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Inflación y créditos UVA: el Gobierno estudia alternativas para moderar el impacto en la cuota

Habrá una cuota tope y la diferencia se pagará cuando el sueldo supere a la inflación
Habrá una cuota tope y la diferencia se pagará cuando el sueldo supere a la inflación
María Julieta Rumi
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9 de octubre de 2018  • 12:46

Ante la suba de la inflación de los últimos meses, los tomadores de créditos hipotecarios UVA empezaron a hacerse preguntas, ya que la unidad en que se paga la cuota evoluciona según la variación del índice de precios al consumidor . En esta línea, podría suceder que se den las condiciones para pedir alargar los plazos de los préstamos al crecer la proporción de lo que hay que pagar mes a mes frente al salario.

Sin embargo, esto podría traer problemas, ya que extender el tiempo complica la securitización de las carteras de créditos de los bancos, por lo que desde el Gobierno trabajan en una medida, que se conocería en los próximos días, que busca reducir este efecto, pero también dar previsibilidad al pago de la cuota.

Básicamente, lo que se hará es ponerle un tope a la cuota si la inflación crece 10% por encima del índice de salarios y el monto que no se paga se capitaliza y abonará en tiempos en que los salarios le ganen a la inflación.

El espíritu de la medida sería el sistema de compensación de dividendos chileno que contrarresta las situaciones en las que el salario queda detrás de la inflación y produce un ahorro cuando se da el caso contrario.

En el caso de Chile se trata de un fondo contracíclico, pero el Ejecutivo local descartó esta opción, por ahora, por lo costosa, al igual que un seguro, como se barajó en su momento. Y en busca de no perjudicar el funcionamiento del actual sistema -cosa que critican de los proyectos legislativos de la oposición- se inclinaron por una opción existente que ofrecerán los bancos y que no necesitará siquiera de una regulación del Banco Central .

Para Mariano Otálora, autor de Créditos UVA, la guía definitiva, todavía "no estamos en un escenario de caída alarmante del salario" sino que la relación entre el sueldo y la cuota sólo podría pasar del 25% al 27%. "Caídas fuertes del 20% hubo en el ´80, ´81, ´82, ´90 y en el 2001. Esto no es una caída fuerte", señaló.

Si se parte de una relación salario-cuota del 25% (situación en la que estaría la mayoría de los tomadores), se puede decir que, cada 4 puntos de caída del salario real, sube un punto el porcentaje. O sea que un escenario del 27% equivaldría a una caída del salario de 8 puntos.

Para que un tomador pueda pedir la cláusula, la proporción se debe disparar 10 puntos, pero eso depende de en qué mes y año (cómo era entonces el Índice de Salarios y el Coeficiente de Estabilización de Referencia CER que refleja el índice de precios al consumidor) se tomó el crédito. "El banco debería tener una doble contabilidad para ver si el cliente está en condiciones de pedirlo", explicó Otálora.

Sin embargo, el analista financiero Christian Buteler es menos optimista ya que, para él, la UVA probablemente suba más de 10 puntos sobre los salarios y de esa forma quedaría habilitada la posibilidad de pedir extensión en el plazo.

Y si bien está esa posibilidad, desde el Gobierno puntualizaron que esto podría traer problemas en la securitización de las carteras -que el crédito no pueda ser vendido en el mercado de capitales- con lo cual trabajan en una posibilidad que habilitarán los bancos por la cual habrá una cuota tope (equivalente al coeficiente de variación salarial más un 10%) y el excedente se capitalizará.

Según explican fuentes del Gobierno, el tope es relativo al mes en que se sacó el crédito y, una vez que mejore el salario real, la diferencia se cobrará sobre la cuota original. De esta forma, no se modificarían las reglas del sistema y se encontraría una respuesta para los tomadores.

Por ejemplo, si hubiera una diferencia de $200 por arriba de la cuota tope por seis meses, esa diferencia luego se pagaría una vez que mejorara el salario real en 20 cuotas. Con lo cual lo que se sumaría al pago sería un importe muy inferior.

Y el problema de la securitización también se reduciría porque incluso en un escenario terrible en que la brecha entre la inflación y salarios fuera del 3% durante 20 años esto equivaldría a 30 cuotas, es decir una extensión en el plazo de dos años y medio, la mitad de tiempo que si se pidiera una extensión del plazo tal como está estipulado hoy.

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