un grupo de desarrolladores y urbanistas pensaron la posibilidad de transformar 16 estaciones de subtes, que habían sido cerradas al público entre 1930 y 1970, en espacios de esparcimiento como piletas de natación, un megajardín de invierno, un boliche o un restaurante de súper lujo. Una de las características de estos espacios eran la posibilidad de vincular el exterior con el aggiornado interior a través de su techo de vidrio.

"Nadar en el subterráneo parece un sueño loco, pero pronto podría convertirse en realidad. Transformar una antigua estación de metro en una piscina o un gimnasio podría ser una manera de compensar la falta de instalaciones deportivas y de entretenimiento en algunas áreas de la ciudad", explicaron los arquitectos del estudio Oxo, encargados de maquetar el proyecto.

Esta refuncionalización del espacio público se inspiró en un modelo llevado a cabo en Madrid, donde la abandonada estación de Chamberí en el Andén 0 se convirtió en un museo sobre la historia del Metro de la ciudad.

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