"La Dolfina necesita ideas nuevas, otra energía", dice su coach, que se irá a fin de año

Milo Fernadez Araujo, de La Dolfina
Milo Fernadez Araujo, de La Dolfina Fuente: LA NACION - Crédito: alfieri
Xavier Prieto Astigarraga
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6 de octubre de 2018  • 23:45

A Milo Fernández Araujo no le parece positivo que el ciclo de un director técnico en el alto handicap dure más de tres años. Que no es necesario un Alex Ferguson en la Triple Corona. Pero él viene a ser en la serie Tortugas-Hurlingham-Palermo aquel inoxidable DT de Manchester United en el fútbol inglés, por los éxitos (13 trofeos sobre 15 disputados) y por los cinco años que lleva trabajando con La Dolfina , una eternidad en este ámbito.

Y sin embargo, ya ha iniciado la sexta temporada. Anuncia que es la última. Cree que el conjunto de Adolfo Cambiaso, como cualquier otro, necesita nuevas ideas y reenergización al cabo de un tiempo. Pero sus dirigidos lo quieren, lo exaltan. Con su motivación y su exigencia, La Dolfina se volvió el cuarteto voraz que, ahora sí, quiere ganar todo, no dejar pasar ni un torneo.

Cuando llegó, en 2013, Fernández Araujo convenció a David Stirling, Pablo Mac Donough, Juan Martín Nero -el menos necesitado de ese aliciente- y, sobre todo, al propio Adolfito de que había material humano y equino como para ir a fondo por todo, sin restringirse al Argentino Abierto, y así dejar grabado el nombre de una formación que, por potencial, estaba llamada a grandes cosas. Grandes en serio, en perspectiva. Hoy, cinco años más tarde, varios adversarios lo califican como "el mejor equipo de la historia".

Ya antes del inicio de esta Triple Corona, Milo anticipó que este sería su último año. Los jugadores no quieren tal cosa, pero el expolista de Indios Chapaleufú II (tricampeón de Palermo), de 51 años, está convencido de que eso es lo mejor. "Cada año es más difícil mantener la concentración. Es más difícil cuando se gana y se gana y se gana, que cuando no se ganó", observó el DT ante la nacion tras el estreno en el Abierto de Tortugas por el Gran Premio Macro, presentado por Ford. Y tenía una evidencia fresca: La Dolfina vencía por 21-5 a Alegría-La Irenita al cabo del penúltimo chukker, y el partido terminó... 21-5. Un 0-0 en el período final contra un rival 8 goles inferior en handicap fue, para el DT, un signo inquietante.

-Después de tres Triple Corona ganadas consecutivamente, pasaron dos años sin que La Dolfina conquistara Hurlingham. ¿Cómo está la motivación hoy?

-Está tremenda, como siempre. Si podemos ganar todo, ganamos todo, y si no, lo que consigamos. Veo que Ellerstina va a estar bien este año, y también Las Monjitas. Le tengo mucha fe a Las Monjitas.

-¿Cuánto tiempo te quedarás?

-Este año [risa]. Porque los cambios hacen bien. Creo que el equipo necesita una cosa nueva, otra energía. Ellos [los jugadores] son todos tremendos. Y hay gente que puede tener otras ideas, que yo no tenga. Toda escoba nueva barre bien. Siempre les digo que lo importante es que piensen en ganar, y que el día en que empiecen a pensar que tienen que evitar perder, van a pasarla mal.

-¿El 0-0 del chukker final con Alegría-La Irenita se debió a regular y dejar de pensar en ganar?

-Me hicieron un piquete... Los odio. ¿Ves? No me hacían eso en los primeros tres años. Es una comprobación de que es otra la tensión.

-Ellos quieren que te quedes...

-Sí, y por otro lado yo también. Me encanta esto, la paso bien y somos un buen grupo, pero eso que pasó en el último chukker, no pasaba. Son distintos el día 1 y el día de hoy. Ellos querían alguien que dijera las cosas entre ellos. Ahora ya lo hacen, pero al principio les costaba hablar entre ellos. Iban hacia el mismo lado, pero cada uno con la suya. Ahora van como un equipo. Yo fui el pegamento que necesitaban para transmitirse lo que pensaban. Eran grandes jugadores separados; ahora son grandes jugadores en un equipo.

-Si en diciembre te pidieren seguir, ¿te moverían la estantería?

-¡Siempre te mueven la estantería! Pero creo que va a hacerles muy bien una idea nueva. Los directores técnicos deberían tener ciclos de tres años. Pasa mucho en el fútbol, salvo con [Alex] Ferguson.

-El acuerdo entre ellos a fines de 2016 fue seguir por tres temporadas, o sea que les quedaría una como mínimo. ¿No te da como para completar ese ciclo de ellos?

-Siempre me da, pero hoy me cuesta que me crean. En Palermo es facilísimo; ahí siempre me creen. Acá es un poco más difícil. No es fácil estar 21-5 contra el hermano de uno y La Irenita [el club de Mac Donough], y que yo pida: "Che, hay que darle siete minutos más porque hay que ratificar la concentración".

-El año pasado Las Monjitas buscó a Juan Martín Nero y él dijo que no. ¿Creés factible que en algún momento acepte y se vaya?

-Van a buscarlo de nuevo. Y yo creo que va a quedarse en La Dolfina por un tiempo. Estoy convencido.

-La Dolfina es un equipazo que domina todo, pero su integrante más joven tiene 36 años ya...

-Yo creo que la mejor edad está entre los 30 y los 40. Y el otro [Cambiaso] es un superdotado que tiene 43 y sigue a la par del resto. Tiene una cabeza y unos caballos y todo... O sea que todavía tienen para un rato.

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