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Buenos Aires 2018. Cómo funciona el cronometraje en los Juegos y la obsesión por no fallar

Delfina Pignatiello observa su tiempo, al finalizar la prueba
Delfina Pignatiello observa su tiempo, al finalizar la prueba Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
Matías Baldo
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9 de octubre de 2018  • 23:59

La precisión es una característica históricamente asociada al pueblo suizo y para OMEGA, la cronometradora oficial de los Juegos Olímpicos de la Juventud, es una obsesión.

"No somos un sponsor común, lo nuestro es una sociedad especial porque requiere una responsabilidad. Toda la información y las estadísticas del certamen son proveídas por OMEGA y es un gran compromiso para nosotros porque tomamos el desafío de no equivocarnos. Un error nuestro es un impacto grave para el deporte en cuestión. En definitiva, somos los jueces de cada deporte", explicó Pascal Rossier, su Jefe de Operaciones y Servicios Deportivos, a LA NACIÓN.

La empresa helvética ha ofrecido sus servicios en 28 citas olímpicas, incluidas las tres ediciones juveniles, desde los Juegos Olímpicos de Los Angeles en 1932. En mayo de 2017, OMEGA renovó su contrato con el Comité Olímpico Internacional hasta 2034.

La compañía europeo desembarcó en Buenos Aires con 80 toneladas de equipos: 125 marcadores deportivos, 22 generadores gráficos de televisión y 60 kilómetros de cableado de cobre y fibra óptica. Y también con 235 técnicos de cronometraje, además de 450 voluntarios preparados para la ocasión, para cubrir los 241 eventos de 32 deportes que se celebrarán durante los doce días de competencia.

"Cada deporte tiene una necesidad específica y nosotros desarrollamos su tecnología dedicada de acuerdo con sus requerimientos. Cada equipo es aplicado por especialistas que tienen experiencia en cada una de las especialidades", especificó Rossier, quien también estuvo presente en Río 2016.

Cada Juego Olímpico es un nuevo desafío para la firma suiza, que hace un año llegó por primera vez a Buenos Aires para empezar a trazar su plan de desarrollo en las diferentes sedes. El avance de los medios de comunicación, también: "Es una adaptación constante, a los nuevos deportes y a la tecnología moderna. La información tiene que ser precisa y rápida. Tenemos que ser capaces de transmitir los datos sin errores y de forma instantánea", detalló Rossier.

Si bien existen diferencias nimias con respecto a la tecnología y la cantidad de técnicos (450 llevaron adelante la tarea en Río) que se utilizan en un certamen de mayores, los sistemas de medición son los mismos. "Los nuevos deportes son un desafío para nosotros", admite el suizo, "porque para cada uno hay que desarrollar un nuevo sistema de medición".

La natación y la esgrima, protagonistas de la primera edición en Atenas 1896, son dos de los deportes más tradicionales de los Juegos Olímpicos. La experiencia de OMEGA es insondable en ambas disciplinas y Rossier profundizó en el método de medición de ambos en una visita al Parque Olímpico de la Juventud.

Natación

10 timekeepers tomarán los tiempos. OMEGA dispone de dos sistemas para medir las marcas de cada uno.

  • Almohadillas táctiles: los famosos touchpads están colocados en ambos extremos de la pileta y le permiten al nadador parar su propio tiempo, los únicos capaces de frenar su reloj. Para ponerle fin, el nadador debe ejercer una presión de entre 1,5 y 2,5 kilos. Tras desarrollarlo en su laboratorio de Suiza, OMEGA introdujo el sistema en los Juegos Olímpicos de 1968. Para tomar los tiempos, desarrolló y utiliza una máquina que tiene una precisión de microsegundos.
  • Cámaras de alta velocidad: ante una duda o un error del sistema de almohadillas, se instalaron cámaras ubicadas en cada extremo que envían 100 imágenes por segundo a los cronometradores en la sala de control. Es un sistema de respaldo.

Para facilitar el propio control de los nadadores, en cada carril se instaló un contador de vueltas subacuático al fondo de la pileta que muestra la cantidad de vueltas que faltan para llegar al final de la prueba y su velocidad promedio.

La esgrima es otra disciplina en la cual los sensores son determinantes
La esgrima es otra disciplina en la cual los sensores son determinantes Crédito: AP

Esgrima

El desafío es mayúsculo para OMEGA, que destina 12 técnicos: la rapidez de la espada es el segundo más rápido de todos, después de un disparo de una bala en las pruebas de tiro.

Dependiendo de la especialidad (florete, espada y sable), la tecnología que se aplica es diferente porque en cada una también difiere la zona en donde se impacta para marcar un punto.

El sistema de puntuación es automático: tan rápido como uno de los dos protagonistas es tocado, se enciende un flash en una de las pantallas. Para que el sensor se active, es necesario que la presión tenga un impacto de 750 gramos.

En la esgrima también se aplica el VAR: el árbitro tiene dos pantallas a los costados en las que puede observar una y otra vez los dos segundos previos y los tres posteriores al toque. A diferencia del fútbol, por ejemplo, la repetición se muestra en las pantallas gigantes.

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