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Detrás del nuevo Messi: el plan para detectar futbolistas argentinos perdidos en el mundo

Lucas Leverland, un sueño desde Holanda.
Lucas Leverland, un sueño desde Holanda.
Cristian Grosso
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9 de octubre de 2018  • 07:33

Vivía en Zelaya, un pueblito en Pilar, pero la vida le cambió a los 5 años. Dejó la Argentina como Lucas Murillo y nunca más volvió. Hoy reside en La Haya, estudia en Ámsterdam, juega en ADO Den Haag, su madre es argentina y su padre del corazón le dio el apellido holandés Leverland. Los papás del defensor de Sevilla Mariano Konyk Goba son ucranianos, pero él nació en una Argentina que en 2001 obligó a la familia a buscarse un futuro en España. Kevin Sessa nació en Stuttgart y juega en Heidenheim de la segunda división de la Bundesliga, pero es tan argentino como fanático de River. Nicolás Ruscio Garmendia nació en Madrid, su padre es argentino, su madre portuguesa, los abuelos son italianos y él juega en las inferiores de Udinese. Neal Maupay es francés y llevó la cinta de capitán en varias selecciones juveniles galas, pero su madre es argentina. Maurizio Pochettino nació en Barcelona, pero es el hijo de Mauricio, el de Murphy, Santa Fe. Están muy lejos. Algunos ni crecieron ni conocen la Argentina y otros apenas hablan español. Pero todos pueden jugar por la selección.

Un mundo subterráneo alejado del desarrollo convencional del futbolista que llega a la selección. Se estima que un millón de argentinos viven en el exterior, y el éxodo más significativo se produjo hacia España y los Estados Unidos durante la crisis de 2001. En el Departamento de selecciones juveniles de la AFA lo saben y por eso abrieron un rastrillaje detrás de futbolistas desconocidos. Un trabajo de orfebrería, un scouting demasiado casero, en realidad, para tratarse de algo tan trascendente como detectar el futuro. El área reclama un tratamiento profesional que no cuenta, pero al menos este relevamiento alcanza a 150 jugadores, de 13 a 22 años. "Hay muchos más, éstos son los que tenemos bien registrados. Pero si excavamos, habrá 400 o 500 pibes. Y solo en Europa", exclama Hermes Desio, coordinador de los seleccionados juveniles.

Europa es el foco principal, pero saben que en México, Centroamérica, Canadá, Australia y los Estados Unidos hay potenciales convocados. Que si no son detectadas a tiempo y atraídos, probablemente terminen representando otro escudo. "Con los más chiquitos es muy difícil. Los 2001, 2002, 2003, 2004., te los atacan y ni te enterás..", asume Desio. Por eso hubo un operativo relámpago con Luka Romero, un caso muy especial. Hijo del argentino Diego Romero, exQuilmes, nació en Durango, México, pero a los dos años la familia se instaló en Mallorca y, naturalmente, también adoptó la nacionalidad española. Puede jugar por cualquiera de los tres países, pero él eligió a la Argentina., aunque jamás vivió aquí. Pese a sus 14 años, Pablo Aimar y Diego Placente lo citaron para el Sub 17 y ya se entrenó en el predio de Ezeiza.

Juan Cruz Agüero marca a Messi, en una práctica de la selección.
Juan Cruz Agüero marca a Messi, en una práctica de la selección.

Juan Cruz Agüero es mendocino. Solo dos años tenía cuando su familia se estableció en Tarragona, España. Ahora tiene 19, integró la Masía catalana, jugó en Atlético de Madrid y actualmente pertenece al Villarreal. Volante zurdo, hasta integró el Sub 16 de España, pero ya fue convocado como sparring de la selección de Sampaoli en la gira previa al Mundial de Rusia. Adrián Rodríguez tiene 17 años y es arquero de Real Madrid, nació en Mallorca pero su padre es el cordobés Ernesto Rodríguez, jugador de la selección española de voleibol en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 y Sydney 2000. Adrián alcanzó a entrenarse algunas veces con la primera merengue dirigida por Zinedine Zidane y Scaloni ya lo sumó al Sub 20.

La tarea demanda esfuerzo. "Pedimos la colaboración de las federaciones, pero algunas no te pasan los datos. Alguna piensan, 'no vamos a avivar a la Argentina'. Entre contacto, conocidos, periodistas y algún representante, también, vamos agregando nombres", detalla Desio.

