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Buenos Aires 2018: el público desbordó los Juegos y fue la gran estrella del domingo

La cancha de hockey, colmada en la tarde de hoy
La cancha de hockey, colmada en la tarde de hoy Fuente: LA NACION - Crédito: Buenos Aires 2018
Germán Leza
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7 de octubre de 2018  • 23:59

Una escena particular comenzó a configurarse a medida que avanzaba el domingo: familias con hijos practicando deportes en las clínicas de iniciación y todas las sedes –en Parque Roca, Puerto Madero, Palermo, el Paseo de la Costa, Tecnópolis– repletas de público y con largas filas para ingresar. Los Juegos Olímpicos de la Juventud contaron con la bendición del buen clima en la jornada de la ceremonia de inauguración y eso se repitió ayer, cuando arrancaron las competencias. Según estimaciones de la organización de los Juegos, alrededor de 80 mil personas se acercaron a todas las sedes, un número muy superior al que podría ingresar en las tribunas. Se habían repartido más de 600 mil pulseras para el acceso gratuito; pero el sol, la temperatura agradable y el domingo hicieron estallar los Juegos con un público entusiasmado.

A las 8.30 de la mañana, bajo el sol del Parque Sarmiento, la música electrónica ya se escuchaba fuerte. Un mendocino, Facundo Firmapaz, estaba a punto de empezar a competir en 10 metros rifle de aire en el polígono donde se practica el tiro deportivo. Mientras tanto, afuera, los acróbatas desplegaban sus destrezas y las clínicas de iniciación deportivas recibían a sus primeros alumnos. Grandes y chicos se animaron a jugar al beach handball y a dar una vuelta en el aire de 360 grados y rematar al arco. Los puestos de golf, de tiro con arco y tiro deportivo también estaban siempre concurridos. Lo mismo ocurrió en el Parque Olímpico de Parque Roca con las clínicas de atletismo, gimnasia y levantamiento de pesas, entre otros.

Adentro, el público apoyaba a Facundo que experimentaba sus primeros Juegos Olímpicos. Finalmente, su puntaje no le alcanzó para llegar a la final, pero difícilmente olvidará el aplauso espontáneo que explotó desde las gradas apenas terminó de competir. Para ser una competencia internacional, fue un momento único para el joven tirador de 17 años: "Nunca me acompañó tanta gente", comentó sorprendido. Es que cuando Facundo viaja a las competencias en el exterior no suelen alentarlo desde las tribunas. El aliento de su familia, amigos, y aquellos amantes del deporte funcionaron como un antídoto para compensar el dolor del atleta. Recién empieza la carrera para Facundo, que el año pasado se le animó a los más grandes y se consagró campeón de mayores en la Argentina. Y este año también sumó otro logro importante cuando fueron terceros junto a Fernanda Russo en la prueba por equipos de la Copa del Mundo de Berlín. Su tristeza de Facundo vuelve a desaparecer cuando habla de la Villa Olímpica y la experiencia de convivir con otros atletas: "Es espectacular. Es lo mejor", responde, con una sonrisa.

La acción continuaba en Buenos Aires 2018, y en el Parque Urbano, entre mates, el público acompañó la muy buena actuación de Valentina Aguada en escalada deportiva. "Fue increíble para mí tener toda la multitud argentina alentando", expresó Valentina. Quedó por muy poco afuera de la final.

A su vez, en el Parque Roca, en el Pabellón Asia, también había acción. En judo, Mikaela Rojas (hasta 44kg) intentaba regalarle la primera medalla a la Argentina. En las tribunas, sorpresivamente, aparecieron Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) y Paula Pareto, medallista de oro en Rio de Janeiro 2016. Mikaela cayó aunque siempre recordará ese momento previo a la lucha: Pareto, la campeona olímpica de judo e ídola de la catamarqueña, le dio un consejo "sobre los agarres". "Es mi sueño de hace cuatro años. Esto es impresionante para mí", expresó Mikaela luego de su participación en los Juegos.

Adentro, desde las gradas, se gritaba fuerte por los atletas. Y afuera, una multitud intentaba entrar a los pabellones que integran el Parque Olímpico. Fue el caso de la familia Tapia, por ejemplo. Javier (42 años) y su esposa Laura (41) viajaron junto a sus tres hijos –Lucas (12), Hannah (11) y Rebekah (8) - desde San Miguel del Monte, a unos 100 kilómetros de Buenos Aires. Primero, debieron esperar dos horas para ingresar al Parque Olímpico. Y luego esperaron otras dos horas afuera del natatorio para poder ingresar. Eran las 18, y todavía no había logrado hacerlo. "Esto está muy lindo. Vinimos solo para la natación", manifestó Javier. En las tribunas de la piscina olímpica, donde ingresan cerca de 1900 personas, ya no había un rincón libre. Una pantalla gigante a unos 50 metros de la pileta ayudó a calmar la impaciencia de algunos. Desde allí, muchos optaron por ver las competencias.

Fue un inicio prometedor para los Juegos en cuanto a presencia de público. La oferta de deportes, gratuidad y actividades culturales fue un combo que el público recibió con beneplácito. Ayer, por ejemplo, "Los Cafres" cerraron la jornada. Hoy, un día laborable, será una nueva prueba para testear el interés del público el acontecimiento olímpico más importante que haya albergado la Argentina.

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