Alta fidelidad. El amor (francés) en los tiempos del algoritmo

Aznavour, un emblema perdido
Aznavour, un emblema perdido
Fernando García
(0)
6 de octubre de 2018  • 20:56

Según insiste @rayovirtual Twitter es el "cerebro colectivo de nuestra época". Esa conexión neuronal de 320 millones de usuarios mensuales sucede en un espacio intangible que replica usos y costumbres del mundo físico del cual todavía participamos. Los rituales funerarios, por caso. Cada vez que una celebridad muere es como si se desplegaran incontables páginas de los así llamado avisos fúnebres. Los usuarios se despiden de las estrellas (cuyas cuentas de twitter los sobreviven) con recuerdos personales estableciendo un puente afectivo que reduce la distancia. Esos recuerdos disparan a su vez experiencias comunes. El 1 de octubre muere el gran chansonier Charles Aznavour. @paualbartipress escribe: "Adiós al gran #CharlesAznavour un cantante extraordinario, otro recuerdo sonoro que me transporta a la infancia cuando este disco giraba y giraba." Junto al tweet publica una foto del álbum "Charles Aznavour en castellano" (https://www.youtube.com/watch?v=YIgeL6CKL0o) . Es un objeto precioso. Una especie de mini LP del sello Barclay donde el chansonier (entonces de unos 40 años) sonríe en plan Belmondo con un saco a rayas rojo y blanco, una versión haute couture de la camiseta de Los Andes. Lo describo porque lo tengo frente a mí mientras escribo y porque segundos antes de ver ese tweet lo había separado de entre mis discos pensando en hacer lo mismo: fotografiarlo con el smartphone y subirlo a twitter para participar de la despedida virtual. Mis 140 caracteres de fama hubieran sido ligeramente distintos porque ese disco nunca sonó en la casa de mi infancia. Hubiera escrito esto que escribo ahora: "los discos que mamá le regaló a papá y papá no escuchaba"

***

En ese colosal ensayo que es "Todo lo sólido se desvanece en el aire: la experiencia de la modernidad", Marshall Berman postulaba, siguiendo un poema en prosa de Baudelaire, que a partir de la reconstrucción haussmaniana de París la intimidad de una pareja se había vuelto espectáculo público. [.] Todo el que haya estado alguna vez enamorado en una gran ciudad conoce este sentimiento, celebrado en cientos de canciones sentimentales. De hecho, esos placeres privados nacen directamente de la modernización del espacio público urbano. Baudelaire nos muestra un nuevo mundo, público y privado, en el mismo momento de su nacimiento. Desde ese momento, el bulevar será tan vital para la creación del amor moderno como el tocador (.)" Mamá no le compró este disco a papá (antes de que fueran exactamente eso) en París sino en una tienda de electrodomésticos donde estos mini LP se regalaban como souvenir. Sin embargo Buenos Aires, como todas las ciudades modernas, fue hecha siguiendo el plan de Haussman y las canciones sentimentales de Aznavour, más aún en castellano, formaban parte de la experiencia mundializada del amor francés, categoría que Carlos Solari (Indio) y Skay Beilinson convirtieron en una popular canción pop rock. Ese souvenir devenido regalo amoroso entre prometidos nunca se consumó en el sonido. Como su familia resistía la relación, papá guardaba meticulosamente los discos que mamá le regalaba: nunca llegaban a la púa de diamante del combinado. Y así pasaron los años, muchos años, cincuenta y un años exactamente. Hasta que en la traumática mudanza de la hermana de papá a un geriátrico los mini LP (el de Aznavour y otro del chileno Lucho Gatica) resurgieron entre montañas de objetos sucios mezcla del abandono de la solitaria mujer y de su melancolía por las cosas del hogar original. Me los apropié de inmediato; pregunté por los discos; quise saber la historia. Como si fueran versiones de la lámpara de Aladino un día los froté en mi bandeja Audinac. Estaban intactos. No había lo que en tiempos vinílicos llamábamos "fritura". Si papá no hubiera olvidado estos discos en su casa de soltero formarían parte de mi patrimonio sonoro, como explicaba @paualbertipress. Pero al hacerlos sonar no siento nada, más allá de reconocer la instrumentación de época y el acento característico de Aznavour que para mi generación es el "Señor Champagne" de una publicidad que sobrevive a los ritmos digitales gracias a You Tube . Esta música es Pop de los padres en mute: silenciado. Vuelvo al objeto. El texto de la contratapa afirma la teoría Bermaniana: "Después de una semana de reclusión en su casa de ensueño a 40 km de París, sube a su Rolls Royce fuera de serie (hay dos en el mundo, el de Isabel II de Inglaterra y el suyo) y lleva a su editorial cinco o seis canciones que a los quince días están en boca de Europa y en el corazón de París, ese que gracias a él tiene colmado con creces el vacío que dejó su gorrión mujer: Edith Piaf".

***

El auto no es un Rolls Royce y hay cientos de miles iguales en todo el mundo. Ella conecta su smartphone al sistema de audio y maneja siguiendo la voz robótica del GPS. A su lado viaja alguien a quien acaba de conocer. Dice que va a poner "el tema del año" que viene a ser "La Pregunta", un modélico ejercicio de deconstrucción a cargo de Babasónicos. El GPS guía y el algoritmo de spotify programa la música del viaje resignificando el paisaje de la ciudad. El algoritmo relaciona la música de Babasónicos con la de Gustavo Cerati y elige "Puente". Previsible. Conversan sobre lo acertadas que suelen ser las decisiones de este DJ misterioso que parece saberlo todo sobre los usuarios. El algoritmo, como un dios de PH y chusma, podría estar ahora adivinando los pensamientos de la conductora y su acompañante. Sucede lo inesperado. De "Puente", la música salta a "Todo un palo" de Los Redondos. Como si ese sonido más rugoso los interpelara en algo común y profundo que desconocían hasta un segundo atrás; como si un rayo misterioso hubiera torcido la lógica del algoritmo se miran y exclaman "¡Los Redondos!". Dicen eso y quizás quieran decir otra cosa. El auto acelera hacia el oeste de la ciudad donde el sol se viene a poner.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.