Los casos se atropellan. Thomas Agustín Fretes solo tiene 14 años y juega en Corinthians. Es volante y algunos rumores indican que la CBF ya ha intentado a través de la familia agilizar los trámites de nacionalización. Hasta ahora, la Federación paulista y el club se han hecho los distraídos cuando recibieron algún llamado desde la AFA. A los 20 años, Ricardo Rodríguez Marengo juega en Universidad Católica. Es argentino, pero adquirió la nacionalidad chilena porque desde los 8 vive en Santiago, cuando se instalaron sus padres por razones laborales. La selección de Chile intentó seducirlo, pero eligió la Albiceleste, con la que disputó el Mundial Sub 17 de 2015.

"Los más difíciles de detectar son aquellos chicos que nacieron en Europa, pero no figuran con pasaporte argentino. Sabemos que tienen padres argentinos por lo que perfectamente pueden jugar en la selección, pero nunca fueron anotados en los consulados argentinos", detalla Desio. "Nuestra obligación es ubicarlos, escucharlos, y plantearles nuestro interés. El error más grande sería no saber de ellos. Siento que esa gente está esperando que los encontremos, porque cuando lo logramos, te lo agradecen y te preguntan si los seguiremos llamando", agrega.

Catriel Sánchez es delantero, cordobés, de Las Varillas, y tiene 20 años. Llegó a jugar 47 minutos en la primera de Talleres, pero se marchó al FK Karpaty Lviv, de Ucrania. Tomás Oneto anda por los 20 años, nació en Doyle, un pueblo del partido bonaerense de San Pedro con menos de 500 habitantes. Este zaguero hoy juega en Nogometni Klub Istra 1961, de la primera de Croacia.

Benjamín Garay es rosarino, defensor, hermano de Ezequiel (el zaguero de Valencia) y con 18 años juega en los juveniles de Real Madrid. Santiago Giménez tiene 17 años, adoptó la nacionalidad mexicana, ya debutó como atacante del Cruz Azul y hasta integró seleccionados juveniles aztecas, pero nació en la Argentina y es hijo del 'Chaco' Giménez, ex Boca.

Hermes Desio, coordinador de las selecciones juveniles.
Hermes Desio, coordinador de las selecciones juveniles.

Valentín "Taty" Castellanos nació en Guaymallén, Mendoza, es enganche, solo tiene 19 años y ya jugó en la primera de Universidad de Chile, en el club Torque (Uruguay) y hoy se encuentra en el New York City, de la MLS, tras haberse entrenado con la Sub 23 del Manchester City.

Santafesino, de 16 años, el volante Nicolás Mercado pertenece a las inferiores de Pescara. Desde la Nazionale ya lo contactaron, pero rápidos de reflejos, Aimar y Placente lo citaron para el Sub 17 albiceleste y lo siguen con mucha atención.

Valentino Cernaz, delantero de 20 años, goleador en la inferiores de River, juega en Pescara. El volante Jonathan Farías (20 años), señalado como una joya de Boca, se marchó a Monaco, que lo cedió al Cercle Brugge, de la segunda división de Bélgica, una filial del club del Principado. El cordobés Franco Vezzoni, de 17 años, es volante central en las inferiores de Internazionale. Valentino Fattore Scotta -nieto de Héctor Scotta-, también de 17, es un defensor de Sevilla que ya fue tentado por la Federación española.

La carpeta de la AFA contiene nombres desde muy pequeños y hace un corte en la categoría 96, proyectando el próximo Preolímpico Sub 23. Por eso sigue a Nicolás Barattucci, con 13 años, hijo de Luis Barattucci, ex delantero de Racing, que juega en Mallorca, y también a Mateo García, ya de 22, futbolista del Aris Salónica, de Grecia.

"No podemos dejar de buscarlos -insiste Desio-. Después, al técnico de turno tal vez no le guste Fulano o Mengano, pero debe saber que están. Esta base de datos es muy precaria", asume. "Este trabajo tendría que haber comenzado hace mucho tiempo, ya tendría que haber un abanico mucho más grande", se lamenta. "El scouting de Francia es fabuloso, con su colonización por el mundo están todo el tiempo pendientes de ese increíble potencial. Y nosotros tenemos el éxodo argentino, que por el camino inverso es lo mismo. La diferencia enorme son las herramientas de captación", concluye. Quizá haya otro Lionel Messi en algún lugar del planeta..., esperando.

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