Poli llamó a la unidad de los argentinos ante miles de peregrinos en Luján

Fuente: LA NACION - Crédito: Soledad Aznarez
Silvina Premat
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7 de octubre de 2018  • 10:18

La tradicional peregrinación a Luján culminó esta mañana con una misa en la que el cardenal Mario Poli, arzobispo de Buenos Aires, se hizo eco de la crítica situación socioeconómica del país y destacó la intercesión de la Virgen María ante su hijo, Jesucristo, por las necesidades del pueblo argentino. "La Madre se pasa diciendo en el cielo: Hijo, no tienen pan; Hijo no tienen trabajo; Hijo, no tienen techo; Hijo, no tienen paz".

Poli presidió la misa central de la la 44ª Peregrinación a pie a Luján, acompañado por los titulares de la diócesis de Mercedes-Luján, monseñores Agustín Radrizzani y Eduardo Scheinig y otros obispos, en un altar instalado en la plaza Belgrano, frente a la basílica de la patrona de la Argentina, repleta de jóvenes y adultos que llegaron hasta allí caminando, la mayoría de ellos, desde el santuario de San Cayetano, en Liniers, a 60 kilòmetros de distancia.

"El camino que recorrieron no se mide ni el kilómetros recorridos, ni menos en el tiempo que lo hicieron, nadie vino a hacer una maratón. Lo sabemos. Todas las peregrinaciones que llegan al santuario son un acto de amor a la Virgen y a los pies de los peregrinos los mueve la fe y la esperanza en Dios", dijo Poli.

En una homilía breve, que pronunció con firmeza, pero en su habitual tono sereno, puso en el centro la función maternal de la Virgen. "Ella conoce las angustias y necesidades de nuestro pueblo. Sabe de pruebas y nos anima a tender los brazos fraternos de la solidaridad. Ella nos enseña a no ser indiferentes y a ser compasivos ante el dolor de los que menos tienen y su intercesión ante Jesús es constante. (.) Fue ella la que le arrancó a Jesús el primer milagro diciendo: Hijo, no tienen vino", dijo aludiendo al episodio relatado por los Evangelios en el que en una boda Jesús convierte varias vasijas de agua en vino porque se les había acabado cuando la fiesta aún no había terminado.

Poli pidió también "nuevos ojos para reconocer en cada persona que pasa por la orilla de nuestra vida a mi hermano". Y afirmó: "Esta es la Argentina que queremos, que esperamos, y no claudicamos y por eso le pedimos: Madre, danos fuerzas para unirnos como hermanos".

Luego, en el momento de las oraciones de los fieles, se oró por la construcción "de un país con menos pobreza y desempleo". Y al término de la celebración, que duró exactamente una hora, entre las 7 y las 8, Poli recordó que el Papa pidió que en este mes de octubre se rece "vivamente por toda la Iglesia el Santo Rosario" y la primera oración que se conoció en la historia dirigida a la Virgen: "Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro. Oh, siempre Virgen, gloriosa y bendita".

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