Embriagados de odio y al borde del abismo

Lincoln Secco
Lincoln Secco PARA LA NACION
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9 de octubre de 2018  

Desde el regreso de la democracia, en 1989, Brasil se divide entre el PT y el antipetismo. A partir de 1994, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) adoptó el liberalismo conservador y pasó a representar el antipetismo, con un discurso de derecha, pero democrático. A falta de una opción que les fuese viable, los electores de extrema derecha votaban por el PSDB.

Ahora eso se invirtió: son los votantes tradicionales del PSDB los que no disponen de una alternativa propia y se dejan seducir por la extrema derecha.

En la última semana, el exmilitar creció entre los votantes populares y evangelistas del sudeste de Brasil con un discurso que nadie antes se había animado a proferir. Haddad ya obtuvo lo que esperaba: el 60 por ciento de los seguidores de Lula, lo que le permite ampliar su base de apoyo entre las propias filas. Antes de ser prohibida, la candidatura de Lula llegó a cosechar un 40 por ciento de intención de voto. Para tener chances de ganar, Haddad tendrá que recuperar parte del voto popular que Bolsonaro conquistó en Río de Janeiro y Minas Gerais, dos estados que en elecciones anteriores, y a pesar de estar en el sudeste del país, le dieron el triunfo al PT. También tendrá que convencer a parte del 29 por ciento que anuló su voto o se abstendrá en la segunda vuelta, además de buscar a los votantes de centroderecha y de Ciro Gomes, su competidor de izquierda.

Es una hazaña improbable, pero no imposible. Cerca del 68 por ciento de los votantes no votaron por la extrema derecha. Bolsonaro obtuvo el 46 por ciento de los votos válidos (o sea, de los no impugnados ni en blanco). Tiene un programa económico tan impreciso para los mercados como impopular para los trabajadores. Su base de apoyo es amplia, pero basada en un solo tema real: el miedo al delito. Y su única propuesta al respecto es la liberación de la tenencia de armas. El resto de su discurso es una mezcolanza de ataques contra los negros, los nordestinos, los homosexuales y las feministas.

Bolsonaro oculta sus propuestas de privatización generalizada y de total eliminación de los derechos laborales y previsionales. Es posible que siga huyendo de los debates y continué su campaña solo con videos, memes y noticias falsas. Pero nadie sabe cómo reaccionará ante eso la población. Ahora el lulismo resiste atrincherado en el nordeste y entre los más pobres. Pero, como ocurrió en la Argentina con el peronismo después de 1955, está virtualmente proscripto. Y frente a eso sus adversarios bailan embriagados de odio al borde del abismo.

El autor es profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de San Pablo

Traducciones de Jaime Arrambide

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