Ambiente, variedad y manejo: consejos para la siembra de soja 2018/2019

El ambiente, clave entre las cuestiones a analizar
El ambiente, clave entre las cuestiones a analizar
Gabino Searez
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8 de octubre de 2018  • 12:00

Analizar las principales cuestiones agronómicas es clave para el éxito de la nueva campaña agrícola. Desde el punto de vista climático, las expectativas nos llevan a ser optimistas. Se espera un buen año productivo con pronósticos de lluvias suficientes, pero no excesivas.

En línea, con esto hay tres aspectos fundamentales a tener en cuenta para la planificación de la próxima campaña de soja: ambiente, variedad y manejo.

El primer análisis que debemos realizar para alcanzar buenos resultados es conocer en qué ambiente productivo se va a desarrollar el cultivo. Esto nos permite definir y diferenciar los distintos ambientes y, en base a ello, determinar la mejor estrategia para cada situación. Por ejemplo, en un ambiente de alto potencial de la zona núcleo en donde la expectativa de rendimiento es mayor a 4000 kg por hectárea, la mejor decisión es optar por variedades de alto potencial, como algunas pertenecientes a grupos de madurez 4 medio (sembrados a partir de fines de octubre hasta principios de noviembre). Por el contrario, en ambientes menores a 4000 kg por hectárea, lo ideal será optar por variedades de grupo de madurez 4 largo (sembrados durante el mes de noviembre).

Una vez definido el ambiente productivo y la variedad a sembrar, deberíamos tomar las decisiones de manejo que apuntan a potenciar la interacción entre ambos. En orden de importancia se deberá definir la fecha de siembra, el espaciamiento entre hileras, la densidad y el monitoreo periódico.

La fecha de siembra es la variable de manejo que mayor impacto tiene en el resultado del cultivo y debe permitirnos ubicar el período crítico en fechas que garanticen bajos niveles de estrés. Por ejemplo, en ambientes de medio a bajo potencial de rendimiento los períodos de estrés son más probables y, por eso, la fecha de siembra debe permitir que el cultivo sortee los momentos difíciles con éxito. El objetivo es buscar fechas de siembra que apunten a aumentar los pisos de rendimiento sacando de cada ambiente el mayor provecho posible.

La combinación entre el espaciamiento entre hileras y la densidad son variables directamente relacionadas con el ambiente y la variedad elegida. En consecuencia, a medida que el ambiente presenta mayores limitaciones para el cultivo, más comprometido se verá su crecimiento y es en estas situaciones donde es recomendable aumentar la densidad o achicar el espacio entre hileras, siempre teniendo en cuenta características propias de la variedad elegida tales como la altura, la capacidad de ramificación y el porte.

Por último, destacamos la sanidad del cultivo, con foco especial en el complejo de enfermedades de fin de ciclo con un marcado crecimiento de su incidencia durante los últimos años. Dentro de este complejo se destaca mancha marrón, enfermedad que puede ocasionar defoliaciones tempranas incluso a partir del período vegetativo. Recomendamos realizar un monitoreo constante y un adecuado manejo para contar con un cultivo libre de enfermedades y que pueda expresar su mayor potencial de rendimiento.

El autor es gerente de desarrollo de producto soja y trigo de Nidera Semillas

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