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Racing es un puntero menos feliz: Boca le arruinó la fiesta en apenas cinco minutos

La Academia se quedó y Boca se lo empató 2 a 2
La Academia se quedó y Boca se lo empató 2 a 2
Claudio Mauri
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7 de octubre de 2018  • 21:00

Racing es un puntero menos feliz de lo que venía siendo. En cinco minutos dilapidó una ventaja de dos goles y el 2-2 lo dejó atónito, con cara de "y acá, ¿qué pasó?". Sucedió que se confió, que creía que tenía el triunfo en el bolsillo y en un ratito tiró todo por la borda. El inexpugnable Arias, que acumulaba 629 minutos sin recibir goles (superó un récord de Saja) estuvo flojo de manos y piernas en los goles de Ábila y Villa. Boca, que parecía desentendido de la Superliga, entregó arrestos importantes con los ingresos de Villa y Zárate, y Ábila, más acompañado y menos irritable que en el primer tiempo, volvió a demostrar que es difícil y pesado de aguantar.

Tras el descuento de Ábila, Zaracho arruinó el muy buen encuentro que venía cumpliendo con la expulsión. Fueron una sucesión de golpes de los que Racing no se repuso, y ya no tenía a su figura y referente, Lisandro López, que había salido cuando parecía que el triunfo era inmodificable.

El resumen del partido

Podría haber terminado muy insatisfecho y enojado con su pobre rendimiento en el primer tiempo, pero Boca prefirió canalizar su fastidio hacia el árbitro Herrera y el cuarto asistente Germán Delfino. La omisión de una falta de Saravia a Pavón que debió ser penal y no haber advertido una pelota que había salido por la línea de fondo y que pudo terminar en gol de Cristaldo, desataron la ira de Guillermo Barros Schelotto (grueso insulto a Herrera) y varios jugadores.

El tumulto boquense alrededor de las autoridades al final de la primera etapa no debe desviar la atención de la buena producción de Racing y de la pálida actuación del bicampeón. Boca, con un par de acciones puntuales en el final, pretendía emborronar la superioridad global de la Academia.

Racing arrancó con el envión que le dio la resurrección que experimentó tras la eliminación por la Copa Libertadores. Con cinco victorias consecutivas reaccionó rápidamente de la amargura internacional. Boca venía de "dejar la vida" ante Cruzeiro, en palabras del Mellizo, y aquel esfuerzo parecía haberle consumido muchas energías, si bien solo se repetían tres titulares de la noche de Belo Horizonte. Demasiado blando y desenchufado el equipo.

Desde el comienzo, Racing, fue ímpetu, concentración y búsqueda asociativa. Solari mantuvo el tono intenso que viene mostrando y le hizo un agujero al sector izquierdo de Boca. Ni Mas ni Izquierdoz pudieron frenarlo en la acción que precedió al gol de López, que aprovechó un rebote en Goltz tras una definición de Pol Fernández.

Más activo y dinámico, Racing transmitía constante sensación de peligro. El chileno Díaz le enseñaba su magisterio de volante central a los juveniles Chicco y Almendra con su capacidad de anticipo y toque limpio. No aparecían Gago, Tevez ni Pavón, y Wanchope Ábila se la pasaba pidiendo faltas.

Cristaldo hacía un trabajo muy útil como pivote, de espaldas al arco, aguantando la pelota o asistiendo al que llegaba más libre. Al centro-delantero solo le faltó ser certero en la resolución de un contraataque en el que el local tenía superioridad numérica de cuatro contra tres.

Boca volvió al karma del arco de cada partido. Un par de salidas en falso de Rossi activaron las alarmas de cara a las semifinales de la Copa contra Palmeiras. Este martes se incorpora el boliviano Lampe, quien, en primera instancia, surge más como una apuesta que como una garantía a corto plazo. Tendrá trabajo Barros Schelotto y poco margen de error en lo que decida para cubrir un puesto que viene siendo un dolor de cabeza desde que se lesionó Andrada. Algo levantó las acciones Rossi con un mano a mano que le tapó a Zaracho en el último cuarto de hora.

Emparejó Boca el desarrollo en los últimos díez minutos de la primera etapa y empezó mejor la segunda. Hasta entonces, la única preocupación de Arias era una molestia en una rodilla tras un despeje. El arquero pasó a tener un poco más de trabajo, nada extraordinario, pero suficiente para que todo el Cilindro se levantara para alentar a un equipo que se estaba quedando. El "Vamos la Acadé.." atronó y Racing dio un respingo con el segundo de Licha López, asistido por Zaracho.

Parecía sentenciada la historia, si bien Boca se jugó una carta ofensiva con Villa por Chicco. En Racing entró Centurión, que con un par de movimientos levantó aún más la temperatura de un clásico que se calentaba. Racing se recreaba y se le volaron los papeles Tuvo un lapsus fatal. Aparecieron los errores por el costado de Mena, el medio no contuvo y Arias dejó de ser el gran arquero de los partidos anteriores. Era la oportunidad para que Racing adornara su liderazgo contra un rival de renombre. Una gran cita, de esas en las que últimamente falla más de lo aconsejable. Como anoche. Así es un puntero con flancos débiles, y a su gente también le entra dudas sobre la fiabilidad del equipo.

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